España es mundial en los Campos Elíseos 07/12/2010
CRÓNICA I Ha ganado el mundial de fútbol España, un país europeo réplica a escala pequeña de la cacareada unidad en la diversidad del proyecto comunitario. Un país hecho de países cuya victoria embelesa a la prensa mundial especializada y hace soñar por unas horas con ser español a los ciudadanos de medio mundo. Lunes 12 de julio de 2010. Es la una de la noche en París. España acaba de llevarse a casa su primer mundial de fútbol. Los Campos Elíseos parisinos se han colapsado de aficionados del mundo entero que celebran con banderas españolas, vuvuzelas y vehículos atestados la victoria de un equipo que ha representado durante décadas a la nación paria del deporte rey. Las fuerzas de seguridad no dan abasto para controlar la alegría desatada y el caos imperante en la arteria mítica de la capital gala que debe prepararse para su tradicional marcha del 14 de julio. Esta vez, un puñado de turistas españoles, una generación de descendientes de exiliados y, sobre todo, franceses de todo tipo de origen manifiestan su júbilo y su incredulidad ante lo que significa una toma de la Bastilla deportiva que unas pocas potencias del fútbol global tenían controlada desde hace décadas. La marca España, ese concepto intangible y denostado a menudo con motivos en estos años de crisis, produce efectos euforizantes en quienes no viven de cerca las tensiones provocadas por los conservadores y desfasados nacionalismos centrífugos y centrípetos en el corazón de España. Los franceses, que a menudo hablan e intelectualizan sobre el fútbol lo mismo que muchos vecinos hispanos se deleitan con la fiesta de los toros, sienten que la victoria española es una victoria del fútbol bonito, con ángel, con “esprit”, y sobre todo una victoria del juego de equipo sobre los individualismos egoístas que han ridiculizado a su propia selección en el mundial. Apenas han hecho falta 8 goles para llevarse el trofeo. No son muchos. No sugieren un fútbol de ataque como el que Johan Cruyff, factótum del cambio de espíritu futbolístico español desde hace 20 años, ha inculcado desde Barcelona para llegar a este paradójico resultado contra Holanda. Sin embargo, toda la prensa europea coincide en que “c’est mérité pour l’Espagne”. “La victoria de la belleza” y “Un nuevo fútbol es posible”, rezan desde La Repubblica italiana; “España tiene un equipo de leyenda”, aseguran los cronistas de Le Monde. Durante dos horas de madrugada, París, sus exquisitos de pura cepa, sus turistas de siempre y sus parias de extrarradio, que son millones, jugaron alegremente a la revolución en los Campos Elíseos, porque deseaban sentirse españoles por unos instantes y porque ser español les hace soñar y olvidar su condición de eternos perdedores machacados por la vida, de Davides deseosos de liberarse cada uno de su Goliat casero, también de esos holandeses brillantes que no ganaron en el 74’. Desde argelinos a criollos de Madagascar, todos hicieron florecer por fin en una Francia que siempre aspira a ser multicolor el latente capital de simpatía que España viene sembrando en el planeta desde hace décadas. CommentsLeave a Reply | Infórmate con E451
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AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es ArchivosFebrero 2012 CategoríasAll Mención legal
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