INFORMACIÓN I En vísperas de las próximas elecciones parlamentarias de Suecia, previstas para el 19 de septiembre, el tema del velo islámico sobrevuela la precampaña electoral. El ministro sueco de Educación, Jan Björklund, quiere modificar la ley del nikab y el burka para que cada escuela y facultad universitaria decida si permite su uso en las aulas según la decisión de los profesores y los alumnos.
Desde 2003, Suecia permite prohibir el uso del velo integral si la práctica tiene un impacto negativo en la enseñanza. “Los educadores y las personas que comuniquen enseñanzas deben poder ver los ojos y el rostro de sus interlocutores para que la comunicación sea afectiva. Opino, pues, que no es bueno cubrirse el rostro con ropa”, ha declarado Björklund en un programa radiofónico nacional. El actual Primer Ministro moderado, Frederik Reinfeldt, se muestra, en cambio, contrario a esta propuesta y sostiene que aislaría aún más a ciertas mujeres. Comparte su postura con la jefa de la oposición, la socialdemócrata Mona Sahlin.
El islam es ya la segunda religión con más presencia en Suecia, después del cristianismo. No obstante, el 85% de la población se declara agnóstica o atea. En 2007, el Open Society Institute estimaba en 300.000 los musulmanes Suecos (un 3% de la población), siendo los turcos los musulmanes más numerosos (un 10% del total). Otra parte llega con estatuto de refugiados desde Irán e Irak (unas 50.000 persona), pero hay muchos somalíes, marroquíes, o balcánicos. En los últimos años ha aumentado la presencia de la corriente islámica mística y pacifista sufí. Según datos de la OSCE, el desempleo les castiga el doble que a la población de origen sueco.
La propuesta de Jan Björklund se parece mucho a lo que se hace en España, en donde de momento el reglamento interno de cada centro educativo decide sobre este asunto, lo cual no ahorra tensiones y polémicas como el de la adolescente Najwa Malha.
Francia ya ha prohibido el porte del velo y de todos los signos de ostentación religiosa, y en 110 de las 129 escuelas de la zona francófona belga y en toda la zona flamenca también se ha vedado su uso.
Francesca Barca
Europa451