Con sus 82 millones de habitantes, Alemania es hoy por hoy el país más poblado de Europa. Sin embargo, desde ya y sin interrupciones hasta 2060, se verá abocada a descender hasta los 71 millones de ciudadanos. Entonces se habrá visto adelantada por dos de los pocos países que aumentarán su población de manera constante: Francia, que de los 61 millones actuales pasará a los 72 en 2060, y el Reino Unido, que se catapultará hasta los 77 millones, convirtiéndose, junto a los Países Bajos en el país con mayor densidad poblacional. De hecho, Holanda, a pesar de albergar 16 millones de personas en un territorio menor que el de Extremadura, aún seguirá creciendo en población hasta alcanzar los 17 millones. España, gracias a la inmigración, evolucionará a medio plazo desde los 47 millones actuales a los 54 en 2045, para luego volver a decrecer hasta los 52 millones.
A partir de ahí, el resto de países presenta una evolución descendente o asentada. La tendencia más acentuada es la de los países del Este, que pierden población sin solución de continuidad. Por ejemplo, Polonia pasará de sus 38 millones actuales a los 31 de 2060, mientras que Rumanía, se descolgará de los 22 actuales a los 17 millones. Italia, por su parte, resbalará ligeramente de los 60 millones a los 59.
Los nacimientos no compensan el número de fallecimientos
En Europa, es posible distinguir tres grupos de países europeos según su comportamiento natalicio, siempre según Eurostat. En el primer y selecto club encontramos a Irlanda y Francia, únicos Estados cuya tasa de fecundidad (1,97 hijos por mujer), permite hablar de renovación de la población. Detrás, hay un destacamento de países en los que esta tasa no es baja en exceso y permite augurar una igualdad con relación a los fallecimientos: los países Escandinavos, Bélgica, Reino Unido y Países Bajos se sitúan en torno a los 1,80 hijos por mujer.
El tercer grupo, muy descolgado, comprende a Alemania, Austria, los países del Este y los del sur. Sus tasas de fecundidad son muy frágiles y verán degradada su relación viejos/jóvenes, con un descenso previsible de la población. España, que había aumentado su ratio hasta el 1,50 en el primer mandato de Zapatero, ha visto bajar de nuevo la tasa en los dos últimos años, situándose en 1,45 hijos por mujer.
Esto explica en primer lugar que en países como España, las pensiones pública representen un 8,9% del Producto Interior Bruto en 2009, y den un salto hasta alcanzar el 15,4% del PIB en 2050. En segundo lugar, puesto que esta evolución es casi generalizada en toda la Unión (que pasará del 10,2% actual al 12,6% del PIB comunitario en 2050), esto explica el movimiento generalizado de reformas del sistema público de pensiones que se está efectuando en 2010 en la mayoría de los miembros de la UE. El gobierno español ya ha anunciado que presentará a finales de año su proyecto de reforma de las pensiones, con el objetivo de contrarrestar estas proyecciones macroeconómicas. Los detalles no se sabrán hasta entonces, pero a grandes rasgos, incluirá un retraso progresivo de la edad legal de jubilación y una ampliación del número de años cotizados para calcular la pensión correspondiente a cada trabajador.
Fernando Navarro Sordo
Europa451
Foto: squiggle / Flickr











