Perros y apaleados
Sin embargo, a su entereza frente a la huelga general, la agencia de notaciones Moody’s le ha opuesto un tirón de orejas con la rebaja de la nota española. Esta empresa privada trabaja para los grandes inversores internacionales. Su cometido consiste en establecer una clasificación de condiciones de índole económica, social y hasta científica favorables a la inversión de capitales extranjeros. Lo que sucede es que sus clientes no son hermanas de la caridad y sus informes están impregnados de una ideología que ya todo el mundo sabe identificar.
Estas agencias, al rebajar la nota de un país, provocan que este país, a la hora de pedir prestado dinero en los mercados internacionales para financiar su gasto público –en especial en tiempos de crisis- tengan que pagar una tasa de interés más alta por el préstamo. De ello se benefician los grandes prestamistas del planeta, los mismos que metieron al mundo en la crisis de las hipotecas basura.

Las fuerzas de la izquierda europea denuestan sus “valoraciones interesadas” y exigen a los gobernantes que ignoren sus dictados. Con especial ensañamiento, estas agencias de notación han denunciado el supuesto deterioro de economías de países como Hungría, Grecia, España o Portugal, todos, en su momento, gobernados por socialdemócratas.
A esto se añade que en la cúpula de la Comisión europea impera una visión muy liberal de la resolución de la crisis: solo valdría la consolidación fiscal mediante la reducción del gasto público. Durão Barroso propone incluso sancionar con multas mil millonarias a los Estados que no reduzcan su déficit y deuda públicos. Y sin atender a reacciones contrarias, señalan a las posibles víctimas. Ayer, sin inmutarse por los 60.000 manifestantes frente al palacio Berlaymont de Bruselas [sede de la Comisión europea] que reclamaban el fin de las políticas de austeridad y una Europa más social durante la primera huelga verdaderamente europea de la Historia, la Comisión conminaba al gobierno portugués a adoptar más medidas de austeridad. Colocado, pues, en la diana de los especuladores financieros internacionales, el primer ministro portugués, José Sócrates, no ha tenido más remedio que anunciar hoy, grandes recortes en los Presupuestos Generales que desea aprobar en octubre para 2011.

Las presiones que las agencias de notación privadas ejercen sobre los gobiernos que no aplican políticas restrictivas del presupuesto y liberalizadoras del mercado laboral son redundantes. No obstante, ya surgen voces que proponen sancionar a las agencias en determinados casos.
El ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, del Partido Liberal, preside en la actualidad el consejo europeo de ministros de Economía. En su reunión celebrada esta semana, ha propuesto la creación de un “vigilante” europeo de estas agencias, para multarlas en el caso de que al cabo de unos meses se demuestre que sus notaciones constituyen la señal necesaria para provocar una crisis de liquidez de un país europeo. “Es muy difícil negar su responsabilidad si logramos probar que sus análisis eran erróneos y generaron una mala señal. Las multas son nuestra capacidad de imponer responsabilidad a las agencias de notación.” En cambio, otra liberal, la europarlamentaria Sharon Bowles, presidenta de la influyente comisión europarlamentaria de Asuntos Económicos, declaraba a Reuters su desacuerdo: “No es justo penalizar a una Agencia de notación por haberse equivocado”.

Fernando Navarro Sordo
Europa451











