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ENFOQUE I A los Países Bajos tampoco los va a conocer ni la madre que los parió. Tras cuatro meses desde las elecciones y seis con gobierno en funciones, los tres principales partidos conservadores acaban de acordar la composición del nuevo ejecutivo y las líneas maestras de su política, muy escorada a la derecha.
Si cree conocer a Holanda y los holandeses, vaya olvidándose de tomarlo en serio y búsquese otro país sobre el que inspirarse y basar sus ideales de progreso y tolerancia. Mark Rutte, el vencedor de las elecciones neerlandesas del 9 de junio por el partido Liberal Conservador, acaba de cerrar un acuerdo estable de gobierno con los democristianos en el centro derecha y los radicales de derechas del islamófobo Geert Wilders. Europa debe prepararse para una revolución política ultraconservadora y ultraliberal que convertirá a los Países Bajos en un internado penitenciario con un Estado reducido a su mínima expresión.

La reducción del tamaño del Estado

Algunos detalles de las reformas anunciadas son, por excesivamente simbólicas, de un ridículo digno de una carcajada si no fuera porque detrás se esconde la voluntad de justificar la desposesión del Estado de su papel equilibrador en la sociedad holandesa. La medida estrella del nuevo gobierno de Mark Rutte consistirá en reducir el número de escaños del Parlamento de 150 a 100, y del Senado de 100 a 75.
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Los artífices del acuerdo de gobierno: el liberal conservaador Mark Rutte (dcha.) y el ultraconservador Geert Wilders (izda.)
La premisa oficial consiste en hacer frente a la crisis financiera global dando un buen ejemplo y aplicándose los políticos la misma regla que la que van a sufrir los ciudadanos: la austeridad. Mediante este salvoconducto moral, la derecha neerlandesa se siente legitimada para imponer las siguientes reformas de gran calado:

  • Reducción del salario mínimo a largo plazo
  • Disminución de la ayuda al desarrollo, que pasará del 0,8% del PIB al 0,7%
  • Aumento de la edad legal de jubilación, de los 65 años actuales a los 66
  • Disminución del número de cargos públicos en las administraciones provinciales y locales.
  • Disminución del número total de funcionarios
  • 800 millones de euros de reducción del gasto del Ministerio de Defensa.
  • Reducción del gasto sanitario debido a consultas de psicología, psiquiatría y fisioterapia para ahorrar 1.200 millones de euros, con la excusa de que las enfermedades relacionadas no son verdaderas patologías, sino “inconvenientes” con cuyas consecuencias financieras deberán correr los afectados
 
Las necesidades de funcionamiento de una prisión

Podrían parecer lógicos, en un gobierno dominado por la ideología liberal, el prurito de ahorro público y la jibarización del Estado. Pero no hay que llevarse engaño, pues lo que se ahorran por un lado, se lo piensan gastar en medidas que van camino de convertir a los Países Bajos en un verdadero Estado Policial moderno, con las siguientes medidas comprometidas:

  • Creación de 3.000 puestos suplementarios de policía
  • Creación de un nuevo cuerpo de policía de protección de animales, dotado con 500 efectivos
  • Creación de un cuerpo de policía nacional inexistente hasta la fecha
  • Expulsión de los inmigrantes si cometen un delito punible con más de 12 años de prisión
  • Continuación de las pruebas del avión de combate Joint Strike Fighter, programa dirigido por los Estados Unidos

Mucha libertad anestesiante y menos libertades tradicionales

Para tratar de esconder toda una batería de medidas liberticidas a manos de partidos pretendidamente liberales, los nuevos líderes de la nueva Holanda han agitado una serie de zanahorias destinadas a mantener las apariencias entre sus electores de ideales liberales. De este modo, ya no se prohibirá fumar tabaco en los bares de reducido tamaño. Tampoco se limitará la velocidad de conducción en autopistas a 120 kilómetros por hora, sino a 130. Esto irá acompañado de un plan mil millonario de inversión en carreteras públicas, una medida al gusto de los conductores de vehículos de gran cilindrada, precios al estilo alemán y despreocupación por la contaminación producida al gastar más gasolina. La población de la tercera edad, que ha propiciado en gran medida el rotundo éxito electoral del extremista Wilders, verá aumentado el presupuesto de atención social a la tercera edad en 1.000 millones de euros. ¿Alguien da más?

Sí, ellos mismos dan todavía más gusto a sus electores, aunque sea a costa de construir una sociedad mucho menos tolerante de lo habitual en los Países Bajos.

  • Se prohibirá el porte del burka y del velo islámico en los espacios públicos
  • Se reducirá un 50% la entrada legal de inmigrantes
  • Transformación de los coffee shops en donde se permite fumar marihuana y hachís en clubes privados a los que sólo podrán asociarse los ciudadanos holandeses
  • Prohibición del matrimonio entre primos hermanos

Europa se radicaliza

Para la presentación de esta musculosa batería de reformas de una derecha envalentonada, Mark Rutte, previsible futuro primer ministro neerlandés, se ha apresurado a insistir en que el nuevo gobierno y sus medidas persiguen antes que nada atajar la crisis en los Países Bajos. Sabe bien que van a levantar suspicacias en los demás Estados europeos y, sobre todo, entre los electores de su propio Partido Liberal Conservador, que no ven con buenos ojos su alianza de circunstancias con Geert Wilders.

En todo caso, asistimos al encumbramiento de otro gobierno europeo desacomplejado en sus políticas represivas, tras los desmanes en la Italia de Berlusconi, la Francia de Sarkozy, o la Hungría de Víktor Orban. Por paradójico que suene, quizá no haya mejor noticia a medio plazo para una izquierda europea en franca ausencia y decadencia que una derecha pura y dura haciendo de las suyas. De momento, la reacción de Verdes y Socialistas se ha limitado a señalar la falta de reformas estructurales del sistema económico y el exceso de gesticulación ideológica de los nuevos dirigentes del país.

Fernando Navarro Sordo
Europa451
Fotos: Marie II / Flickr ; Pitorescue / Flickr
 


Comments

01/10/2010 12:31

Estimado Fernando, todavía estoy tomando aliento después de leer la lista de despropósitos del nuevo ejecutivo alemán. Además de populistas, totalmente antiecológicos y proamericanos. Lo del JSF americano así lo avala. No en vano son uno de los países europeos, junto a UK, que más apuesta por la tecnología aeronaútica del otro lado del Atlantico. En fin, creo que este gobierno va a dar que hablar, y espero que la tradicional progresista y centrista población holandesa, despierte de lo que va a ser una pesadilla. Por otro lado miedo me da, la postura que adopte el nuevo gobierno en temas claves de la UE, y con el despliegue del SEAE por medio. En fin estaremos expectantes. Por cierto genial artículo, el mejor que he leído en meses sobre política holandesa. ;-)

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Rive Gauche
01/10/2010 17:25

Esto es lo que nos espera a todos por la dejadez y la falta de iniciativa de la izquierda en Europa. El retroceso sufre una sociedad durante un gobierno de derechas se tarda el triple en recuperarlo cuando de nuevo gobierne la izquierda, que no tendrá mas remedio que dedicar su esfuerzo a esto y no a tomar nuevas medidas progresistas.
Pero de ello seremos todos responsables los que voten y los que no voten.

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Alberti
01/10/2010 20:08

Es cierto que en productividad y sensatez a la hora de organzar su sistema económico, los holandeses siguen dando mil vueltas a casi todos los europeos. Son, junto con los alemanes, los únicos que siguen teniendo una balanza comercial positiva. Sin embargo, viven un repliegue sobre sí mismos y una reacción ante la inmigración muy furibunda. La población, además, está envejeciendo y se vuelve conervadora. El peligro es que es un país que ha sabido inspirar a muchos otros a lo largo de la Historia. Esperemos que en esto último no.

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