
Durao Barroso y Sarkozy, amiguitos hoy, justo después de la bronca del segundo al primero
DECLARACIONES I El miércoles pasado, la vicepresidenta de la Comisión europea, Viviane Reding, acusó a Sarkozy de “irresponsable” por su proposición de reformar el Tratado de Lisboa para incluir un sistema de sanciones políticas a los países con niveles de deuda pública excesiva. Hoy, durante una reunión a puerta cerrada con el estado mayor del centro-derecha europea en reunida en las afueras de Bruselas, Sarkozy ha reaccionado: “No permitiré que se insulte a Francia”.
Por una vez, me voy a permitir el comentario. Hoy he sido uno de los 5 periodistas privilegiados en obtener esta noticia de manos de uno de los asistentes a dicha reunión. “Francia es Francia y hay que acostumbrarse a estas declaraciones de su presidente. Tarde o temprano siempre volvemos a lo mismo.” Es Víktor Orban, primer ministro húngaro, quien nos ha desvelado en los pasillos adyacentes los detalles de la discusión “respetuosa pero tensa” entre Nicolas Sarkozy y el presidente de la Comisión europea José Manuel Durão Barroso, antes de iniciarse el Consejo europeo. Varios participantes en la reunión de partido han corroborado esta versión. “Barroso es un hombre con carácter y ha sabido defender a los miembros de su equipo”.
Alemania y Francia desean iniciar un nuevo proceso de reforma de los Tratados. Ha pasado menos de un año desde el doloroso parto del Tratado de Lisboa, cuyo proceso de ratificación arrojó a la UE en la más profunda crisis institucional de su historia. “Es una caja de Pandora: sabe cuándo la abres, pero no cuándo la volverás a cerrar”, previene más de un gobernante europeo en modo oficioso. Sin embargo, nadie se atreve a oponerse de manera abierta a esta iniciativa. Solo Viviane Reding, que arrastra desde el asunto de las expulsiones de gitanos una animadversión no disimulada con respecto del presidente francés decidió dar un paso adelante.
Víktor Orban, que asumirá la presidencia semestral de la Unión a partir del 1 de enero de 2011, trata de contentar a todos: “Meterse en modificaciones del Tratado supone un riesgo, pero hay que ponerse en la piel de los países de la UE”. Alemania y Francia quieren evitar a toda costa una reedición de la quiebra virtual griega en la zona Euro, tras haber empeñado grandes sumas de dinero el verano pasado para rescatar al Estado helénico de la bancarrota.
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Fernando Navarro Sordo
Foto: Consejo de la UE