“Si con las nuevas reglas encontramos problemas persistentes y significativos en contra la competencia, no me temblará la mano para volver a cambiar la ley”, advierte.
Una nueva forma de navegar por Internet
Siguiendo la estela de los estadounidenses, lo más probable es que a raíz de este cambio en el sector de las telecomunicaciones en Europa los internautas accedan más fácilmente a una serie de webs y servicios online que a otros según el tipo de tarifa que paguen a sus proveedores. Por ejemplo, la compañía Ono podría cobrar una cantidad determinada a cambio de permitir navegar a gran velocidad por Facebook, Youtube y Yahoo, y a baja velocidad por el resto de páginas webs.
Si nos interesara navegar deprisa por los blogs de Wordpress o los que cada cual haya creado para contar su vida o hacer periodismo de denuncia, quizá nos exigiera pagar más dinero. Es muy probable que las operadoras dificulten o impidan la mayoría de los intercambios P2P de archivos entre usuarios particulares. “Lo importante es que el usuario esté informado y pueda cambiar de operador si no está satisfecho del servicio”, apostilla kroes, obviando que es muy probable que todos los operadores se comporten del mismo modo: ralentizando el acceso a webs con las que no tengan contratos de preferencia o sencillamente a sitios innovadores que no disponen de dinero para dopar su presencia y su acceso a través de las operadoras. Como por ejemplo la mayoría de la nueva prensa independiente en línea.

Pero la ingenuidad de Kroes va más allá. Supone que “los operadores tendrán que respetar la obligación de informar al usuario de todas sus medidas de gestión del tráfico”. ¿Alguien cree que esos mismos operadores que durante la pasada década obligaban al usuario a correr la maratón de las 2 horas libres hablando con una máquina para obtener información sobre el motivo del corte del servicio –que a veces duraba semanas- vayan ahora a invertir personal y medios para explicar a cada usuario de las miles de tarifas y cambios de tarifas posibles que podrá aplicar según lo consumido? Pues bien, igual sí que lo hacen, pero de forma barata y leguleya: con contratos y comunicados incomprensibles y kilométricos muy parecidos a esas cláusulas crípticas que aceptamos sin leer cada vez que instalamos un programa en el ordenador.
¿Por qué hay cambiar?
El cambio es el gen principal de la vida del individuo y de las sociedades, pero cambiar por cambiar es tontería, y además puede que huela a chamusquina. “Hay que usar los recursos de Internet de forma eficiente. Hay servicios como los de salud-e y de E-learning que tienen mucho valor para el progreso de Europa”, avanza la Comisaria justificando de manera tácita su prioridad. “Es un engorro que cada dos por tres se nos corte la llamada por Skype”, añade apelando a la experiencia popular. “Hoy en día ya existen muchos contenidos de acceso complicado.”
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Conclusión: pierden los creadores
“Creo en el espíritu de la neutralidad, pero ésta no debe implicar cargas obligatorias para los proveedores de Internet. Lo más justo es probar si el nuevo sistema funciona y no genera desequilibrios. En caso contrario daremos marcha atrás.” ¿Alguien nos puede dar un ejemplo de “marcha atrás” en la legislación europea? Todo sea “por la competitividad”, nos asegura Kroes, quien debe saber con certeza que ahora es cuando se entregará el poder a los grandes actores del mercado. Ganan los gestores de la infraestructura, pierden los creadores de contenidos.
Fernando Navarro Sordo
Fotos: NaoH/Flickr ; Comisión europea.











