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ANÁLISIS I ¿Quién decía que los holandeses no tenían sangre en las venas? Tras el anuncio del primer ministro Mark Rutte de una próxima congelación de salarios públicos, los sindicatos anuncian movilizaciones que pueden dejar en evidencia incluso a las francesas.
“Lo mismo y dos huevos duros” parecen querer decir los dirigentes del sindicato mayoritario neerlandés FNV ante las medidas de austeridad anunciadas por el primer ministro liberal-conservador Mark Rutte. Frente a su propuesta de congelar los salarios públicos en 2011, las centrales proponen lo contrario: aumentar los salarios un 2%, incluso por encima de la inflación. El Gobierno pretende también suprimir puestos en la administración. Su prurito adelgazante de la administración pública es tan radical que incluso quiere reducir el número de parlamentarios de 150 a 100. “Eso de que los funcionarios holandeses no van nunca a la huelga es un cuento chino”, amenaza el líder del principal sindicato de empleados del sector público. A estos se van a sumar los empleados de correos en masa. Ante el anuncio de un despido masivo de 11.000 puestos en la compañía TNT, el principal servicio postal de los Países Bajos, ha convocado una huelga para el próximo 16 de noviembre.

Se avecinan, pues, días de vino y rosas para la izquierda desarbolada de este país rico que apenas ha sentido los efectos macroeconómicos de la crisis internacional. Las previsiones de crecimiento para este país en 2010 superan el 2% tras una caída de hasta el 5%el año pasado. Y es que los Países Bajos poseen un modelo económico basado en la exportación muy similar al alemán o el austriaco. Su tasa de desempleo se mantiene en el 5,1% en septiembre, mientras la inflación sigue controlada en el 1,6%.

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Lo único que ha desestabilizado algo a esta potente economía fue la quiebra anunciada por uno de sus principales bancos, el DSB, el 12 de octubre de 2009. Aquel rescate por parte del Banco Central obligó al Gobierno a venir en auxilio de sus clientes y acreedores. Junto a los 30.000 millones que el Gobierno inyectó para mantener la liquidez de ING, SNS y Aegon, supuso un lastre en las cuentas públicas, y es lo que asusta a su clase política y a sus ciudadanos. El Partido Liberal-Conservador, cuyas tesis tradicionales son las más propicias a reducir el tamaño del estado, fue quien recogió la mayor cosecha de votos asustados ante el remoto riesgo de una quiebra del Estado.

Sin embargo, si observamos de cerca las cifras del país, no es necesario realizar semejantes recortes en la administración pública holandesa. Entre septiembre de 2009 y septiembre de 2010 los ahorros de las familias han aumentado en 5.000 millones de euros, lo cual anticipa un aumento de la inversión privada, garantiza el mantenimiento del consumo y orienta las necesidades de liquidez de sus bancos. Además, el crédito privado ha aumentado en el mismo periodo de 780 a 888 millones de euros, lo que viene a confirmar que la banca abre a su vez el grifo de la liquidez. Sabiendo que los impuestos por los que el Estado más se financia son el IVA y los impuestos especiales como los del alcohol, la gasolina o el tabaco, que dependen de un aumento de la inversión y del consumo, es fácil deducir que el Estado holandés podrá deshacerse de la deuda contraída aumentando los ingresos derivados de la nueva actividad económica. Una actividad que con toda probabilidad volverá a permitir la creación de empleo, y por lo tanto un aumento de los ingresos estatales a través del impuesto sobre la renta.

¿Por qué, pues, tanta obsesión con recortar gasto público y eliminar miles de empleos en la Administración Pública? La respuesta la encontraremos con seguridad en el plan estrella del nuevo gobierno holandés: crear 3.000 nuevos puestos de policía y arbitrar un nuevo cuerpo de Policía Nacional que nunca antes había existido. Ya saben, para llevar malas noticias no hacen falta tantos carteros.

Fernando Navarro Sordo
 


Comments

Rive Gauche
09/11/2010 10:06

Yo lo que me pregubto es: ¿La gente cuando vota sabe a quien y por que vota?. Lo que anuncia el nuevo Gobierno holandes es lo que se esperaba de un partido ultraliberal, ahora no se como se extrañan.
En mi pueblo se dice ajo y agua.

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