Concretando, esta predisposición se traduce en que el 72% es favorable al desarrollo de biocarburantes derivados de culturas agrícolas y hasta el 83% apoya estos carburantes cuando provienen de materiales no comestibles. Además, el 63% de los europeos está a favor de la investigación sobre células madre humanas siempre que exista una severa regulación que controle los experimentos. Hace tan sólo 5 años, la proporción era del 59%.
El 53% de los encuestados se han mostrado optimistas en cuanto a los efectos positivos de estas innovaciones en general para el futuro. Cómo no, los estonios, los suecos y los finlandeses son los más entusiastas en este terreno. No en vano, están entre los países que más medios dedican a la investigación en Innovación y Desarrollo del mundo. En el lado opuesto se sitúa Austria, en donde sólo un 41% de sus habitantes confían en los beneficios de la investigación médica y biotecnológica.

En España, el sentimiento optimista lo comparte el 65% de la población. De hecho, el 64% de los españoles piensa que la acción de su gobierno en el campo de la innovación biotecnológica y médica ha sido positiva, en comparación con el 55% del resto de europeos acerca de sus respectivos gobiernos.
España, Reino Unido y Dinamarca son las sociedades más predispuestas a la innovación sobre células madre. España “goza de una de las legislaciones más avanzadas y exigentes del mundo”, asegura Augusto Silva, Director General de Terapias avanzadas del Ministerio de Sanidad. Con sus 65 proyectos autorizados, nuestro país ha logrado desarrollar 13 líneas celulares obtenidas de embriones. Las ciudades implicadas en este sector son Granada, Valencia y Barcelona. Precisamente en Granada, un grupo de científicos ha anunciado hoy haber desarrollado el primer órgano bioartificial español: una córnea. Están en juego las vidas de millones de seres que esperan un trasplante de órgano.

No todo es confianza en la ciencia. Desde 2005, el rechazo de los europeos a los alimentos genéticamente modificados ha pasado del 57% al 61%. Por su parte, la clonación de animales con fines alimentarios sólo recibe los parabienes del 18% de la ciudadanía europea.
En el capítulo de los reproches, el estudio revela graves lagunas de conocimientos sobre la materia entre los europeos, lo que “sugiere la necesidad de mejorar la comunicación” sobre innovación biotecnológica. La mayoría de los participantes en el sondeo nunca habían escuchado hablar de nanotecnologías, de bancos biológicos, o de biología sintética.
Màire Geoghegan-Quinn, comisaria europea de Innovación, ha reaccionado recordando que “las biotecnologías pueden contribuir de modo determinante a alcanzar los objetivos de la Estrategia Europa 2020 en materia de crecimiento sostenible y mejora de la salud y la calidad de vida”. Ha asegurado en consecuencia que la Comisión europea seguirá pariendo nuevos programas marco para este tipo de innovación.
Fernando Navarro Sordo
Fotos: calcamunguias/flickr; Rackesh Rocky / Flickr; Parlamento Europeo















