El resultado final fue un documento presentado el 29 de septiembre pasado, equilibrista y repleto de generalidades del tipo “Europa necesita una Unión más unida, eficiente y menos burocrática”. Y lo que es peor, una lista de 14 prioridades para luchar contra la crisis, que es como decir una propuesta de prioridades sin prioridades. Entretanto, mucho papel gastado, mucho tiempo empleado, muchos recursos humanos explotados, en beneficio de una eficacia nula, pues nadie más ha vuelto a hablar del tema. ¡Eso sí, una unidad a prueba de bombas inteligentes! Y es que todo se sacrificó en aras del sacrosanto consenso europeo.
El cáncer del consenso es inextinguible
“Cuando recibes 1.600 enmiendas debes trabajar para lograr un consenso”, insiste el liberal Wolf Klinz, presidente de la comisión europarlamentaria contra la crisis financiera, económica y social. ¿Por qué? ¿Acaso no vivimos una situación de urgencia y en el Parlamento hay mayorías políticas bien definidas? “Pues porque había que dar una imagen de unidad a la sociedad”, remacha Klinz no sin un punto de ingenuidad. Primera conclusión: los eurodiputados siguen enganchados a obsesiones del pasado; es más importante su imagen de unidad que la imagen de un cuerpo político eficaz cuyas decisiones son fácilmente identificables por los ciudadanos.
La segunda conclusión, más grave si cabe, es que el Europarlamento no ha proyectado imagen alguna hacia la ciudadanía en términos de lucha contra la crisis mundial. Su famoso informe consensuado y sin aristas lo ha hecho desaparecer del mapa. Y es que la Eurocámara sigue siendo un cuerpo que se comporta como una corporación. Lo importante para sus miembros no parece ser alimentar un debate político y de ideas plural, sino aparentar que se es una familia feliz.
El consenso es uno de los mayores enemigos del establecimiento de prioridades políticas coherentes. Catorce prioridades no son prioridad alguna. Estas deben reducirse a un par de ellas. Como mucho tres, bien definidas, que los ciudadanos puedan identificar con la acción y la voluntad política de quienes ostentan el poder y pueden aplicar dichas prioridades y, por lo tanto, ser fiscalizadas por la opinión pública de una manera profunda y ordenada.
Decidir prioridades significa tomar partido político, y esa es la función de los políticos: para ello se les vota y se les asigna un sueldo. Los eurodiputados siguen sin darse cuenta –o eso parece- de que la democracia europea ganaría enteros si sus partidos se comportaran como partidos que defienden prioridades políticas, en vez de actuar como resignados miembros de una familia del opus. Los eurodiputados creen deberse al Europarlamento en vez de a la democracia europea.
La imagen constructiv de Europa no volverá a brillar entre la ciudadanía en tanto sus políticos no entiendan que son los principales agentes de la democracia, lo que implica el deber de ejercer el pluralismo –no el equilibrismo-. Deben ser consecuentes con las ideas que cada porción de ciudadanía le ha encomendado defender con ahínco. Hoy por hoy, nadie identifica a un solo eurodiputado por sus ideas políticas, sino por su nacionalidad. Nigel Farage o Daniel Cohn-Bendit podrán pasar a menudo por populistas, pero realizan mejor que ningún otro compañero su labor de parlamentarios-políticos. Por este motivo, los medios de comunicación trasladan con sencillez sus mensajes y los ciudadanos saben quiénes son y qué defienden.
Las 14 pseudo prioridades según la Eparlamento europeo
- Asegurar la dirección y la financiación de los proyectos de energías renovables y almacenamiento de energías verdes
- Asegurar la dirección y la financiación de los proyectos de ahorro energético en los sectores del transporte y la construcción
- Asegurar la dirección y la financiación de los proyectos para establecer una red energética europea inteligente
- Asegurar la dirección y la financiación de una red ferroviaria europea de Alta Velocidad
- Asegurar la dirección y la financiación de los proyectos de acceso rápido a Internet y de infraestructuras básicas
- Asegurar la dirección y la financiación de los proyectos de liderazgo europeo en el campo de la Salud Electrónica
- Introducir más medidas reguladoras anti-cíclicas en el sector financiero
- Reducir los riesgos sistémicos aumentando el tamaño de las instituciones financieras y los mercados derivados, forzando su interconexión mayor
- Activar políticas comunes fuertes sobre remuneración para evitar conflictos de intereses y una planificación a largo plazo en el sistema financiero
- Reforzar las regulaciones pan-europea y global y las estructuras de supervisión
- Investigar la práctica de transacciones fuera de balances
- Introducir una tasa sobre transacciones financieras
- Introducir nuevos estándares para las estadísticas del sector financiero
- Enriquecer los derechos de voto de los accionistas

- Elección de Mr. Euro, vicepresidente de la Comisión europea
- Aplicar las políticas para el mercado europeo de la Energía y las energías renovables
- Desarrollar las infraestructuras europeas
- Imponer reglas de disciplina financiera
- Desarrollar la Salud-E
Fernando Navarro Sordo















