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VÍDEO I Se nos había pasado este vídeo que está dando que hablar en toda Europa y en especial en Francia, Rumania e Italia. Sucedió durante la cumbre de la OTAN en Lisboa, hace 10 dáis. Se deduce de los intercambios fugaces entre Sarkozy, Basescu y Berlusconi, un pique importante entre los dos primeros. Nadie sabe a cuenta de qué. ¿La expulsión de gitanos?
La dura escena de rechazo de Sarkozy al presidente rumano Traian Basescu sucede en LIsboa, a la llegada de los jefes de Estado a la cumbre de la OTAN, hace apenas 10 días. Traian Basescu intenta por todos los medios hablar con el presidente francés, pero este hace todo lo posible por esquivar conversación alguna, visiblemente agobiado. Basescu incluso se queda con la mano tendida que Sarkozy en ningún momento estrecha. Incluso cuando el primero le coge la otra mano apoyada en el hombro, Sarkozy vuelve a zafarla. Finalmente, se despiden con un gesto seco y apresurado.

¿De qué desea hablar el uno y no el otro? Las especulaciones van en varios sentidos. Desde la presidencia francesa se sostuvo que se "habían hablado 15 veces ya durante la previa". Otros medios rumanos y franceses sostienen que aún quedan flecos sueltos y rencillas pendientes entre ambos dirigentes tras el escándalo de la expulsión de gitanos desde Francia hacia Rumania.

Lo más enigmático es que, tras el desplante de Sarkozy, Basescu se encamina hacia dónde se encuentra Silvio Berlusconi, charlando con el primer ministro húngaro Víktor Orban. La prensa rumana insiste a menudo en que el mandatario y magnate italiano se ha convertido desd e hace meses en el consuelo de Traian Basescu. Al encontrarse juntos se estrechan efusivamente la mano, pero enseguida Berlusconi se lleva el dedo índice a la sien queriendo dar a antender que alguiene está loco. ¿El propio Basescu? La sonrisa franca que este dedica de inmediato al gesto del histrión italiano traiciona la identidad del destinatario del insulto: es Sarkozy el que está loco, según Berlusconi.

Menos mal que los tres mandatarios pertenecen al mismo partido europeo, el PPE. Si no fuera así, imaginen las chispas que saldrían de encuentros tan desalentadores y miradas tan enconadas.
Fernando Navaro Sordo

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