Lo que Wikileaks acaba de hacer a través de cinco diarios de renombre internacional es una liberación en toda regla. Los ciudadanos estaban domesticados y apocados por la imposibilidad de ir más allá de los discursos políticamente correctos de sus gobernantes. Ahora, pueden distinguir lo oficial de lo oficioso, saber qué piensan las élites políticas y diplomáticas de sus países. Calibrar los verdaderos riesgos de nuestro mundo globalizado sin limitarse a teorías y bienaventuranzas de sabios, gurúes y demás oráculos cercanos al poder y, por ello, vendidos. Si los europeos están hastiados de la falta de transparencia de los dirigentes de la Unión, hoy hemos vivido una toma de la bastilla simbólica y vivificante.
Porque eso es lo que significa la publicación de informes sensibles de la seguridad norteamericana o de otros países: una liberación. Cuidado con quienes pretenden acusar a los responsables de Wikileaks –con Julian Assange a la cabeza- de terroristas al comparar esta filtración con un “11-S diplomático”. Lo afirma, sin rubor, Franco Frattini, responsable de Exteriores de Italia, uno de los países que salen peor parados de estas filtraciones y, sobre todo, uno de los países cuyos gobernantes más combaten la libertad de prensa.
Desde Europa451 hacemos un llamamiento a todos los periodistas y a todos los blogueros a:
- Dar una difusión máxima a los documentos presentados por Wikileaks
- Publicar cuantos más artículos mejor analizando las informaciones desveladas por Wikileaks
- Revitalizando el gen básico del periodismo: ir más allá de las apariencias para insuflar vida al debate de ideas y a la democracia
- Participar en la medida de sus posibilidades de la cultura de investigación cuyo mejor ejemplo es hoy Wikileaks
- Defender por todos los medios la libertad de prensa, la libertad de expresión y la libertad de publicación de informaciones de utilidad pública y democrática
Fernando Navarro Sordo
Foto: nehavish/Flickr















