Los periodistas, objetivo de los ataques del gobierno italiano
Una de las reacciones más disparatadas proviene, una vez más, de Italia. Las palabras de su ministro de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, comparando la difusión de las fichas secretas con “terrorismo” informativo son inquietantes y dan la medida de la visión de la libertad de prensa que tiene un gobierno en guerra permanente contra su prensa nacional disidente. Qué sorpresa: “Berlusconi es vanidoso, incapaz e ineficaz como líder europeo moderno”, según las fuentes del Departamento de Estado norteamericano, que le tienen por un “hombre física y políticamente débil por culpa de sus numerosas fiestas salvajes”. Silvio Berlusconi no ha tardado ni medios día en mostrar su más amplia sonrisa diplomática, pero su imagen queda definitivamente lastrada por la asimilación que las mismas fuentes hacen entre él y el ruso Vladimir Putin, “un macho alfa” que dirige a una Rusia “en poder de las mafias”. Tratándose de mafias, Berlusconi sería, pues, “el portavoz de Putin” en Europa.
En la patria de los derechos humanos…
Francia, de la que ahora sabemos que Sarkozy es un personaje “autoritario, a quien hay que vigilar de cerca”, considera de manera oficial a Wikileaks como “una amenaza”. François Baroin, portavoz del gobierno galo ha llegado incluso a afirmar que “si un sitio web semejante a Wikileaks existiera en Francia, sería llevado ante los tribunales”. La pregunta que se impone es la siguiente: ¿tomarán el gobierno francés acciones judiciales contra los responsables del diario Le Monde, uno de los cinco medios que han participado en este proyecto de publicación colectiva de las filtraciones? Existe un importante precedente en los Estados Unidos, cuya Corte Suprema se manifestó a favor de los diarios que habían publicado los Papeles del Pentágono de Robert McNamara sobre las implicaciones del país en la guerra de Corea. « Le corresponde a la administración demostrar en cada caso que existe un riesgo real para la vida de las personas o la seguridad del Estado. Todo sistema de censura previa gozará de una fuerte presunción de inconstitucionalidad por parte de este tribunal”, sentenció en 1973.
Turquía vigilada con lupa
Mientras los analistas y los políticos valoran de cara a la galería cada vez más el papel de mediador geoestratégico independiente del Estado turco entre Oriente Medio y Occidente, tomamos de pronto conocimiento por estos famosos cables acerca de la desconfianza creciente de los Estados Unidos hacia el islamista Recepp Tayip Erdogan, “un ignorante de cómo funciona la política internacional” rodeado “de un círculo de aduladores”. Turquía es el segundo país del mundo más escrutado en las fichas diplomáticas desveladas. De momento, Erdogan no da mayor importancia a la información entregada "hasta que no se conozcan toso los documentos", tanto más por cuanto la mayoría de ellos se refieren a opiniones de hace más de cinco años. Entretanto, Erdogan ha dado más de una vuelta al mundo repartiendo y recibiendo saludos de los máximos dirigentes del planeta, entre otros de los estadounidenses, de modo que ya sabe que no suscita suspicacia alguna entre sus interlocutores. Claro que visto desde la diplomacia, estamos hablando del arte de solapar verdaderas intenciones y opiniones hirientes sinceras.
¿Dónde está el Reino Unido?
Una de las cosas que más sorprenden es la desproporción entre el número de cables filtrados sobre Francia, España, Turquía, Italia u Holanda por un lado, y el Reino Unido por otro. Entre los primeros, las cifras superan los 3.000, alcanzando los 9.000 cables en el caso de Turquía. El Reino Unido, en cambio, se queda por debajo de 2.500. ¿Trato de favor? ¿Pero por parte de quién? ¿Wikileaks? ¿Las fuentes anónimas de Wikileaks? ¿La propia diplomacia de los EEUU? Quizá lo descubramos en las semanas que vienen. En todo caso supone más leña para el fuego de los detractores de la influencia británica en Europa.
Fernando Navarro Sordo
















