Tras protagonizar en 2009 la resistencia de la izquierda y el centro izquierda europeos a una directiva que en la práctica hubiera permitido jornadas laborales de hasta 72 horas, esta semana ha aprovechado el rifirrafe entre el liberal Guy Verhofstadt y los conservadores de todo tipo en la Cámara de Estrasburgo para reunir una mayoría que frene de momento la propuesta de la Comisión europea de “permiso único”. Esta propuesta de directiva ha suscitado mucha polémica y hay quienes la comparan con una especie de Directiva Bolkestein mundial. De hecho, permitiría que dentro de la UE un trabajador de fuera de la Unión ejerciera sometido al derecho laboral de su país de origen, pongamos por ejemplo Marruecos.
Expertos consultados sostienen la posibilidad extrema de que las empresas europeas deslocalicen centros de trabajo a terceros países y contraten a ciudadanos europeos para volver a enviarlos a la UE sometidos al derecho laboral de los terceros países en donde han sido contratados, pongamos por ejemplo Ucrania.
Crónica de la votación
Todo estaba listo para que fuera aprobada. Lo sucedido esta semana no es una victoria de quienes se oponen a esta directiva. A última hora, los liberales de Guy Verhofstadt –tercer grupo de la Eurocámara con 81 escaños- se han percatado de una leve modificación propuesta por el Consejo europeo al texto que había preparado la Comisión europea. Este leve cambio rompía el principio de un procedimiento único de contratación de los emigrantes permitiendo a cada Estado exigir más documentación de la básica solicitada por la directiva europea a debate. Lo cual ha ofuscado a unos liberales cuyo ideal es que todos los Estados de la UE armonicen al máximo sus legislaciones. Esta es la fisura aprovechada por Cercas y sus colegas de bancada para atraer a su terreno a buen número de eurodiputados liberales que a menudo votan en consonancia con la izquierda.
Sin embargo, esta votación sólo retrasa durante dos meses la posible adopción de la directiva de Permiso Único. La Comisión europea ha anunciado que volverá a presentar su propuesta inicial, sin la distorsión aportada por el Consejo europeo, y es probable que los liberales cambien de nuevo el sentido de su voto.
Ocho semanas que tienen izquierda y centro izquierda europarlamentarias para que volver a señalar las eventuales desventajas de esta nueva legislación. A saber: la derogación del derecho del trabajador a exportar su pensión de jubilación si se marcha de la UE, el establecimiento de una primera y una segunda división de trabajadores con derechos muy dispares, o la discriminación de los inmigrantes en materia de prestaciones familiares.
Fernando Navarro Sordo
Foto: Parlamento europeo

















