Hasta ahora, el modelo a seguir eran las blogosferas británica y francesa. Dispersados y algo desubicados en una Europa que desatiende a las periferias lingüísticas, los blogueros, twiteros y periodistas especializados en Europa de hablas hispanas solíamos envidiar el debate creciente entre sus homólogos francófonos y anglófonos.
Nombres como Jean Quatremer, Jon Worth o Jean Sébastien Lefebvre, verdaderos insiders de la información europea en sus idiomas, tienen cada vez más visibilidad e influencia en el debate público europeo. Bloggingportal.eu o 27etc son grupos de informantes y columnistas que organizan de vez de en cuando reuniones para que sus miembros se conozcan, interactúen y desarrollen iniciativas de información colectiva. Los Euroapéros parisinos los días 27 de cada mes son el mejor ejemplo de esta esfera cuyos actores empiezan a soltar complejos y salir de sus cuevas cibernéticas.

La sorpresa ha saltado los días 10, 11 y 12 de diciembre en Córdoba. El Parlamento europeo, con su programa de acercamiento a las redes sociales, nos ha permitido investigar durante un intenso y concurrido seminario las vías concretas para constituir la red social en actor mediático europeo. ¿El objetivo de los responsables del Parlamento europeo? Que se hable más de esta institución y de sus protagonistas: los eurodiputados. ¿La oportunidad para los protagonistas de las redes sociales? Influir en la gobernanza de la agenda política europea.
Veteranos como Borja Ventura, Emilio Fuentes, Macarena Rodríguez (La Oreja de Europa), Paco Luis Benítez o Encarna Hernández (Más Europa) nunca se habían visto las caras con las nuevas voces –Clara Fajardo (cafebabel.com), Juanlu Sánchez (El Oyente), Raúl Solís, la Europasionaria Laurence Modrego, Dídac Gutiérrrez-Peris (Pasaporte Europa) o Jorge Gutiérrez Torrejón (objetivobruselas)-. Han tenido la oportunidad de encontrarse con los puntales de la comunicación europea: Pau Solanilla (Europeando), Susana del Río (Globernance), Francisco Polo (actuable.com), Ignacio Escolar (Escolar.net y Público), Bárbara Quílez (editora de la versión española de la web de Europarlamento), Joaquín Millán (Eurolocal)… Europa451 estuvo presente por mediación de quien firma hoy esta crónica.

A pesar del salto de calidad que ha dado la comunicación europea a raíz de las elecciones de 2009, los participantes han coincidido en subrayar el divorcio persistente entre la opinión pública y los asuntos europeos. “Una comunicación responsable genera una participación responsable”, confía la analista del Instituto Elcano Susana del Río. El problema palpable es la persistente ausencia de participación, tanto en el plano electoral (43% en 2009) como en el mediático, pues la inexistencia de verdaderos medios europeos sigue vigente.
Sin concesiones, Pau Solanilla, es quien con más ahínco ha denunciado el agotamiento de ideas del proyecto europeo. “Individualmente sí hay personas con ideas, pero en el plano colectivo no genera ideas ni alberga liderazgos.” Su conclusión señala que “la sociedad civil debe encargarse de la generación de nuevas ideas”, siendo los blogueros y periodistas los requeridos en primer lugar. “Debemos generar una nueva épica de Europa. La responsabilidad de su Story telling está en nuestras manos.” Es una visión que viene a apoyar el periodista Ignacio Escolar cuando desvela la paradoja de la propiedad de las ideas: “En 1810 los dueños de las imprentas eran los dueños de las ideas. Hoy todos tenemos una imprenta en casa que se llama Internet y somos los dueños de las ideas.”
El ocaso de los intermediarios
El pasado estaba en manos de los intermediarios: políticos, periodistas, agencias de viaje, corredores de bolsa. Hoy, estos han perdido relevancia. “Tanto los medios de comunicación tradicionales como los políticos se resisten” a ceder ante la realidad, advierte Escolar: “Lo mismo que en los albores de las democracias había gente que temía reconocer demasiados poderes al pueblo por miedo a los populismos pretextando que la gente no sabe lo que quiere, hoy hay políticos y periodistas que temen reconocer su menor intermediación”. Y es que según Pau Solanilla se “han acabado los dogmas y estamos en la era de las causas”. Cada cual es libre de contribuir a una causa sin necesidad de representantes ideológicos.
De ahí la menguante atención que prestan los ciudadanos a la política tradicional y en especial a la europea, que además es más sofisticada. En la UE no hay un gobierno y una oposición, la cultura del consenso lo impregna todo, la confrontación legítima y civilizada de las ideas y las ideologías se descafeína en pro de los equilibrismos en los pasillos de Bruselas. “Yo quiero poder votar a una lista europea de diputados que además defiendan una ideología clara”, se manifiesta Paco Luis Benítez.
Frente a esta reclamación audible desde Helsinki a Lisboa a favor de una democracia más comprensible en Europa, la ex ministra de Educación y hoy ponente del informe para la Reforma de la Agenda Digital en la Eurocámara Pilar del Castillo, presente en el encuentro de Córdoba, desconfía de toda política que enarbole causas supremas, pues detrás de las “causas se esconden siempre dogmas”.
“Lo importante es ser creativos e innovar cuando comuniquemos sobre Europa”, incide Del Castillo haciéndose eco de la corriente que sostiene que el talón de Aquiles de la UE es la comunicación. Pau Solanilla abunda en esta dirección: “La comunicación institucional no sirve. Hay que aprender a explicar mejor. Comunicación hay, pero ineficaz. Ante una audiencia fragmentada, la UE debe estar presente en los micro canales”.
Ignacio Escolar, sin embargo, se muestra más desconfiado: “Qué manía con echarle toda la culpa a la comunicación: si la Unión comunica mal es porque algo está haciendo mal. El problema es que se pretende arreglar con comunicación lo que antes se ha hecho mal.”

De momento no hay que idealizar el poder de las redes y los medios sociales, pues el Europarlamento es el único que echa mano de ellos para contar sus historias y estar presente en la vida de los ciudadanos. Ahora bien, sí se evidencia “el fin de la jerarquía como principio ordenador, retoma Solanilla. “Hace unos años, el director de un periódico decidía cuál era la noticia más importante, mientras hoy tengo que ir a Facebook para ver qué me aconsejan mis amigos como noticia principal”, confiesa Escolar.
Según Solanilla, “El secreto está en compartir, conversar y converger, y esto las instituciones no lo han entendido, no saben cómo impregnarse de ello aunque algunos políticos tengan blogs o twiteen”. Salvador Garriga, eurodiputado del PPE lo confirma a su manera: “Los políticos son reticentes a abrir webs o blogs porque temen perder el control de la situación y del debate que se abra con los ciudadanos”.
Con todo, Pau Solanilla es optimista y propone una dirección concreta a la acción de la eurosfera española: “Hoy en día los liderazgos con éxito son colaborativos y transparentes. La autoridad es ser coherente, estar preparado y tener una ética identificable. ¡Se acabó el tiempo de la propaganda, hay una vuelta de las ideas! Por otro lado, necesitamos generar creadores de opinión transeuropea, para lo cual periodistas y blogueros debemos dejar de trabajar sobre una base territorial”.
Fernando Navarro Sordo

















