FOTOGRAFÍA I El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, visitó el Elíseo el martes 30 de noviembre para tratar con Nicolas Sarkozy aspectos de la política migratoria en Europa. Sin embargo, lo que más ha trascendido a modo de chufla en los medios de los Países Bajos es esta fotografía tomada al principio del encuentro bilateral en la que la talla y el gesto de cada uno lo dicen todo.
Rutte llegó a Paris para reunirse con Sarkozy y Fillon -primer ministro galo- el lunes 29 por la tarde. El objetivo era informarse de primera mano acerca de las decisiones y los debates acontecidos en la última reunión del G-20, en donde los Países Bajos no tienen de momento espacio. También hablaron de política migratoria y de la apuesta común por una inmigración selectiva que privilegia a los titulados universitarios por encima de los de baja cualificación profesional.
Como es habitual, a su llegada al Palacio del Elíseo, en donde le esperaba Nicolas Sarkozy, Mark Rutte se hizo la foto de rigor ante la prensa frente al porche de la entrada del edicifio. El resultado -ofrecido por la agencia Reuters, ene sta ocasión- es una imagen de un simbolismo sugerente. No sabemos si el gesto de ambos dirigentes fue casual, pero sus rostros dicen mucho de lo a gusto que se siente uno -el mandatario holandés- en su piel y lo incómodo que el otro vive en la suya. De tan estereotipada, la escena resulta forzada, aunque no lo es. Dos bufones en su sesión de imitación de poderosos no lo hubieran hecho mejor.
Fernando Navarro Sordo
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