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OPINIÓN I La política, cada vez más, es un teatro de marionetas que juegan a ser libres. El foro de Davos es uno de sus festivales más decadentes, en los cuales poderosos del mundo se limitan a lanzar eslóganes como si fueran ejecutivos del marketing en vez de solucionadores de problemas reales.
Nicolas Sarkozy llegó a Davos, se encaramó como pudo al atril, compuso uno de esos gestos que Quentin Tarantino prodiga tanto mediante sus personajes protagonistas en la pantalla grande y dijo, amenazante en dirección de los poderes fácticos de las finanzas: “Sepan ustedes que el Euro no va a desaparecer. Ángela Merkel y yo nunca lo permitiremos. Y tengan cuidado si van a apostar su dinero contra el euro, porque es mucho más que una moneda: es parte de la identidad europea. Llevo un año escuchando que el euro desaparecerá algún día, y de momento son los artículos los que han desaparecido”.

Claro, esto nos lo dice ZP o el tecnócrata Durao Barroso y lo único que suscita es más terremoto en los mercados, un solapado sentimiento de compasión entre el público y, acto seguido, la rechifla de la mayoría de las redacciones del planeta. O la simple indiferencia. Pero lo dice Sarkozy, con ese aire patibulario que adopta cuando quiere meter miedo y gastárselas de dueño del barrio, y todo suena como a garrote vil y a fogonazos en la noche. Y la gente se lo toma en serio. Bueno, todos no, sólo los menos avispados.

Y es que el mundo de las finanzas que se reúne en Davos sabe perfectamente que puede hacer con el euro lo que se le antoje, y en especial para forzar a determinados países a adoptar reformas que convengan al sector privado –sin prejuzgar aquí si las reformas son positivas o negativas en general-. ¿Que los mandamases del mercado están antojados de privatizaciones en Grecia? Un vuelta de tuerca al euro y adelante. ¿Que la burbuja tecnológica y fiscal irlandesa había encarecido las inversiones en el país? Otra vuelta de tuerca al euro y adelante. ¿Qué en España hay que forzar la conversión de cajas de ahorro en bancos e incitar a la población a invertir e planes privados de pensión? Amenaza contra el euro y la deuda soberana española, y adelante.

Sería un engaño pensar que Merkel y Sarkozy están seriamente preocupados por el euro: los hilos que mueven los mercados nunca atacarán los intereses de estos dos países. Sarkozy puede gesticular y darse todos los golpes en el pecho que desee en pos de la defensa del euro, pues en sus manos y en las de Merkel está que el Banco central Europeo intervenga comprando deuda soberana, que exista un gobierno económico europeo que se sume al monetario y que se impongan sanciones a las entidades financieras que vuelvan a hacer trampas como en el pasado. Y sin embargo, no hacen nada.

Fernando Navarro Sordo

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Comments

29/01/2011 01:22

Discrepo de tu valoración.
Es cierto lo que dice Sarkozy, hay un compromiso político con el euro, y creo que es algo demagógica tu insinuación de que Alemania y Francia no hacen nada.

Mira. Grecia, Irlanda o España se han beneficiado muchos años de pertenecer al euro porque de repente la deuda nuestra se valoraba como si tuviera la misma solidez que la de una economía potente (como la alemana).
El euro fue muchos años un gran balón de oxigeno para nosotros y aportó credibilidad a la economía, además de incrementar las operaciones en el mercado interior hasta más de un 20%.

El problema es que el Pacto de Estabilidad no se ha cumplido, se estima que una veintena de Estados miembros han incumplido los criterios famosos de Maastricht y en cambio nunca han sido sancionados. Esta es la madre del cordero, porque las sanciones se votan en el Consejo y los jefes de Gobierno se han tapado las vergüenzas mutuamente.

Como no se han cumplido criterios, se genera esta asimetría que la moneda única difícilmente puede encajar...

Ahora están Sarkozy y Merkel con una parte teatral de lanzar mensajes al mercado, pero con otra parte muy sólida de cara a futuro, planteando reformas del Tratado, e innovaciones como un posible Fondo Monetario Europeo e incluso una armonización fiscal.

Estos dos están rompiendo tabúes impensables hasta ahora, y debemos felicitarles.
Como bien dices, si lo afirma Barroso la gente se lo toma un poco a pitorreo (desgraciadamente) pero Francia y Alemania están poniendo la carne en el asador, y vas a ver como 2011 será crucial para la gobernanza económica en la UE.

Gracias por reflexionar así, me encanta leerte. Saludos.

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31/01/2011 12:27

Hola, Eva! No estoy seguro de que haya un compromiso político con los países de la zona Euro por parte de Alemania y Francia que, por cierto, también han infringido el Pacto de Estabilidad y no asumieron sanciones que sí quisieron imponer a otros países.

Las reformas para arbitrar una gobernanza económica que proponen Markel y Sarkozy no satisfacen, por ejemplo a la Comisión europea y la mayoría del Parlamento europeo. Creo que no es poco.

Parlemento y Comisión desean un sistema de supervisión potente y otro de sanciones que no dependa del veto del Conseo europeo, sino de la aplicación objetiva del Pacto de Estabilidad y de las nuevas reglas que se van a fijar en materia macroeconómica y fiscal.

Yo estaría más tranquilo, por ejemplo, si fuera la Comisión quien asumiera la responsabilidad de aplicar el pacto de estabilidad y su proceso sancionador.

Por otra parte, cuando vemos lo que han tardado Francia y Alemania en acudir en ayuda de Grecia, por ejemplo, se ve que su preocupación -sobre todo la de Merkel- era por la economía alemana, no la de la zona euro. De hecho, no atajar -permitiendo al BCE la emisión de eurobonos- las especulaciones sobre Portugal y ESpaña, es sinónimo de querer ocuparse sólo de atraer los dineros de las finanzas internacionales hacia la banca alemana.

Con el prisma nacionalista de la mayoría de los gobiernos de la UE no me hago ilusiones: no me creo que defindan los intereses del conjunbto d ela UE y Eurozonas mejor que Parlamento y Comisión europeos.

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