Al volver a darle la espalda al llamado software libre, la Comisión Europea se contradice a sí misma. Fue en 2010 cuando el Gobierno de la UE publicó una declaración –el “Marco Europeo de Interoperabilidad”- en la que insta a todas las administraciones públicas locales, nacionales y comunitarias a privilegiar las soluciones “libres” cuando sea apropiado.
Microsoft es, curiosamente, la multinacional que más ha sufrido los pertinentes rigores de la Comisión europea a la hora de pagar multas multimillonarias por prácticas contrarias a la competencia. Ahora, ha visto cómo renueva por otros tres años –con posibilidad de prórroga por uno más, como ha sucedido entre 2007 y 2010- el contrato con las instituciones de la Unión.
Para la eurodiputada socialista Mary Honeyball “no se ha procedido a ningún procedimiento de concurso público” para la selección del prestatario vencedor, “lo cual es contrario a las normas ordinarias de la Comisión Europea”. Ésta, en cambio, asegura que respeta en todo momento la legalidad. “Tomamos las decisiones en este campo comparando alternativas del mercado según la viabilidad del servicio, un análisis de riesgos, de adaptabilidad a las necesidades de las instituciones, y de los costes”, explica Marcos Sefcovic, comisario de Administraciones de la UE.
A ninguno de los dos les falta razón: no se ha abierto un procedimiento de concurso público, pero la licitación respeta el código de contratación de las administraciones públicas de la UE, pues n se trata de un nuevo contrato, sino de la extensión de uno existente desde 2007.
Sin embargo, Honeyball apunta con razón que “un contrato de 4 años va contra el principio de no atarse con contratos de más de uno o dos años que practica desde siempre” la UE. ¿Será porque la vida útil del software Windows ronda ese plazo de tiempo? Si fuera por este motivo, ya podría estirarse Microsoft y conceder la licencia de la nueva versión de Windows que Microsoft sacará al mercado en breve.
Europa451
Foto: phauly / Flickr














