La intención, según sus especialistas, es que los alumnos de primer curso ya manejen nociones de educación sexual para que que adquieran conciencia cuanto antes de cómo se conciben los hijos. A juicio de los expertos, hay que evitar que la falta tradicional de información sobre los métodos de contracepción desemboquen en situaciones dramáticas. El Reino Unido lidera el ránking de abortos practicados entre la población en una UE cuya cifra de interrupciones legales del embarazo aumentó un 8% en la primera década del milenio. Este país es, además, el que mayor tasa de partos adolescentes presenta en Europa occidental, con el añadido de que los embarazos adolescentes multiplican por cuatro las posibilidades de fallecimiento de la madre.
Ya en su momento, el anterior gobierno laborista británico había preparado una legislación sobre cursos de educación sexual obligatorios, tanto para la enseñanza primaria como para la secundaria, pero no entró en vigor. Se trata de una experiencia que estuvo en práctica en el sistema educativo canadiense hasta 2001. Desde entoces, se ha retirado y tanto sexólogos como colectivos de padres y madres de alumnos han reclamado su recuperación: “De dónde vengo’ es la pregunta fundamental que se hacen los jóvenes de seis o siete años”, asegura el sexólogo Bernard Ouellet, co-autor del manual Faire l’éducation sexuelle à l’école primaire: guide pratique et recueil d’activités, y quien sostiene que a dicha edad se le puede enseñar a los menores cómo son las partes del cuerpo de cada persona para que vayan construyendo su identidad desde pequeños y respeten la de los demás. En 2012, el Gobierno de Canadá volverá a integrar las clases de sexualidad en primaria.
Sin embargo, cabe preguntarse si no se pone en peligro la inocencia del alumno a tan temprana edad y si los maestros son los más indicados para enseñar sobre una materia en la que no son expertos. Es lo que sostienen los miles de padres y madres que, durante el curso que acaba de finalizar, se han manifestado en Suiza en contra de los cursos de educación sexual que el Estado ha previsto desde la educación preescolar. Con todo, la mitad de los suizos son favorables a dicha medida: “Es preferible que sepan detectar cuáles son los comportamientos sexuales correctos y los inadecuados desde pequeños para evitar actitudes sexistas inconscientes o detectar padecimientos indebidos en los críos”, defienden sus promotores. “Muchos críos a esa edad preguntan a menudo sobre sexualidad y no todos los padres saben o quieren contestar, evitan darles una respuesta”, recuerda con cierto sentido común una madre francesa. En cuyo caso, ya sólo queda la televisión e Internet para encontrar respuestas, con el riesgo de “que confundan sexualidad con pornografía o caigan en manos de desaprensivos anónimos”, advierte de nuevo Ouellet.
En España, la legislación aprobada por el socialdemócrata Rodríguez Zapatero prevé que los alumnos de 3º de ESO (13 años) reciban de manos de expertos de centros de salud reproductiva, una clase al respecto, pero las comunidades autónomas conservadoras –competentes en asuntos de gestión educativa- se han mostrado reticentes a aceptarlo y la propia Comunidad Valenciana anuló en 2010 y 2011 estos breves seminarios a petición de su hoy ex Presidente, Francisco Camps. En general son las familias de confesión religiosa católica las que más se han movilizado para detener estos cursos al sur de los Pirineos y en varias ocasiones, grupos relacionados con el Opus Dei se han ofrecido para rediseñar los contenidos de educación sexual en algunas regiones.

















