Tal voracidad urbanizadora afecta sobre todo a Holanda, Francia, Italia, Polonia y Austria, según un reciente estudio de la UE. Ahora bien, España es quien ostenta la medalla de oro en los últimos años, con un aumento de su superficie asfaltada del 15% entre 2000 y 2006, otro estrago más de la economía basada en la construcción de edificios y la multiplicación de infraestructuras del transporte, aunque también a su importante aumento de población.
En el conjunto del continente esta impermeabilización del suelo provoca la pérdida continua de terrenos para la agricultura y subsuelos para la retención de aguas para consumo humano. Es más, una vez que trazamos una autopista, su superficie ya nunca más servirá para plantar especies destinadas a la alimentación humana.
¿Llegará un día en que un simple terraplén alfombrado de malas hierbas le resulte a las generaciones futuras de un exotismo sin par? Para evitarlo, la UE quiere convencer a las demás administraciones de sus medidas de compensación o reparación. “Dependemos de los suelos para varios servicios ecosistémicos fundamentales y, sin ellos, la vida en el planeta se acabaría. No podemos permitirnos seguir asfaltándolos. Esto no quiere decir frenar el desarrollo económico o la mejora de nuestras infraestructuras, pero exige un planteamiento más sostenible”, argumenta Janesz Potoçnik, comisario europeo de Medio Ambiente.
Por un lado Potoçnik propone no participar en la financiación de proyectos de urbanización “negativos” que abusen del asfaltado. Pero también se inspira de soluciones ya experimentadas con suelos permeables o la multiplicación de tejados “verdes” que combinen vegetación y mejores sistemas de recogida de aguas.
En los últimos años, España –el país más alto de Europa detrás de Suiza- ha experimentado cambios determinantes. Entre 1990 y 2006 su censo poblacional ha crecido un 13%, una cifra gigante en comparación con el 5% de media de la Unión Europea. Esta condición ha provocado grandes cambios en los usos de suelo, de tal modo que su superficie de suelo artificial ha aumentado un 61% en el mismo periodo.
La costa y Madrid con sus entornos son los terrenos que más han padecido este boom de asfalto español, provocando la desecación de numerosas zonas necesitadas de irrigación. Un aspecto muy grave del reciente desarrollo, puesto que el 45% de nuestra población vive en las costas, que sólo representan el 7% del territorio nacional, siendo Cataluña y Comunidad Valenciana las regiones más afectadas. Al mismo tiempo, la UE considera que Cataluña es la región española que mejores iniciativas de rehabilitación de espacios urbanos abandonados o degradados está materializando.
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