_FOTORREPORTAJE I Viajamos a Sevilla, ciudad ecléctica donde las haya y en pleno proceso de transformación y reinvención desde hace 20 años. Pero esta vez, no nos conformamos con las calles y los monumentos más pintorescos, porque la capital andaluza cuenta con el museo al aire libre más grande de Europa en uno de sus barrios más desfavorecidos y pintureros.
_El barrio Sevillano de San Pablo, junto a la estilizada estación central de trenes, tiene mucha solera a pesar de su corta edad. Fue levantado en los años del desarrollismo franquista para albergar al éxodo rural que encaminaba hacia Sevilla ingentes cantidades de emigrantes, y a los habitantes de los viejos barrios en donde más se hacinaba la pobreza en los años sesenta y setenta.

Clica en la primera foto para iniciar tu ruta por los murales de San Pablo

_Fueron construidas entonces a toda prisa y sin gran alarde de medios materiales centenares de torres y serpientes de edificios pegados unos a otros sin pararse en equilibrios urbanísticos. Su escasez de espacios públicos, parques, áreas de recreo y servicios da cuenta de la desatención a la que se ha sometido a su población en los últimos 50 años. La ausencia casi total de pequeños comercios prueba el modesto poder adquisitivo de sus habitantes.

Su población está compuesta en su mayoría de tenderos ambulantes, empleados, obreros y pequeños funcionarios. Familias en las que como mucho sólo aporta ingresos constantes un miembro. Fue en su día un distrito muy golpeado por el drama de las drogas entre los jóvenes, pero hoy es uno de los centros neurálgicos y castizos de la innovación del arte flamenco de Sevilla. Humildes y dignos, los vecinos de San Pablo soportan su condición con buena cara en una ciudad que hasta hace poco les dejaba de lado.

Rompiendo con el estricto canon de la sevillanía

Pero desde hace un año, la ciudad ha apostado por San Pablo para darle otro golpe de pedal a su carrera por no quedarse anclada en el pasado. Un museo muralista y de esculturas al aire libre jalona todas sus calles con obras de 43 artistas venidos de 22 países del mundo entero, nutriendo de fantasía un área urbana ojerosa y ajada. Es el más grande de Europa, y también una bocanada de aire fresco y de luz en el orgullo de este barrio solapado en una ciudad de tradición clasista.

“Precisamente pensamos que el arte no debe ser elitista”, comentaba el muralista chileno Luis Alberto López Cruz días antes de la inauguración del conjunto de murales. La iniciativa, denominado “Arte para todos”, se produce en el marco de la promoción de los “objetivos del Milenio” que Naciones Unidas trata de cumplir como muy tarde en 2015. Para conformar esta galería artística de murales contemporáneos, los artistas han donado gratuitamente sus obras y su trabajo, de modo que el coste total del proyecto apenas alcanzó los 150.000 euros.

Entre los artistas mundialmente reconocidos que han donado sus obras, hay figuras de la talla del estadounidense Josh Sarantitis, el portugués Victor Ash o los españoles Matías Mata García y Veronika Werckmeister, que por lo general pueden cobrar centenares de miles de euros por cada trabajo.

Una oportunidad para entrar en el mapa

De momento, sus vecinos siguen tetanizados a la espera de la luz del semáforo ante la belleza y la envergadura de las pinturas. Se ven de otra manera, como más reconciliados con su entorno de calles enladrilladas de nombres de ritmos flamencos. Y es que el proyecto, pensado como piloto de regeneración en las ciudades, no sólo ha minimizado el aspecto sórdido de sus enormes fachadas desconchadas y ciegas, sino que atrae por fin a gentes de otros barrios de la ciudad.

“De pronto hemos empezado a ver guiris, que vienen con cámara de fotos y mapas en la mano”, nos comenta, guasón, Antonio, un adolescente, mientras apura el cigarrillo antes de cabalgar en su motillo. “Y sobre todo, colegios enteros que vienen de excursión al barrio para aprender sobre muralismo. Todos con las libretas, los móviles que hacen fotos y esas cosas”, remata Gregorio, dueño de una de las cafeterías del entorno, que sí ha notado una aumento en el consumo en su local.

Sus murales poseen una potente carga simbólica, y con ellos se pretende interpelar al paseante para que sonría o reflexione ante las contradicciones y los retos de nuestra sociedad global. Para su realización, a menudo, los artistas han tenido que adaptarse a una superficie repleta de irregularidades. De ahí que rejillas, plintos, tuberías, ventanucos o aparatos de aire acondicionado se hayan convertido en elementos de apoyo en cada una de las obras de arte presentadas.

Por fin San Pablo aparece en el mapa de uno de los destinos turísticos que más suenan en los aeropuertos del continente. Los promotores del proyecto calculan que esta nueva ruta del arte en Sevilla recibirá 1 millón de visitantes cada tres años.

Fernando Navarro Sordo
Europa451
Fotos: fns

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    Pedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es
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    Un colectivo de periodistas europeos, que investigan y teclean desde Bruselas hasta los confines de Europa en varios idiomas. Leer más.


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