PANORAMA I Proliferan los objetos biodegradables. Sobre todo, aquellos qué más usamos en nuestra vida cotidiana. Reutilizar o transformar son las reglas de oro del nuevo marketing mundial. He aquí una breve lista de inventos de los que no podrás deshacerte tan fácilmente en el futuro.
Zapatos-jardinera
La empresa holandesa Oat ha creado las primeras zapatillas de deporte completamente biodegradables. Una vez inservibles para la actividad deportiva, pueden ser plantadas en el jardín de casa y dar vida a una planta. Para producir estos zapatos, esta empresa usa cáñamo, corcho, algodón “bío”, plásticos biodegradables y agentes blanqueadores sin cloro. En la lengüeta superior han sido insertadas unas cuantas semilla que, una vez plantadas las botas en la tierra germinarán y enraizarán hasta producir una planta.
Macetas de cáscara
Varias empresas comercializan ya unas macetas biodegradables compuestas al 100% de cascabillo de arroz, es decir, de la parte desechable externa de los granos de arroz. Moldeado a base de calor y presión, el cascabillo se somete a un tratamiento libre de materias tóxicas o contaminantes y acarrea un consumo energético inferior al que se necesita para un producto análogo de plástico. Las macetas de cascabillo de arroz son porosas y resistentes al hielo y constituyen auténticos recipientes en los cuales las plantas crecen y echan raíces con facilidad. Las macetas biodegradables constituirían una alternativa válida con respecto al uso de las de plástico, a menudo reemplazadas por macetas de terracota o de cerámica (o incluso para las plantaciones en el suelo) que se convierten en residuos que se han de eliminar.
Pelota de golf con sabor a marisco
Un grupo de investigadores de la Universidad norteamericana de Maine ha puesto a punto una pelota de golf biodegradable compuesta de cáscara de langostas unidas gracias a un pegamento natural. Esta bola se descompone sola en la naturaleza al cabo de 7 días. Desde un punto de vista técnico, los golfistas que han ensayado estas nuevas pelotas aseguran que siguen las mismas trayectorias que las reglamentarias y que pueden ser golpeadas con ayuda de toda clase de palos de golf. Además de respetuosas con el medio ambiente, cuestan menos que las reglamentarias, pues el coste de la materia prima usada es de sólo 19 centavos de dólar (unos 14 céntimos de euro). En Europa existen más de 5.900 clubes de golf y tres millones de golfistas censados.
Fernando Navarro
Europa451
Fotos: agvinas/flickr
La empresa holandesa Oat ha creado las primeras zapatillas de deporte completamente biodegradables. Una vez inservibles para la actividad deportiva, pueden ser plantadas en el jardín de casa y dar vida a una planta. Para producir estos zapatos, esta empresa usa cáñamo, corcho, algodón “bío”, plásticos biodegradables y agentes blanqueadores sin cloro. En la lengüeta superior han sido insertadas unas cuantas semilla que, una vez plantadas las botas en la tierra germinarán y enraizarán hasta producir una planta.
Macetas de cáscara
Varias empresas comercializan ya unas macetas biodegradables compuestas al 100% de cascabillo de arroz, es decir, de la parte desechable externa de los granos de arroz. Moldeado a base de calor y presión, el cascabillo se somete a un tratamiento libre de materias tóxicas o contaminantes y acarrea un consumo energético inferior al que se necesita para un producto análogo de plástico. Las macetas de cascabillo de arroz son porosas y resistentes al hielo y constituyen auténticos recipientes en los cuales las plantas crecen y echan raíces con facilidad. Las macetas biodegradables constituirían una alternativa válida con respecto al uso de las de plástico, a menudo reemplazadas por macetas de terracota o de cerámica (o incluso para las plantaciones en el suelo) que se convierten en residuos que se han de eliminar.
Pelota de golf con sabor a marisco
Un grupo de investigadores de la Universidad norteamericana de Maine ha puesto a punto una pelota de golf biodegradable compuesta de cáscara de langostas unidas gracias a un pegamento natural. Esta bola se descompone sola en la naturaleza al cabo de 7 días. Desde un punto de vista técnico, los golfistas que han ensayado estas nuevas pelotas aseguran que siguen las mismas trayectorias que las reglamentarias y que pueden ser golpeadas con ayuda de toda clase de palos de golf. Además de respetuosas con el medio ambiente, cuestan menos que las reglamentarias, pues el coste de la materia prima usada es de sólo 19 centavos de dólar (unos 14 céntimos de euro). En Europa existen más de 5.900 clubes de golf y tres millones de golfistas censados.
Fernando Navarro
Europa451
Fotos: agvinas/flickr













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