INFORMACIÓN I Gran tirón de orejas a Europa por parte de la institución financiera global con sede en Washington. Reino Unido y Chipre: los peores de la clase.
Según el banco Mundial, Chipre y el Reino Unido –ambos miembros de la Unión Europea- son dos de los mayores destinos mundiales para el blanqueo de dinero sucio. Este dinero es el logrado mediante actividades económicas ilícitas y, en todo caso toda suma monetaria obtenida mediante actividades no declaradas al fisco del país en que se produjeron.
El impacto directo de esta actividad lo define con claridad Ngozi Okonjo Iweala, ministro nigeriano de Economía y Hacienda, y quien prologa el estudio del Banco Mundial: “La corrupción fiscal mueve al año 40.000 millones de dólares en el mundo, desviando cada día millones de dólares de los presupuestos destinados a escuelas, sanidad e infraestructuras de los países más golpeados por la pobreza y destinándolos a cuentas en paraísos fiscales”.
Tan sólo el conglomerado de territorios compuesto por el Reino Unido y sus colonias ultramarinas –Bermudas, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Isla de Man e Isla de Jersey- han acogido en los últimos años a 172 empresas acostumbradas a propiciar el fraude fiscal. Entretanto, en Chipre se han censado 11 de estas sociedades fraudulentas, en Suiza 7 y en Liechtenstein 28.
Todas estas compañías “fantasmas” usan cuentas bancarias opacas, que no permiten averiguar de dónde viene el dinero ni a dónde va. Estas cuentas han sido halladas principalmente en el Reino Unido e Islas Jersey (28), Chipre (15), Suiza (76) y Liechtenstein (10).
Dar de alta una sociedad “tapadera” en las Islas Vírgenes cuesta menos de 1.700 euros. Este pequeño territorio cuenta con sólo 25.000 habitantes, pero alberga más de medio millón de empresas de capital internacional. La duda se cierne también cada vez más sobre entidades y fundaciones sin ánimo de lucro teórico, que sirven como coartada para no declarar fondos ilícitos. La opacidad de estas entidades se produce gracias a la legislación del territorio en cuestión, cuya soberanía para proteger a los corruptos, de momento, nadie cuestiona con actos.
El impacto directo de esta actividad lo define con claridad Ngozi Okonjo Iweala, ministro nigeriano de Economía y Hacienda, y quien prologa el estudio del Banco Mundial: “La corrupción fiscal mueve al año 40.000 millones de dólares en el mundo, desviando cada día millones de dólares de los presupuestos destinados a escuelas, sanidad e infraestructuras de los países más golpeados por la pobreza y destinándolos a cuentas en paraísos fiscales”.
Tan sólo el conglomerado de territorios compuesto por el Reino Unido y sus colonias ultramarinas –Bermudas, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Isla de Man e Isla de Jersey- han acogido en los últimos años a 172 empresas acostumbradas a propiciar el fraude fiscal. Entretanto, en Chipre se han censado 11 de estas sociedades fraudulentas, en Suiza 7 y en Liechtenstein 28.
Todas estas compañías “fantasmas” usan cuentas bancarias opacas, que no permiten averiguar de dónde viene el dinero ni a dónde va. Estas cuentas han sido halladas principalmente en el Reino Unido e Islas Jersey (28), Chipre (15), Suiza (76) y Liechtenstein (10).
Dar de alta una sociedad “tapadera” en las Islas Vírgenes cuesta menos de 1.700 euros. Este pequeño territorio cuenta con sólo 25.000 habitantes, pero alberga más de medio millón de empresas de capital internacional. La duda se cierne también cada vez más sobre entidades y fundaciones sin ánimo de lucro teórico, que sirven como coartada para no declarar fondos ilícitos. La opacidad de estas entidades se produce gracias a la legislación del territorio en cuestión, cuya soberanía para proteger a los corruptos, de momento, nadie cuestiona con actos.
Este serio problema global pervive hoy porque en la filosofía dominante del comercio mundial los Estados siguen sin querer intervenir en los movimientos internacionales de capital. Esto, no obstante puede tener los días contado si la UE logra por fin aprobar su Tasa sobre Transacciones financieras. El 4 de noviembre, propuso su extensión a los países del G20, pero la mayoría de los Estados ricos o e vías de desarrollo han rechazado crear en sus territorios dicho impuesto también conocido como Tasa Tobin.
Europa451
Fotos: Elvis_payne/Flickr; Frado76/Flickr
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