Picture
Alexander Milinkievich (F. Parlamento europeo)
ENTREVISTA I Desde hace unos días se acumulan las malas noticias provenientes de Bielorrusia: represión contra los activistas de la minoría polca del país y nueva ley contra la libertad de expresión en Internet. En otoño de 2008, un miembro del equipo Europa451 entrevistó al líder de la oposición democrática bielorrusa, Alexander Milinkievich, en Varsovia. Inéditas hasta hoy, las declaraciones  de este Premio Sajarov siguen estando de actualidad.

Contexto de la entrevista: otoño de 2008, semanas después de las elecciones legislativas secuestradas por el Estado que no permitió que ni un solo diputado opositor lograra un escaño a pesar de su activa campaña.

Quienes se hacían ilusiones deben sentirse escocidos: la democratización de Bielorrusia sigue siendo una quimera. Los resultados de las últimas elecciones legislativas no dejan lugar a interpretaciones absurdas: el 100% de los escaños del Parlamento irán a parar a diputados fieles al presidente Alexander Lukachenko, en el poder desde 1994. Para la oposición no quedan ni las migajas.

Destruir el miedo

Consciente de la necesidad de una evolución progresiva, la UE sólo resalta tres exigencias: la liberación de los prisioneros políticos, una mayor libertad de prensa y la celebración de elecciones democráticas.

Para Alexander Milinkievich, líder de la oposición democrática, el balance de estas presiones es muy pobre. “En relación a la liberación de prisioneros, 2008 fue un buen año, pues ocho de ellos fueron sacados de las prisiones. En cambio, no se ha registrado progreso alguno en cuanto a la libertad de prensa y las pasadas elecciones han sido mera cosmética. Si el poder respetara las 12 condiciones establecidas por la Unión europea, entonces sería el fin del poder establecido….”

Aun así, este disidente se muestra optimista. “Estas elecciones nos han permitido recorrer el país y conocer a gente de todas partes, conversar con ellos, examinar su situación. Nos hemos servido de esta oportunidad para destruir el sentimiento de miedo presente en la población. Antes de las elecciones, un 30% de las personas pensaba que no eran democráticas. Hoy, el porcentaje alcanza el 60%.” A ojos de Milinkievich, una revolución naranja como la de Ucrania sólo será posible cuando el miedo desaparezca de la mente de la población. “Es menester que la gente ejerza de ciudadanos. Sólo entonces podremos destruir el poder establecido.”

Picture
Palacio gubernamental en Minsk (F. JS Lefebvre)
¿Una OPA hostil sobre el país?

Lo que también preocupa a Milinkievich es la amenaza rusa que pesa sobre su país. “Mi país está en peligro. En dos años, Bielorrusia podría desaparecer por motivos económicos.”

Este temor fundado tiene poco eco en Europa. “Durante mucho tiempo, el Presidente de Bielorrusia ha hecho creer a Moscú que deseaba una Unión con Rusia. Este jugueteo le permitía gozar de unos precios del gas muy ventajosos para su población. Sólo que ahora el equipo del Kremlin ya ha comprendido que Lukachenko nunca aceptará una unión.”

En respuesta, Rusia ha aumentado el precio del gas que le vende a su vecino con creces, forzando así a Minsk a endeudarse por más de 5.000 millones de dólares. “Una deuda que aumentará, pues la economía bielorrusa no se ha modernizado y debemos importar gas a cualquier precio. El riesgo es que nuestro país pase a ser una especie de protectorado ruso.”

Esta situación explica hoy el acercamiento que trata de efectuar el régimen hacia la UE, en busca de un contrapoder a la influencia rusa en el país. “Si conseguimos modernizar la economía y acabar con la crisis económica, estos cambios podrán acarrear cambios políticos. No creo que las sanciones económicas contra Bielorrusia sean útiles. Antes más, pueden servir al régimen de coartada para la degradación de la situación económica y convertir la UE en un enemigo del pueblo bielorruso.”

Alexander Milinkievich aboga más bien por sanciones dirigidas contra los responsables del régimen. Medidas que “pueden reajustarse con facilidad según los avances o retrocesos en el proceso de democratización”.

Picture
Milinkievich recibiendo el premio Sajarov por su lucha por la libertad, de manos de Josep Borrell (F, Parlamento Europeo)
Jean-Sébastien Lefebvre
Europa451

Visite nuestra galería de fotos “Minsk, una pinta muy negra”.
 
 
Picture
El cartel robado en Auschwitz (F. Alflickr/Flickr)
ENFOQUE I Por fin ha sido detenido el autor intelectual del cartel de la entrada del campo de exterminio de Auschwitz. Se trata del militante neonazi sueco de 34 años, Anders Hogstrom, según la policía de dicho país. Ante las críticas por la gestión de espacio ocupado por el campo de Auschwitz, el polaco Jerzy Buzek, Presidente del Europarlamento, niega las tensiones que hubo entre Alemania y Polonia.

“Arbeit macht Frei.” El trabajo os hace libres, reza con inmoral cinismo la placa de hierro de entrada al campo de exterminio que los nazis construyeron a las afueras del poblado polaco de Oswieçim (Auschwitz). La habían mandado forjar de modo rudimentario a los propios prisioneros destinados a la cámara de gas entre 1940 y 1941. Fue robada en diciembre de 2009 por un grupo de vándalos neonazis, poniendo en solfa el sistema de seguridad de este centro de memoria histórica no sólo polaca sino europea.

Un mantenimiento incierto

El descubrimiento de los horrores del nazismo atizó los remordimientos de los europeos al término de la segunda guerra mundial. Centros como el campo de Auschwitz pueden hoy ser considerados como lugares fundacionales de la actual conciencia europea. No obstante, y a pesar de que su manutención y cuidado para conocimiento de las posteriores generaciones dejó que desear durante décadas, la Unión europea nunca ha solicitado para sí la gestión de un espacio memorial casi sacro que no pertenece en exclusiva al patrimonio histórico ni de Polonia ni de Alemania y que fue declarado patrimonio histórico de la Humanidad en 1979 por la UNESCO.

Los barracones, el cementerio, las pistas de trabajo y el museo del horror del campo de exterminio de Auschwitz se extienden sobre 200 hectáreas. Según Jarek Mansfelt, portavoz del museo, “no basta con aportar dinero” para que dentro de 20 años no desaparezca este templo de la memoria. No obstante, el primer ministro polaco, Donald Tusk, hace menos de un año estimó en 120 millones de euros las necesidades financieras para su mantenimiento en lo inmediato. Muchos de sus edificios de ladrillos están cerrados al público por su deterioro y peligrosidad de derrumbe. Otros campos de concentración ya han desparecido por la desidia de los gobiernos de Europa, como por ejemplo el de Westerbork, en Holanda, abandonado y arrasado en los años sesenta. Westerbork fue el primer campo en el que se confinó a Anna Frank.

Picture
Westerbork es hoy un campo de radiotelescopios espaciales (F. Pieter Muesterd / Flickr)
Una financiación disputada

El gobierno polaco siempre ha solicitado ayuda financiera a los países de la UE, y en particular a Alemania, quien sin dejar de ayudar económicamente al sostenimiento del espacio, ha declarado que no puede aportar mayores cantidades de dinero de lo que ya aporta. Esta reacción se debe, según varias fuentes polacas consultadas, a que el gobierno polaco quiere que le ayuden sin por ello permitir que los demás países tengan derecho de palabra a la hora de decidir qué forma y qué contenidos darle al Museo del Horror y los demás espacios sorprendentemente monopolizados por las víctimas polacas y de religión judía, y gestionados desde un punto de vista bastante nacionalista a la vista de muchos visitantes consultados. En este campo fue asesinado un millón de personas. El 85% lo conformaban europeos de religión judía, el resto eran ciudadanos de etnia gitana, minusválidos y disidentes, por lo general comunistas.

Hemos preguntado sobre estas tensiones a Jerzy Buzek, flamante nuevo presidente del Parlamento europeo y ciudadano polaco. “Estoy en contra de la teoría de que hubiera un contencioso entre Polonia y Alemania a este respecto”, reacciona. Es cierto que en 1999 se puso en marcha un programa bilateral para proteger este sitio excepcional. Además, Buzek insiste en que trata de que Auschwitz “no sólo sea un lugar de conciencia europea, sino de responsabilidad por la protección de los derechos humanos en todo el mundo”. A finales de enero de 2010, Buzek acudió junto con 25 europarlamentarios a la celebración del 65º aniversario de la liberación de Auschwitz y se propone invitar a los 26 ministros de educación europeos no polacos “para que reflexionen sobre cómo comunicar el holocausto”. Para Buzek, Auschwitz supera el marco de Europa: “Por encima de todo esto existe la obligación de pronunciarse a favor de los derechos humanos en todo el planeta, también en países como China, Cuba, Rusia o Irán”.

Fernando Navarro Sordo
Europa451
 
 
Picture
¿Otro brindis al sol de Berlusconi? (F. Ciupix / Flickr)
ENFOQUE I “Mi mayor sueño es que Israel sea miembro de la Unión”, acaba de declarar el primer ministro conservador Berlusconi. Se trata de una declaración, nuevamente fuera de tono de este mandatario, con la intención inconfesa de hacer negocios con Israel a cambio de avalar al gobierno ultraconservador de Netanyahu, muy desacreditado a nivel internacional debido a su política de acoso a los palestinos.

Y es que Berlusconi ni se preocupa por los intereses de Israel ni por los de la Unión Europea, sino por los de una Italia que necesita con urgencia retomar la vía de la exportación para salir de la crisis que atraviesa desde hace 15 años.

Silvio Berlusconi debe medir más los efectos de sus declaraciones en el ámbito europeo. Ya existe el comisario europeo de Ampliación y una responsable de Asuntos Exteriores –el fantasma de Lady Ashton- para tratar estos asuntos y no crear entuertos diplomáticos o generar falsas expectativas. Además, Turquía, eterno aspirante a adherirse a la UE, siente que su caso debe ser tratado con prioridad y ha renovado esta semana –en boca de su primer ministro Erdogan- su compromiso histórico por pertenecer a la UE “aunque le dé miedo a Francia y Alemania porque puedan perder peso dentro de la Unión”, explicaba Erdogan. Más aún si cabe por cuanto Turquía, tradicional aliado de Israel en Oriente Próximo, se ha distanciado del gobierno israelí en los últimos meses por un asunto de agravio al embajador turco en Tel Aviv.

Fernando Navarro Sordo
Europa451

 

    RSS Feed


    Lee Europa451 en Italiano

    Picture

    Lee Europa451 en Francés

    Picture


    Categorías

    All
    Debate
    Enfoque
    Entrevista
    Reportaje
    Revista De Prensa
    Sondeo
    Tribuna

    Archivos

    Junio 2010
    Abril 2010
    Marzo 2010
    Febrero 2010
    Noviembre 2009
    Septiembre 2009


    Mención Legal

    Reservados todos los derechos de reproducción, representación y cesión, así como la propiedad exclusiva en favor de Europa451, incluidos los de los documentos descargables y las representaciones iconográficas y fotográficas, salvo mención específica en contrario.

    El uso, reproducción, transmisión, modificación, redifusión o venta de todas o parte de las informaciones reproducidas en este sitio web (artículos, fotos, texto, o logos) sobre cualquier otro soporte, incluida la difusión en otro sitio Internet a través de hiperenlaces, grupos de discusión, foros u otros sistemas o redes informáticas, para su explotación comercial está terminantemente prohibida sin la autorización previa y expresa de Europa451.