Bielorrusia: en vías de desaparición 02/18/2010
![]() Alexander Milinkievich (F. Parlamento europeo) ENTREVISTA I Desde hace unos días se acumulan las malas noticias provenientes de Bielorrusia: represión contra los activistas de la minoría polca del país y nueva ley contra la libertad de expresión en Internet. En otoño de 2008, un miembro del equipo Europa451 entrevistó al líder de la oposición democrática bielorrusa, Alexander Milinkievich, en Varsovia. Inéditas hasta hoy, las declaraciones de este Premio Sajarov siguen estando de actualidad. Contexto de la entrevista: otoño de 2008, semanas después de las elecciones legislativas secuestradas por el Estado que no permitió que ni un solo diputado opositor lograra un escaño a pesar de su activa campaña. Quienes se hacían ilusiones deben sentirse escocidos: la democratización de Bielorrusia sigue siendo una quimera. Los resultados de las últimas elecciones legislativas no dejan lugar a interpretaciones absurdas: el 100% de los escaños del Parlamento irán a parar a diputados fieles al presidente Alexander Lukachenko, en el poder desde 1994. Para la oposición no quedan ni las migajas. Destruir el miedo Consciente de la necesidad de una evolución progresiva, la UE sólo resalta tres exigencias: la liberación de los prisioneros políticos, una mayor libertad de prensa y la celebración de elecciones democráticas. Para Alexander Milinkievich, líder de la oposición democrática, el balance de estas presiones es muy pobre. “En relación a la liberación de prisioneros, 2008 fue un buen año, pues ocho de ellos fueron sacados de las prisiones. En cambio, no se ha registrado progreso alguno en cuanto a la libertad de prensa y las pasadas elecciones han sido mera cosmética. Si el poder respetara las 12 condiciones establecidas por la Unión europea, entonces sería el fin del poder establecido….” Aun así, este disidente se muestra optimista. “Estas elecciones nos han permitido recorrer el país y conocer a gente de todas partes, conversar con ellos, examinar su situación. Nos hemos servido de esta oportunidad para destruir el sentimiento de miedo presente en la población. Antes de las elecciones, un 30% de las personas pensaba que no eran democráticas. Hoy, el porcentaje alcanza el 60%.” A ojos de Milinkievich, una revolución naranja como la de Ucrania sólo será posible cuando el miedo desaparezca de la mente de la población. “Es menester que la gente ejerza de ciudadanos. Sólo entonces podremos destruir el poder establecido.” ![]() Palacio gubernamental en Minsk (F. JS Lefebvre) ¿Una OPA hostil sobre el país? Lo que también preocupa a Milinkievich es la amenaza rusa que pesa sobre su país. “Mi país está en peligro. En dos años, Bielorrusia podría desaparecer por motivos económicos.” Este temor fundado tiene poco eco en Europa. “Durante mucho tiempo, el Presidente de Bielorrusia ha hecho creer a Moscú que deseaba una Unión con Rusia. Este jugueteo le permitía gozar de unos precios del gas muy ventajosos para su población. Sólo que ahora el equipo del Kremlin ya ha comprendido que Lukachenko nunca aceptará una unión.” En respuesta, Rusia ha aumentado el precio del gas que le vende a su vecino con creces, forzando así a Minsk a endeudarse por más de 5.000 millones de dólares. “Una deuda que aumentará, pues la economía bielorrusa no se ha modernizado y debemos importar gas a cualquier precio. El riesgo es que nuestro país pase a ser una especie de protectorado ruso.” Esta situación explica hoy el acercamiento que trata de efectuar el régimen hacia la UE, en busca de un contrapoder a la influencia rusa en el país. “Si conseguimos modernizar la economía y acabar con la crisis económica, estos cambios podrán acarrear cambios políticos. No creo que las sanciones económicas contra Bielorrusia sean útiles. Antes más, pueden servir al régimen de coartada para la degradación de la situación económica y convertir la UE en un enemigo del pueblo bielorruso.” Alexander Milinkievich aboga más bien por sanciones dirigidas contra los responsables del régimen. Medidas que “pueden reajustarse con facilidad según los avances o retrocesos en el proceso de democratización”. |