
¿Otro brindis al sol de Berlusconi? (F. Ciupix / Flickr)
ENFOQUE I “Mi mayor sueño es que Israel sea miembro de la Unión”, acaba de declarar el primer ministro conservador Berlusconi. Se trata de una declaración, nuevamente fuera de tono de este mandatario, con la intención inconfesa de hacer negocios con Israel a cambio de avalar al gobierno ultraconservador de Netanyahu, muy desacreditado a nivel internacional debido a su política de acoso a los palestinos.
Y es que Berlusconi ni se preocupa por los intereses de Israel ni por los de la Unión Europea, sino por los de una Italia que necesita con urgencia retomar la vía de la exportación para salir de la crisis que atraviesa desde hace 15 años.
Silvio Berlusconi debe medir más los efectos de sus declaraciones en el ámbito europeo. Ya existe el comisario europeo de Ampliación y una responsable de Asuntos Exteriores –el fantasma de Lady Ashton- para tratar estos asuntos y no crear entuertos diplomáticos o generar falsas expectativas. Además, Turquía, eterno aspirante a adherirse a la UE, siente que su caso debe ser tratado con prioridad y ha renovado esta semana –en boca de su primer ministro Erdogan- su compromiso histórico por pertenecer a la UE “aunque le dé miedo a Francia y Alemania porque puedan perder peso dentro de la Unión”, explicaba Erdogan. Más aún si cabe por cuanto Turquía, tradicional aliado de Israel en Oriente Próximo, se ha distanciado del gobierno israelí en los últimos meses por un asunto de agravio al embajador turco en Tel Aviv.
Fernando Navarro Sordo
Europa451