“Estos animales serán degollados vivos sin aturdimiento previo. Tal es la matanza ritual”.
“Desde el punto de vista de la protección de los animales, y por respeto al animal como ser sensible, la práctica por la que se sacrifica a un animal sin aturdirlo previamente es inaceptable, cualesquiera que sean las circunstancias. Federación de veterinarios de Europa.”

La nueva campaña ha sustituido los términos “halal” y “kosher” por “sacrificio ritual”. Los detractores de la campaña añaden que en la página web de la misma las ilustraciones no son objetivas: si para el sacrificio clásico los dibujos son estilizados, para el sacrificio ritual se usan fotografías crudas. La propia Brigitte Bardot, considerada simpatizante del Frente Nacional por muchas de sus posturas, aunque ella siempre lo niega, es una militante del animalismo desde los años sesenta.
Las asociaciones promotoras de esta campaña solicitan la puesta en práctica de una “etiqueta” específica para la carne precisando las condiciones en las cuales un animal ha sido abatido. Sostienen que los animales muertos a la manera ritual terminan distribuyéndose sin que el consumidor esté al corriente.
Fateh Kimouche, fundador de la web musulmana al-kanz.org, rechaza el tono parcial de la campaña, pero se dice favorable a un etiquetado de la carne: “Hay mucho falso halal. Con una etiqueta correcta la industria tendría la obligación de ser transparente”. Kimouche subraya las posibilidades de la campaña de ser retomada por la ultraderecha: “Bardot dice que el halal ha travestido Francia con cifras fantasiosas. Pero en vez de hablar del sufrimiento de los animales se lanza contra el koscher y el halal. (…) La extrema derecha hará suyo este debate aunque no haya mostrado nunca interés por el sacrificio tradicional del cerdo, que es igualmente chocante”.
“Esta campaña es una calamidad”
La socióloga Florence Bergeaud-Blackler, participante del proyecto culturevisuelle.org, sostiene que aunque la nueva campaña se base en “verdades difíciles pero necesarias, es una calamidad”. Una ley francesa de los años sesenta obliga en el país al aturdimiento del animal que va a ser sacrificado: la comunidad hebraica, en 1964, obtuvo una derogación para permitir el sacrificio koscher, extendida en los años ochenta para la comunidad islámica. El problema, dice la socióloga, es que hoy se usa el método sin aturdimiento de manera descontrolada y a escala industrial por ser “conveniente” económicamente: se evitan tiempos muertos y se aumenta la productividad. “No se trata de un problema entre religiosos y políticos, sino de un forcejeo entre política y economía, últimamente siempre más favorable a esta última”.
Para Bergeaud-Blackler se trata de un mensaje peligroso: los animales están mal defendidos, pues “sufren un sacrificio industrial –denominado en este caso ‘ritual’– que representa una regresión”. En la polémica, de hecho, se cruzan acusaciones de “racismo” y “antisemitismo” que distraen del verdadero problema. La cuestión ya estaría, por lo visto, resuelta en Europa, en donde existe una directiva al respecto (la CE n°1099/2009 de 24 de septiembre de 2009) aún no en aplicación.
Las cifras del halal y del kosher
El mercado del halal en Francia ha registrado en 2010 un aumento del 23% respecto a 2009, según un estudio del gabinete Insights Symphony IRI Group. El conjunto de la producción halal se estima en un valor de 5.500 millones de euros anuales. El estudio muestra también, que este mercado está íntimamente ligado a la población musulmana. La región de París (Isla de Francia) representa el 32% del consumo de la producción halal, en una zona en la que se calcula una población extranjera del 36%. En lo concerniente a los alimentos kosher (la preparación ritual hebraica) la cifra de ventas ronda los 2.500 millones de euros al año. Se piensa (la estadísticas étnicas están prohibidas en Francia) que la población musulmana del país galo se acerca a los cinco millones de individuos, mientras que la judía unos 700.000.
En Italia, en febrero de 2010, cuando la gran central cooperativa Coop decidió abrir en algunas ciudades el suministro de carne halal, las asociaciones animalistas como la ENPA (Ente Nacional de Protección de Animales) se pusieron en pie de guerra contra este método “atroz para los animales”. Para sedar la polémica, la compañía difundió los términos de un acuerdo con sus suministradores según el cual “las bestias serían aturdidas antes del sacrificio”.
Francesca Barca
Fotos: Nicointokio/Flickr ; elnaranjal24/flickr















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