En un comunicado de prensa emitido el pasado 7 de septiembre, Günther Öttinger y Stefan Füle, Comisarios de Energía y de Política de Vecindad respectivamente, ya explicaron que el objetivo de la operación sería la creación de un mercado energético integrado como una política de "vecindad ampliada" de la UE.
La estrategia, en palabras de los promotores, consiste en respetar las necesidades y prioridades de los países involucrados, y ampliar y diversificar los vínculos de infraestructura energética entre las dos riberas del Mare Nostrum.
En realidad, de lo que se trata es de pensar en el suministro de gas y petróleo en la era post-Gadafi, incluyendo a Argelia y Túnez. Todos tienen luz solar sobrada. Pero también mucho gas y petróleo.
La UE incide en que tiene mucho que ofrecer a sus vecinos: un mercado interior de 500 millones de consumidores, un sector energético y tecnológico de vanguardia, una investigación avanzada en las áreas concernidas y un marco jurídico estable y transparente.
La UE quiere promover la adopción de normas internacionales para la energía nuclear en las rondas multilaterales, y en especial en el seno de la OIEA, el Organismo Internacional de Energía Atómica. Este partenariado se perfila como un arma ideal para difundir este tipo de controles a los países vecinos del Mediterráneo.
La UE importa el 60% del gas y el petróleo que consume. Se sabe que en las próximas décadas hasta 2050 esta proporción seguirá aumentando, aunque se desea incrementar la porción representada por las energías verdes.
Francesca Barca
Europa451
















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