PERFIL I En el pasado hemos mostrado los mapas europeos de los prejuicios de países como Estados Unidos, Italia, Francia, Chipre o Inglaterra, según el diseñador Yanko Tsvetkov, alias, Alphadesigner. Hoy, os mostramos el mapa de Europa según España.
El diseñador de origen búlgaro, Yanko Tsvetkov, conocido entre otras cosas por sus famosos mapas, se ha centrado en los últimos meses en temas muy hispánicos. Para empezar, ha diseñado el mapa de España según la propia España, con sus 17 autonomías y sus 17 clichés pasados por el tamiz de la ironía de un extranjero (incluído el clásico olvido de las Canarias). Enseguida, ha hecho lo propio con las etiquetas estrábicas que colocamos los españoles al resto de europeos. Por último se ha lanzado a explotar los tópicos españoles más comunes, como el de los horarios de los transportes públicos o el mutante significado de la palabra “Sí”.

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“España es un país repleto de maravillas y misterios”, sostiene Tsvetkov en su propia página web. “Y lo mismo sucede con su lengua. Es la única en el mundo que no sabe cómo llamarse a sí misma, entre el restrictivo ‘Castellano’ y el más inclusivo ‘Español’. Con tal intrincada dualidad en un asunto tan fundamental, no cabe sorprenderse si las palabras españolas poseen al menos dos sentidos enfrentados entre sí.

Para Tsvetkov, que se halla preparando un libro sobre cómicos sus mapas de prejuicios en el mundo –adquiribles en forma de cartel aquí- “cualquier prejuicio debe ser combatido sin piedad, como si fuera una célula cancerosa. En el 99% de las ocasiones es una estrategia eficaz.”

Pero desde que se vino de Londres hace unos meses, en España se ha dado de bruces con el otro 1%. Esto es lo que nos cuenta: “Hace un año, mi desencanto con Londres alcanzó cotas que ni una nave espacial soñaría con abordar, así que decidí venirme a España. Por entonces, una amiga en Facebook me hizo un comentario arrogante  sobre algo así como que España pertenece al Tercer Mundo.

Me sentí herido. La chica que insistió en emitir dicho comentario vivía en Bélgica, así que tiré de inmediato su opinión a la basura con la etiqueta de ‘xenófobos arrogantes del norte’. Pero ella contraatacó con que su parecer se basaba en la indolencia e ineficacia de la burocracia española.

No es que no estuviera algo al tanto de ello, sino que pensé que se trataba sólo de una observación exagerada sobre un problema que existe en todas partes. La burocracia de Londres tampoco es una pera en dulce. Recuerdo que la última vez que quise comprar euros en la oficina de Natwest me dijeron que debía notificarlo con 24 horas de antelación. Y tampoco me hago ilusiones sobre la administración belga, un país que existe sólo sobre el papel.

Un año más tarde, ya en España, escribo esto desde mi iPhone a las cuatro y media de la madrugada debido al insomnio. ¿Que qué me lo provoca? Adivinen: mi íltimo y más intenso encontronazo con ese monstruo llamado burocracia española que me tiene hirviendo la sangre. Es más, le dedicaré un libro aparte. Decidido.

Soy búlgaro, y por lo tanto acostumbrado a la ineficacia burocrática. Cualquier Estado post-totalitario tiene que vérselas con el lento aparato administrativo poblado de ‘espléndidos’ agentes imbuidos de sí mismos que se sienten autorizados a ejercerse con arbitrariedad y ánimo humillante. No es sencillo luchar contra estos poderosos parásitos.

Pero lo que convierte a España en un líder entre los países de podrida mentalidad post-totalitaria, es que posee una untuosa capa de conservadurismo pasivo-agresivo contaminada con los frutos mutantes de uno de los sistemas educativos más ineficientes de Europa. Además, hay que añadir el ingrediente de una ética profesional muy laxista. Una vez que pruebas del cáliz, te acuerdas para toda la vida, aunque atravieses las puertas del cielo”.

Tsvetkov se ha convertido en un icono moderno de cosmopolitismo irónico y antiprovinciano. Medios como el español El Mundo, el italiano Il Corriere della Sera, el británico The Guardian o el alemán Der Stern, le han dedicado reportajes completos a sus mapas, y prepara nuevos proyectos para desmontar el "nacionalismo rampante" que campa por el planeta.

Fernando Navarro
Europa451

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    Un colectivo de periodistas europeos, que investigan y teclean desde Bruselas hasta los confines de Europa en varios idiomas. Leer más.


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