Energías: habitamos en el planeta Stromboli 03/08/2010
![]() La isla de Stromboli (F. Blucolt/Flickr) INVESTIGACIÓN I Extraviada en el Mediterráneo, la pirámide ferruginosa de Stromboli corona sus 900 metros de altura mediante una nube vertical y gaseosa, a menudo más majestuosa e inamovible que el propio volcán que la engendra. Los 700 habitantes de este muñón lunático viven sentados sobre un maná energético que hace atronar el motor de sus entrañas cada quince minutos desde hace tres mil años. Sin embargo, cuando cae la noche sobre esta fabrica natural de fuegos artificiales, se hace el apagón garantizado durante diez horas, se agota el agua potable cargada en barcos cisterna cada día hasta el siguiente, y sólo la calefacción sexual nos permitirá cabalgar las horas húmedas y algo glaciales de una noche al borde del mar en invierno. Si el planeta se estropea de verdad, al menos nos compensará con esto último. Los escasos grupitos de montañeros se sienten como en la Edad Media sobre este islote sin las comodidades más básicas de nuestro tiempo. “¡Es un error de percepción! Este lugar anticipa el futuro del planeta, en vez de su pasado”, replican los guías locales que les conducen hasta la cima de este abismo terráqueo. En efecto, cada vez más, las familias de aquí reforman sus terrazas para instalar sistemas de recuperación de aguas pluviales, invierten en paneles solares que cubren sus tejados y tratan de aprovechar las energías térmicas salidas de las tripas del volcán que les acoge y amenaza en todo momento. Quizá no sea la vuelta a la hoguera en la caverna lo que nos espere si la imaginación, la investigación y un cambio estructural de hábitos diarios toman el poder. ![]() Imagen de archivo (Comisión europea) Activarse a fuerza de reforma económica Una joven italiana, Sara Pizzinato, dirige el departamento de Cambio Clilmático en Greenpeace España. “La victoria contra el cambio climático pasa por una transformación integral del modelo económico y del modo de vivir, de la movilidad, del trabajo”, nos lanza acompañándose de ejemplos que abruman. “Es un escándalo que en Europa aún no se aplique el impuesto del IVA a la venta de aviones o de queroseno, lo mismo que no se entiende por qué el carburante diesel cuesta tan poco si emite más partículas finas de carbono que casi todos los demás.” Greenpeace, al alimón con otras organizaciones medioambientales e Izquierda Unida hacen presión sobre el gobierno de Zapatero para que apruebe una legislación que tenga en cuenta el concepto de “movilidad sostenible”. Este gobierno, de momento, ha sometido a debate parlamentario una ley gigantesca llamada “de Economía Sostenible” que deberá desarrollarse mediante decenas de otras leyes en los próximos meses. Lo suficiente con lo que fabricar un código más pesado que el civil. Aunque más que nada para tratar de sacar a España del punto muerto en el que ha caído su economía dependiente al 25% de la construcción y del turismo de masas, sectores muy poco competitivos. “Hay que trabajar más en casa, no llevarse los polígonos industriales y financieros a los suburbios de las ciudades, siempre aislados y excluidos de las redes de transporte público. Sobre todo hay que apostar por esos transportes públicos. En la ciudad, los tranvías, el metro, los carriles para bicicletas y el autobús; en la región, el tren. El transporte debe ser un servicio, no una finalidad. Evaluemos las necesidades reales de transporte en vez de multiplicarlas.” ![]() Una guerra de independencia asistida por poderosos grupos de interés privado Pizzinato no parece muy confiada: “Abrevamos siempre los mismos intereses con el dinero público”. En España es precisamente la izquierda la que apoya el mantenimiento de la industria del carbón en el norte, un sector que sólo mantiene 8.000 empleos directos e indirectos y cuesta 1.000 millones de euros anuales al presupuesto europeo sólo en subvenciones. “En contraposición, las renovables emplean ya a 200.000 personas en España y sólo reciben 6.000 millones de euros de prima a la producción”, barre para sí Pizzinato. Otros expertos se muestran menos pesimistas. Valeriano Ruíz, profesor de Termodinámica de la Universidad de Sevilla, afirma que “Zapatero es el primer aliado de las fuentes solares”, con la intención de explotar la tecnología y volverla a vender a países como los Estados Unidos. Según Luis Crespo, director de la patronal Protermosolar, “La energía solar termoeléctrica podría substituir al 100% desde hoy a las centrales térmicas de carbón en España”. Los conservadores, por su parte, abogan sin éxito por la vuelta de la energía nuclear. “El megavatio nuclear cuesta 35 euros. Comparados a los 60 euros del megavatio de las centrales de ciclo combinado, a los 80 euros del megavatio eólico y los 400 euros del fotovoltaico, la nuclear parece la solución contra las emisiones de CO2 y el escape de divisas”, explican los responsables de Nuclenor, empresa gestora de dos centrales nucleares en España. Sin embargo, el 72% de los españoles rechaza, según un reciente estudio de la consultora Accenture, esta fuente energética para el futuro del combinado energético. Esto último no impide a las empresas españolas del sector nuclear de mirar por el rabillo del ojo la reactivación del mercado italiano, pero es Francia quien se ha llevado el contrato para construir y entregar –llave en mano- cuatro centrales nucleares en el país de la bota. Berlusconi quiere que Italia funcione al átomo tras una moratoria indefinida establecida tras un referendo en 1987. El 85% de la energía que consumen los italianos debe importarse y el país depende al 100% del gas ruso. Ahora comprendemos mejor esos fines de semana privados de Berlusconi en la dacha rusa de Putin y sus abrazos en público, algo que busca evitar en el futuro. ![]() Samso, en Dinamarca sólo usa energía eólica (F. EC) “En Italia, a los Verdes se les ve casi como si fueran terroristas”, nos anticipa Eric Valmir, corresponsal de Radio France en Roma. La electricidad en este país es cara, una familia típica que viva en un apartamento de 70 metros cuadrados con los electrodomésticos más básicos –y con calefacción a gas- debe hacer frente a una factura de 550 euros cada dos meses. “Así que imagine el efecto que tienen sobre la población los eslóganes ecologistas que pretenden generalizar las fuentes de energía renovable, todavía más costosas.” Con todo, esto no le impide al Estado italiano invertir 184 euros por habitante cada año para introducir las fuentes eólicas y solares; tres veces más dinero que en Francia. ¿Dónde están los resultados? La fiscalía lanzó hace un par de meses la investigación “Lo que el viento se llevó”. Una operación contra una red de financiación de campos eólicos fantasma controlada por la mafia en las regiones de Campania y Sicilia, un escándalo que puede ser la puntilla para la opción renovable entre los italianos. “En algunos países se le llama ‘Mafia’ y en otros, ‘lobys’, aunque es cierto que tienen métodos de presión distintos”, tercia, provocador, el alemán Nils Lunkenheimer, director de Phénix Solaire France. Según este ingeniero, su país, productor de automóviles muy contaminantes en Europa, “va de listo. Por un lado, aboga por una reducción de las emisiones de carbono del 50% de ahora a 2050, y por otro cuestiona el final de las centrales nucleares, esperando que de aquí al ecuador del siglo la técnica de la fisión nuclear esté operativa”. Dicho esto, Alemania ya ha alcanzado el objetivo de reducir un 20% sus emisiones de carbono de aquí a 2020 y se presenta como la campeona mundial de las energías solar y eólica. “¡Incluso podría ganar dinero vendiendo certificados de emisiones de CO2!”, ironiza, Lunkenheimer. “Y eso que Alemania no apostó por las energías renovables antes que Francia”, nos recuerda Eric Grandguillot, patrón de la empresa Alternative Technologique. Durante los años 60’ y 70’, Francia era pionera en la investigación de fuentes energéticas no contaminantes, “pero la obsesión por la independencia energética y la garantía del derecho del ciudadano a una energía barata nos arrojó en brazos de la energía nuclear”. Como consecuencia, sólo el 14% de la electricidad consumida en Francia proviene de fuentes renovables frente al 20% de España. “Y la cifra sigue disminuyendo”, anuncia Grandguillot. “Francia adora la calefacción eléctrica, muy barata de instalar: el 64% de las viviendas tienen la calefacción eléctrica, mientras el 80% de la vivienda de nueva construcción sigue este modelo”, explica Grandguillot, quien denuncia “una ausencia de ambición política en un Estado poco proactivo y que se limita a los incentivos fiscales”. Fernando Navarro Sordo Europa451 Fotos: Blucolt/Flickr; Comisión europea, Hadley Center. Túnez celebra elecciones el 25 de octubre para elegir al Presidente y los diputados del Parlamento. Figúrese que el ministro del Interior, Rafik Belhay Kacem, es también el elegido por el gubernamental RCD para el puesto de presidente del comité de movilización del partido para las elecciones. “Las elecciones no son un asunto político, sino administrativo”, resume el socialista disidente Moncef Ben Jaffar. “Me declaro Desesperada”, nos cuenta Sana Ben Achour, presidenta de la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas. “Las mujeres no se movilizan en política, salvo a favor del partido de Ben Ali. Éste, a través de su mujer Leyla, se ha jugado mucho su imagen en la promoción de las mujeres”. La oposición en Túnez es una escombrera a todas luces, que además debe hacer frente a prácticas demoledoras por parte del régimen clientelar de Ben Ali. Para empezar, ahora que se ha rebajado la edad legal para votar a 18 años, el gobierno está enviando a todos los nuevos inscritos en el registro electoral, una carta invitándoles a afiliarse al partido de Ben Ali, el RCD. Este partido cuenta con casi dos millones y medio de militantes, es decir, el 25% de la población, según cifras de la Federación Internacional de Ligas por los Derechos Humanos (FIDH). Resulta útil compararlo con el régimen chino, cuyo partido único, el PCCh, registra 70 millones de afiliados: el 7% de la población. La administración pública no tiene ningún sentido de la neutralidad política. En teoría, la campaña electoral dura 13 días. Son los únicos durante los cuales los partidos de la oposición pueden hacer algo. “Esto penaliza a los candidatos sin acceso a los medios de comunicación, sin apoyo de la administración o sin medios para recorrer el país en menos de dos semanas”, según nos aclaran desde la Federación de Ligas por los Derechos Humanos (FIDH). Sin embargo, la campaña del actual Jefe del Estado y candidato a su propia sucesión comenzó hace dos años. En 2007, Ben Ali, hizo un llamamiento a todas las asociaciones para que le conminaran a presentarse a la reelección. En Túnez hay registradas más de 9.000 asociaciones, lo que permite al régimen ufanarse de la total libertad reinante en el país. Eso sí, una ley de 1992 permite la imposición de socios obligatorios a las asociaciones. Basta con que una persona adhiera en público a los principios y el objeto de la asociación en cuestión y esta se ve obligada a aceptarlo entre sus miembros. Ni que decir se debe que el régimen infiltra todas las asociaciones de Túnez. Desde hace meses, se multiplican como setas por las carreteras del país grandes pancartas con declaraciones de apoyo a Ben Ali, o con su imagen retratada en medio de muchedumbres adoradoras. No hay obra civil que no se cubra con el color malva –el color del partido de Ben Ali- el día de su inauguración. Según la periodista Sihem Bensedrine, en 2004, los medios de comunicación gubernamentales dedicaron el 89% de su tiempo informativo a tratar la elección presidencial, mientras que sólo emplearon el 11% en relatar la campaña para las legislativas que se desarrollaba en simultáneo. “Es la prueba de la vehemencia personalista del régimen que también se repetirá durante esta campaña electoral”, señala Bensedrine. Durante toda la campaña presidencial, frente a la omnipresencia de Ben Ali y su partido, los otros candidatos –Mohamed Bouchiba y Ahmed Inoubli representando a falsas formaciones opositoras, y Ahmed Brahim a la cabeza de los ex comunistas del Ettajdid- sólo disponen de 20 minutos de antena en Televisión. En Túnez, la ley prohíbe a los candidatos hacer declaraciones en los medios extranjeros. Dentro, el espacio mediático está dominado por el clan de los Ben Ali. El mes pasado, cuando todavía no había empezado oficialmente la campaña, se distribuyeron a la salida de las mezquitas centenares de miles de bolsas de plástico con la marca Radio Zitouna, propiedad de Imed Trabelsi, el nuero del Jefe del Estado, impresa en una cara, y la inscripción “Ben Ali 2009” en la otra. El único grupo de prensa independiente, Cheikh Rouhou, al cual pertenecen cabeceras como Le Temps o Essabah, es propiedad de otro familar de Ben Ali. Exceptuando todas las televisiones, controladas por el régimen, sólo Hannibal TV está participada por capital extranjero, en concreto por el grupo Finninvest propiedad de Silvio Berlusconi. Un panorama desolador. En las elecciones legislativas del 25 de octubre se elegirán los 214 diputados de la cámara baja. Estos se dividen en dos grupos. El primero es de 161 escaños elegidos mediante un sistema electoral mayoritario que otorga el 100% al RCD, gracias al control que los 24 gobernadores ejercen sobre las listas electorales que presentan los partidos. El otro grupo, de 53 diputados, “se reserva” para los partidos independientes que en realidad operan de coartada para el régimen y no ejercen en modo alguno labor de oposición parlamentaria. Otra anomalía es el número excesivo de colegios electorales, más de 10.000, uno por cada seiscientos votantes. “La finalidad”, de nuevo según el FIDH, “es impedir a los partidos de oposición la vigilancia de las operaciones de voto, pues ninguno dispone de militantes suficientes para estar presentes en todos los colegios”. El RCD no sólo controla las instituciones políticas de Túnez. En el Consejo Superior de la Comunicación, el Comité Superior de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, y el observatorio de las elecciones, no figura un solo miembro representante de la oposición. ![]() Viñeta cómica del dibujante disidente Z Ben Ali, el ausente de la Wikipedia La censura en Túnez es la regla. Ni siquiera You Tube, inaccesible desde este país, se libra. La página que Wikipedia dedica a Ben Alí sólo se puede visitar desde el extranjero, pues su neutralidad objetiva hiere la sensibilidad del régimen tunecino hasta el punto de bloquear su acceso a los ciudadanos del interior. A pesar de todo, el ex Coronel golpista Ben Ali presenta a su país como una democracia. ¿Qué es Túnez en realidad? ¿Cuál es la ideología del partido gubernamental? “El de Ben Ali es un partido malva”, resume, lacónico, el vitriólico caricaturista “Z” en el salón del apartamento en el que prepara sus tiras cómicas. Es su manera de asentar que el RCD no tiene ideología, sino envoltorio. El malva es el color que lo caracteriza. A través de su web Debat-Tunisie, Zeta, el primer dibujante de sátira política de la historia de Túnez, por increíble que parezca, se consagra a la máxima de la “imagen que vale más que mil palabras”. Desde hace dos años, es la estrella de la disidencia. De las pocas personas que encarna la esperanza democrática tunecina por encontrar figuras que aporten libertad y sensatez al pensamiento político en Túnez. Ahmed Nejib Chebbi, líder del Partido Democrático Progresista (PDP, centro laicista), contesta sin matices a nuestra pregunta: “Túnez se rige por un sistema autoritario que se caracteriza por la confusión de los poderes”. Ben Ali, no sólo es el Jefe del Estado, sino también jefe de la magistratura. El Consejo constitucional, órgano cuyos miembros eligen el RCD y Ben Ali, sólo puede ser solicitado por el propio Ben Ali. “Los gobernadores, nombrados por el RCD, controlan hasta tal punto el proceso electoral, que son quienes deciden el emplazamiento de cada uno de los carteles electorales de los partidos opositores”, apostilla Chebbi. Este veterano político suele agradecer la escucha que recibe la oposición tunecina por parte de las autoridades de la UE, pero admite resignado que “son demasiados los intereses económicos de países como Francia, España o Italia en este país considerado ‘amigo’, como para fragilizarlo criticando al régimen de Ben Ali”. “Occidente teme el ascenso de los islamistas radicales si Ben Ali se marcha. Pero es una falacia, pues Marruecos ha demostrado que se puede integrar al islamismo moderado en el sistema democrático”, remata Chebbi, para quien las “transiciones pacíficas de España, Portugal o Grecia son una inspiración”. Los representantes del RCD, a menudo enarbolan cifras macroeconómicas surgidas de instituciones internacionales para ilustrar las bondades del gobierno presidido por Ben Ali. “Ya hemos superado en competitividad a África del Sur”, podemos leer en las páginas de La Presse, un diario controlado por el RCD y en cuya portada todos los días figura una imagen y una noticia hagiográfica acerca del Jefe del Estado. “Las cifras del Banco Mundial confirman que Túnez ha crecido en los últimos veinte años a un ritmo anual del 5% del PIB, mientras el 80% de la población es propietaria”, subraya Chedli Ben Younes, un famoso presentador de telediarios en la cadena pública Canal 7, que ha acudido a la cita de la oposición a justificar la acción del régimen. “Para mí es perfectamente concebible que Ben Alí y el RCD ganen las elecciones con el 95% de apoyo, porque el sistema es transparente y se respeta la ley”, insiste quien tiene una audiencia en Túnez comparable a la de un Matías Prats, o un Pedro Piqueras en España. “Lo que no dice es que los sobres en los que se insertan las papeletas de voto son translúcidos en Túnez, y a cada partido le corresponde una papeleta de un color vivo distinto”, nos comenta el cantante protestatario Beyrem Kilani, más conocido como Bandirman en Colombia City, el barrio depauperado de las afueras de Túnez capital. ![]() Sana Ben Achoun ante la prensa en París (europa451) La oposición tunecina esgrime la “indignidad” de justificar con datos económicos la perpetuación de una dictadura. “Datos incompletos”, clama Ettayeb, “que obvian que el 17% de los diplomados universitarios están en el paro”. Dicho esto, como resume sin concesiones la opositora feminista Sana Ben Achour, “la disidencia organizada en protopartidos no posee aún un plan creíble como alternativa política y económica a Ben Ali. Sus líderes, son gente respetada por la sociedad que comprende que llevan a cabo una ardua lucha, pero carecen de medios para que sus mensajes lleguen a todos los ciudadanos”. Fernando Navarro Sordo Europa451 |