![]() (Imagen: Mike Licht Notion's Capital / Flickr) La parálisis de la Unión empuja a Swift y al Consejo europeo a acelrar un convenio con los Estados Unidos para la transferencia de datos personales. Eso sí, hasta que no entre en vigor el Tratado de Lisboa, la cámara europea no tendrá competencia para legislar en materia de Justicia e Interior. Los diputados protestan y piden al Consejo europeo que espere unos meses a que la cámara pueda participar en la elaboración de dicho convenio. El debate resultaba kafkiano, ayer, en la comisión de libertades del Europarlamento, la mitad del cual se desarrolló a puerta cerrada. Tras dos años de investigación por parte de las autoridades belgas, se ha concluido que la empresa privada Swift, no tenía en 2006 armas suficientes para defenderse de las presiones de Estados Unidos para que le pasara copias de datos personales de transferencias bancarias intraeuropeas. Usted está informando a la CIA Cada vez que usted realiza una transferencia bancaria a una cuenta en el extranjero, está compartiendo datos personales muy sensibles con la compañía privada que gestiona esos intercambios. A menudo, esa compañía privada es la belga Swift, la del famoso código Swift, cuyo centro de almacenamiento de datos se encuentra al otro lado del Atlántico. Hasta aquí nada peligroso. Salvo cuando una de estas compañías privadas no es capaz de hacer frente a las presiones de algún Estado para que le muestre datos de dichas transferencias internacionales. Es precisamente lo que en 2006, el New York Times denunció en sus páginas. Según este diario, la sociedad belga Swift habría colaborado con la CIA y los servicios secretos del país transfiriéndoles, desde 2002, copias de los mensajes que se intercambiaban entidades financieras del mundo entero. Entre ellas las intraeuropeas. Antiterrorismo a la americana Se trataba de una época en que los norteamericanos perseguían moscas a cañonazos y terroristas con medidas de excepción que obviaban el respeto de las libertades y derechos fundamentales de las personas. “Gracias a estas transferencias de copias se han salvado miles de vidas”, llegaba a publicar Swift en sus informes de justificación. “Sospecho que estas medidas globales de los Estados Unidos contra el terrorismo internacional sean tan ineficaces como otras ya conocidas de este país”, declaraba la eurodiputada socialista Carmen Romero en la comisión de libertades. Un plan correcaminos Entretanto, han surgido dos novedades. Por un lado, Swift va a cambiar su arquitectura creando un centro de almacenamiento de datos personales en Suiza, sobre todo para los datos de movimientos bancarios en el interior de la Unión. Por otro, el Consejo europeo negocia a toda prisa un convenio con los EE UU para “garantizar el respeto de los derechos fundamentales de las personas”. Algo que no convence a los diputados, pues no podrán por ahora proponer una sola coma en este convenio, al no haberse aprobado el Tratado de Lisboa. Liberales, Comunistas, Verdes y Socialistas hacían coro protestando por un Convenio que se va “a aprobar sin debate público”. Desde la Comisión europea, Jonathan Faull apremió a aprobar el convenio cuanto antes para “permitir a Swift trabajar en la legalidad y velar por la seguridad jurídica de las empresas”. Europa podría venderse a los EE UU “En el fondo, a Europa le conviene lo que los Estados Unidos hace con esta información que le ha surtido Swift”, especificaba el Coordinador europeo de la lucha antiterrorista, Gilles de Kerchove. Una aseveración contra la que varios diputados se levantaron. El socialista Lambridis se escandalizaba: “¿Eso es lo que quiere la Unión, que sus datos se vayan a Estados Unidos?”. Acto seguido, ironizaba sobre la capacidad de la presidencia sueca, cuyo país es el más laxo en materia de control de transmisión de datos por Internet, para llevar a cabo un Convenio satisfactorio para Europa. Incluso el Conservador Alexander Álvaro declaraba: “Israel, un país muy eficaz en la lucha contra el terrorismo, no permite que las autoridades públicas se hagan con los datos de las transferencias bancarias. ¿Con qué derecho meten los EE UU las manos en los datos de Europa?” Fernando Navarro Europa451 CommentsLeave a Reply | Infórmate con E451
AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es ArchivosFebrero 2012 CategoríasAll Mención Legal
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