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PERFIL I Retrato de un país que busca su modernidad mediante la religión, según el análisis de los periodistas de Le Monde.
Según el diario argelino Liberté, durante 2011 se registraron en Argelia 112.878 intervenciones de las fuerzas del orden contra manifestaciones de la población. Se trata de un fenómeno en aumento que Rachid Malaoui, Presidente de SNAPA (sindicato de la función pública), define como “manifestaciones espontáneas que no se encuadran en ninguna organización o partido político”.

Para contrarrestar esta tendencia, el poder trata de diluirla “clonando” las asociaciones civiles esperando poder desanimar la participación en ellas. La juventud está cansada de la alta desocupación laboral y las asociaciones de derechos de la mujer denuncian presiones por parte de las autoridades.

En paralelo, ha aumentado la islamización de la sociedad: se ven cada vez más mujeres con velo y hombres con barba larga y kamis (el traje largo tradicional de un solo cuerpo). El salafismo extremista importado de Arabia Saudí aumenta su predicamento entre la población.

Lo curioso, el diario francés Le Monde, es que esto lo ha provocado el proceso de reconciliación nacional puesto en marcha tras los violentos años noventa: muchos islamistas que habían sido perseguidos por el régimen, han obtenido el permiso de abrir actividades comerciales en nombre de la lucha contra el terrorismo. “Es la paradoja de esta reconciliación: reintegrar económicamente a los islamistas para neutralizarlos políticamente. Las señas de la islamización se ven en el modo de vida, en la red de solidaridad que remplaza al partido y que permite ejercer actividades económicas”, explica Amel Bubeker, investigador de la Escuela superior francesa de estudios sociales (EHESS). “Si el estado se inmiscuyera, todo esto desaparecería”, matiza Daho Djerbal, director de la revista Naqd.

Es el producto de la fatiga de un país que pasa una página de su historia: “Tras una década en la que el término ‘cultura’ era tabú, regresamos a la normalidad: ahora, cada año, se publican en Argelia más de mil títulos, se estrenan entre 30 y 40 obras de teatro y pronto verá la luz incluso una cinemateca. Todo apunta a que las cosas están evolucionando, y sin embargo sucede todo lo contrario”, dice Mohammed Djehiche, director del nuevo Museo de Arte Moderno de Argel. “La sociedad está más islamizada en 2010 que en 2001, a la vez que Argelia es el país musulmán mejor preparado para entrar en la modernidad”. De hecho, Argelia ha registrado, en los primeros once meses de 2010 una balanza comercial positiva en más de  di 11.100 millones de euros.

Francesca Barca
Foto: Karim Amar / Flickr

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