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Bienvenidos al interior ("Sonría, usted no está siendo filmado"). Viñeta del dibujante Z (Débatunisie)
ENFOQUE I Un informe del pasado mes de julio firmado por tres asociaciones de defensa de los derechos humanos desvela la existencia de violencias y torturas practicadas por la policía tunecina aún tras la revolución del 14 de enero. Brazo armado del régimen dictatorial de Ben Alí, la policía tunecina necesita una reforma en profundidad.
El informe ‘‘Túnez después de Ben Alí frente a los demonios del pasado’’ (consulte la versión completa) ha sido realizado por la Dederación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), el Consejo Nacional por la Liberta en Túnez (CNLT) y la Liga Tunecina por la Defensa de los Derechos Humanos (LTDH) en mayo. Las tres asociaciones recogen testimonios de manifestantes que sufrieron, en Túnez capital, Kaserine y Siliana, la violencia policial tras el 14 de enero de 2011, fecha en la que el dictador Ben Alí decidió huir del país tras la revolución. 

Los testigos y víctimas relatan episodios de uso desproporcionado de la violencia por parte de las Fuerzas de Seguridad Interior, o lo que es lo mismo, la Policía. Malos tratos, torturas y arrestos indiscriminados por parte de personas con pasamontañas, añadía el diario belga Le Soir.

Ezzedin Guimouar asegura haber sido golpeado hasta perder el conocimiento tras haber sido arresta<do durante una manifestación pacífica en Túnez, tras la caída de Ben Alí. Mohamed, dueño de una pizzería en Siliana, se encontró su casa saqueada por parte de la policía porque “tras el 14 de enero no quise más darles de comer sin cobrarles la pizza”. Según el documento, no se trata de una represión sistemática, sino de acciones “organizadas y decididas en altas instancias” para amedrentar a los manifestantes. El Ministro tunecino del Interior,  Habib Essid, ha declarado que se trata de actos aislados herencia del régimen caído.

Es más, aunque por vez primera los tribunales tunecinos aceptan tomar en consideración casos de tortura, según este informe aún existen serios problemas de funcionamiento en el interior del aparato de la policía y judicial. La policía tunecina es el órgano que más contribuyó a la represión durante el régimen de Ben Alí, de modo que arrastra una muy mala imagen hoy entre la población. En general, el sentimiento es que nada ha cambiado tras la caída del régimen: esta percepción se ha amplificado después del retraso de las elecciones a la Asamblea Constituyente, inicialmente prevista para el 24 de julio, hoy previstas para el 23 de octubre.

El informe en cuestión evidencia que las fuerzas de la policía tunecina nunca han sido formadas para gestionar problemas de orden público. Un primer seminario sobre la reforma de la policía ha tenido lugar en Túnez el 16 de mayo pasado bajo auspicio de la CNLT, la Coalición de la Sociedad Civil tunecina y la LTDH. En ella han participado diversos responsables del Ministerio del Interior, de la sociedad civil, así como expertos internacionales.

Francesca Barca
Europa451

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