Menos mal que estaba Henning Mankel 10/01/2009
![]() Henning Mankel (Lina Ikse Bergman) Siete mujeres y cinco hombres se han llevado los premios europeos de la Literatura en 2009. La gala, presidida por el escritor sueco Henning Mankel y el presidente de la Comisión, el conservador Durão Barroso, se ha desarrollado en el marco del Foro europeo de la Cultura, con muchas caras y pocas novedades. Mucho dinero y pocas nueces. “Y ahora un grupo de científicos acaba de descubrir que el Big bang se produjo en Si bemol”, fabulaba el autor sueco de la saga literaria de Kurt Wallander. Como un pingüino en el desierto, fue el único que se dedicó a imaginar historias durante la gala del primer Premio Europeo de literatura en Bruselas. Así hemos visto al plusmarquista de las ventas de libros de intriga policíaca, Hening Mankel, mientras realizaba su travesía a través de numerosos cócteles, conciertos y pomposos debates, esta semana en Bruselas. Hasta la capital europea se había descolgado, como en paracaídas, en su papel de embajador del primer Premio Europeo de Literatura. Este sueco, reciclado en Robin Hood de adopción mozambiqueña, dirige en Maputo el Teatro Avenida y varias iniciativas de desarrollo educativo financiadas por él y su mujer. Pero en Europa no se sentía a gusto. Se le veía incapaz de seguir impasible la retahíla de discursos y brindis de los políticos europeos que le rodeaban en unas jornadas que han costado alrededor de 50.000 euros, según fuentes consultadas por Europa451, mientras él trata de hacer milagros en África con muchos menos medios. Sin traducción no hay mercado europeo “La literatura es el mejor programa de investigación acerca del Ser Humano”, flirteaba Durão Barroso mientras Mankel movía nerviosamente las piernas sin saber hacia dónde mirar. Más tarde, este último llamaría la atención sobre la necesidad de impulsar el “diálogo cultural no sólo entre europeos, sino entre Europa y el resto del globo”. A todo esto, ¿dónde estaban los ganadores del premio? Al fondo de el estrado, detrás de la Orquesta de Cámara de Europa, que deleitaba con obras de Schubert al auditorio lleno a rebosar. Invisibles, salvo cuando se levantaban a recoger su premio de manos de Jan Figel, comisario de Cultura y otro fantasma al que le quedan dos días para jubilarse de la política europea y regresar a su Eslovaquia natal, en donde su partido socialista gobierna con la ayuda de un grupúsculo de ultraderecha nacionalista. “El premio incluye un apoyo a la traducción de la obra de los galardonados”, subrayaba con aire dadivoso Figel, uno de los miembros más somníferos de la Comisión Barroso I. Mankel, al quite a pesar de sus ganas de marcharse temprano, saltaba reclamando un premio europeo de Traducción. “Celebro el talento de los autores, de los lectores… y de los traductores”, enfatizaba. En el Reino Unido, sólo el 3% de los libros expuestos en las tiendas son traducciones de obras extranjeras. Según Mankel, la literatura sufre de un fenómeno nocivo y ligado a la globalización: “Cada vez hay menos autores publicados, pero publican mucho más”. El sueco reclama un cambio de actitud en el campo de los editores de libros que “sólo da al público lo que espera, mientras que lo que hay que hacer es darle lo que no espera”. Nuestro flechazo literario Repasando los ganadores del Primer Premio Europeo de Literatura, nos quedamos sin duda con la croata Mila Pavićević y su Chica de hielo y otros cuentos de hadas. “Cada vez que un payaso muere, su nariz roja se convierte en una estrella. (Todas juntas conforman la Corona Boreal que sólo puede observarse desde el otro lado del norte.) Cuando su nariz arde brillante en la noche, el alma inmortal del payaso asciende hasta el País de la Luna, en donde vive de sus bromas…” Ganadores del Primer Premio Europeo de Literatura Paulus Hochgatterer (Austria) Mila Pavićević (Croacia) Emmanuelle Pagano (Francia) Noémi Szécsi (Hungría) Karen Gillece (Irlanda) Daniele Del Giudice (Italia) Laura Sintija Černiauskaitė (Lituania) Carl Frode Tiller (Noruega) Jacek Dukaj (Polonia) Dulce María Cardoso (Portugal) Pavol Rankov (Eslovaquia) Helena Henschen (Suecia) Fernando Navarro Europa451 Add Comment ![]() Render de la biblioteca de Zaha Hadid en Sevilla La lucha partidista entre socialistas y conservadores españoles se traslada a Bruselas a cuenta de la construcción de la biblioteca de Zaha Hadid en Sevilla. Entre acusaciones de falsedades y ocultación, los europarlamentarios temen que se pervierta su comisión de peticiones con “partidos de tenis” sobre cuestiones “que son competencia de órganos jurisdiccionales nacionales”, se lamentaba el veterano socialista Miguel Ángel Martínez, miembro de dicha comisión. Diputados de todas las nacionalidades y tendencias políticas, retranqueados en sus escaños, asentían y aplaudían bajo el hombro entre risas contenidas sus aseveraciones tras un debate enconado a la española. “¡Es posible que Europa esté financiando obras ilegales!”, advertía con prurito efectista este martes el eurodiputado del PP Carlos Iturgáiz en la Comisión de Peticiones del Europarlamento. Acababa de finalizar su exposición de motivos Emilia de la Serna, que acudía a la capital de Europa en representación de 38 asociaciones hispalenses para denunciar las irregularidades medioambientales provocadas por la construcción de la nueva biblioteca universitaria de Sevilla. De paso, también, para solicitar de la Eurocámara una “condena moral” al ayuntamiento de la capital andaluza. “¡No prostituyamos esta comisión!”, replicaría más tarde Miguel Ángel Martínez, “no somos el Parlamento europeo, ni siquiera somos la comisión de agitación y propaganda. La única intención al traer este tema aquí es que ciertos medios locales puedan publicar que Europa ha condenado al ayuntamiento de Sevilla”, concluía gesticulando. Una tabla de salvación que no flota del todo A media luz y con presentación Power Point incluida, de la Serna invitó a los miembros de la mesa de la Comisión a desplazarse a la bancada de diputados para observar lo que considera una contravención al Tratado de Maastricht y la Convención medioambiental de Aarhus, un gesto inusual en la Cámara europea. “La Biblioteca del Prado se está construyendo en un parque en el centro de Sevilla financiado con 3,5 millones de euros de fondos europeos en los noventa, talando más de 200 árboles”, recordaba de la Serna, quien se ha remontado al Medievo y al rey Alfonso X el Sabio a la hora de explicar la historia de los terrenos en cuestión. Proyectada por Zaha Hadid, única mujer que haya obtenido jamás el Premio Pritzker de arquitectura, la construcción de la llamada “biblioteca del Prado” ha sido declarada contraria al interés general por el Tribunal Superior de Andalucía, y sus obras han sido paralizadas en julio de 2009 por orden judicial hasta que el Supremo falle sobre la cuestión. La eurodiputada popular Teresa Jiménez Becerril, también sevillana, se sumó al apoyo a la petición. Insistió en que “hay un clamor popular contra este atropello a los principios medioambientales que defiende la Unión. Los ciudadanos de Sevilla tienen puestos sus ojos en esta comisión y espero que no ahoguemos los deseos de los sevillanos. Somos su tabla de salvación”, remataba. Frente a esta batería, el representante de la Comisión europea, Alfredo Quintanilla, fotocopiaba verbalmente lo ya declarado el pasado 24 de abril por la institución en la que trabaja: “Ni la biblioteca contradice los objetivos de la subvención con fondos FEDER de los jardines del Prado de San Sebastián en Sevilla, ni se ha conculcado la directiva sobre procedimientos de adjudicación de contratos públicos”. Los socialistas cierra filas entre Sevilla y Bruselas contra los señoritos Dicho esto, el más contundente contra la queja de de la Serna ha sido el eurodiputado socialista sevillano Luís Yáñez. Lamentando las “falacias, falsedades y ocultaciones” por parte de la peticionaria representante de la asociación de vecinos Huerta de la Salud, puntualizó que “no se ha talado un solo árbol”, en contra de lo que pretende la asociación, “y la obra sólo afecta al 8% de la superficie de un jardín construido en 1996 que no presume de árboles centenarios”. “Además”, añadió, “el edificio no es ningún mamotreto, pues apenas alcanza los 26 metros de altura.” Algo airada, Emilia de la Serna replicó que no admitiría que ningún eurodiputado le tratara de mentirosa al no jugar ella “ningún rol político y estar aquí como ciudadana”. Tras un cruce de reproches fuera de micrófono, ya en los pasillos insistía en que ella defiende los derechos de todos los ciudadanos de Sevilla: “No me molestaría en venir a defender simplemente a unos cuantos señoritos”. La petición sigue abierta y el tema va para largo Yáñez ha argumentado que la mayoría de los 60.000 estudiantes de la Universidad de Sevilla estarán a menos de cinco minutos de su biblioteca principal, cuya construcción apoyaron en 2003 todos los grupos políticos municipales. La petición sigue abierta y el comunista Willy Meyer expresó el deseo de que el Ayuntamiento de Sevilla y la Universidad hispalense acudan a Bruselas a dar sus puntos de vista, extremo con el que Yáñez se mostró de acuerdo: “Sería bueno que europarlamentarios fueran a Sevilla a ver con sus propios ojos lo que se está construyendo. No tenemos nada que esconder.” Por último, y no sin cierta sorna, Luís Yáñez ha recordado que los 5 edificios de Huerta de la salud que han iniciado el movimiento de protesta “porque les quitan la vista” fueron construidos en los años cuarenta del siglo pasado de manera ilegal. “Es legítimo defender el interés particular, pero no hay que confundirlo con el interés general”, apostilló. Fernando Navarro Sordo Europa451 | Infórmate con E451
AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es ArchivosNoviembre 2011 CategoríasAll Mención Legal
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