
CRÍTICA I Moquetas de lujo y cristales rotos. I can’t live if living is without you, de Tom Evans, a toda pastilla. Mucho Londres y unos amigos listos para un tipo con el corazón destrozado. La última cinta del británico Malcom Venville es una champions league de la actuación actoral.
El mítico John Hurt estaba ahí, plantado delante de las cuarenta filas de butacas del cine antes del comienzo de la proyección de 44 Inch Chest en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. “Esta actuación quizá haya sido de las mejores de mi vida”, resumía enérgico y teatral. Y es que esta película cuyo protagonismo comparte con un elenco excepcional de actores como Ray Winstone (Sweeney Tod, Beowulf), Ian Mcshane (Scoop), o Tom Wilkinson (Full Monty, Shakespeare in Love), es sobre todo una obra de teatro. Algo estática en cuanto a la acción, pero de guión hilarante y trabajado.
Los cuatro amigos de toda la vida de Colin acuden en su ayuda cuando sufre una crisis de ansiedad al verse abandonado por el amor de su vida. Secuestran al camarero de bar con el que ella resulta haberse marchado y le encierran en una casona de suburbio para darle una lección. Lo que no diremos es a quién le dan la lección y de qué modo. No nada como los amigos para ahorrarse al psicoterapeuta.
Fernando Navarro Sordo
Europa451