CINE I Cuando España entró en la CEE, había sólo 700 lobistas, mientras hoy la cifra alcanza los 15.000. No todo va a ser criticar a los que mueven los hilos en los Estados Unidos: abril prepara el estreno del filme The Brussels Business, una cinta-documental sobre los grupos de presión que operan en el centro del poder europeo.
La gigante crisis que vivimos espolea las ganas de cuestionar el poder que nos gobierna. La coproducción austro-belga
The Brussels Business (“El negocio de Bruselas”) acaba de comenzar su andadura en las pantallas europeas (el 16 de marzo en Austria, el 19 de abril en Bélgica). Durante el
Festival Internacional de Cine Documental de Bruselas que tendrá lugar entre el 17 de abril y el 5 de mayo, sus directores –Friedrich Moser y Mathieu Lietaert- la presentarán de manera oficial, sometiéndose a un debate con el público. De manera paulatina irá abriéndose hueco en las pantallas de los demás países.
Este docu-thriller se adentra en la zona gris de la democracia europea, en la que conviven 15.000
lobistas, empresas de relaciones públicas y think-tanks cuya actividad no conocen bien los ciudadanos de la Unión. Sus protagonistas permiten comprender la versión oficiosa de la construcción europea, tejida sobre la colaboración entre los políticos y los grupos de presión y los activistas más poderosos del planeta.
La película relata la historia de dos jóvenes que desembarcan a principios de los noventa en el laberíntico entramado de influencias propiciado por los grupos de presión en la capital belga. Uno de ellos se dedica a investigar y combatir a estos lobbys, convirtiéndose en el principal vigilante de sus actividades, mientras el otro se convierte en un representante de alto nivel al servicio de 40 empresas multinacionales.
En el camino, el Dédalo de redes secretas de presión sobre los políticos de la UE muestra una faz desconocida de la integración europea desde los años ochenta y de la conquista protagonizada por las políticas neoliberales en el seno de la Unión Europea.
Y es que aunque Bruselas sea una ciudad de tamaño medio con aires de capital de provincia, se ha erigido en las últimas décadas en el centro de poder en donde más negocio se decide de Europa. Es más, entre palacios de oficinas y anónimos y entrañables edificios decimonónicos, se decide el 75% de las leyes que deben respetar y aplicar los ciudadanos de nuestro continente. Ello, sin contar con los países del entorno que también deben adaptarse a las decisiones de la UE sin pertenecer a ella, como son los países del tercer mundo que reciben ayudas al desarrollo comunitarias, o los Estados que desean pertenecer al club de los 27.
Los directores de la película parecen saber de lo que hablan. Moser es historiador y periodista, mientras que el politólogo Lietaert ha sido lobista durante muchos años. Desde fines de semana en hoteles de lujo con familia incluida pagados a los eurodiputados, hasta asistentes parlamentarios que eran a la vez miembros de grupos de presión: de todo ha habido en Bruselas estos años. Y para muestra un botón: en 2010, el europarlamento quiso imponer una etiqueta que permitiese identificar los alimentos más calóricos mediante un sistema muy legible llamas rojas y naranjas; pues bien, la Confederación de las Industrias alimentarias confesaron haberse gastado mil millones de euros para que los eurodiputados abandonara la idea. ¿Sabe si lo consiguieron? La respuesta también está en la película The Brussels Film.
Europa451
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