 VÍDEO I Fernando Navarro, editor de Europa451.es, acudirá el viernes 23 de abril a la cadena pública France24 a hablar sobre el Juez Garzón. Toda Europa se extraña del trato que este juez estrella recibe por parte de la justicia española, tras darse a conocer fuera de España por su persecución de criminales y dictadores en el mundo acusados de crímenes contra la Humanidad. ¿Cómo explicar que desde España se den lecciones moralizadoras sobre derechos humanos en todo el mundo y luego nadie permita juzgar los crímenes cometidos durante la dictadura de Francisco Franco? Europa, siempre atenta a las innovaciones o las luces provenientes de España, se olvida a menudo de sus sombras: el pacto de silencio que auspició la Transición y los escándalos de corrupción que asolan al partido conservador español -Partido Popular- se mezclan con el fraquismo sociológico que aún pervive en esta sociedad ibérica siempre polarizada, y en la que los partidos fascistas que reclaman la herencia de Franco nunca han sido ilegalizados. Para ver la intervención hacer clic aquí. Europa451
 DEBATE I “España y los países del sur de Europa no me dan pena”, escribe el empresario Xavier Roig, quien en La dictadura de la Incompetencia, recién publicado en castellano, denuncia los vicios de los países del sur de Europa. “Tienen lo que se merecen y se veía venir.” Ayer, el Fondo Monetario Internacional estableció que España tardará más que los demás países de Europa en salir de la crisis. “Nos comportamos como nuevos ricos que no saben de dónde le vienen los privilegios”, y hay razones para pensar que el sistema español actual debe hacerse el hara-kiri, como lo hicieron en su día los diputados franquistas.
“Págame poco y mal y no me exijas que trabaje demasiado.” Tal es el pacto tácito entre los funcionarios públicos de la educación y el Estado, que se extiende cada vez más en todos los sectores públicos y privados meridionales. Por mucho que los españoles se escandalicen con las cifras nacionales del paro (20%), la falta de crédito, o la educación que no funciona, siguen en su mayoría sin entender las causas estructurales del batacazo español. Esta evidencia se basa en que estos mismos españoles aceptan una cultura de la improductividad que resumen unas cifras de escándalo. Frente a los 15 millones de trabajadores del sector privado existen otros 15 millones de parados, funcionarios y pensionistas. Sólo en el tercer trimestre de 2009, aumentaron los funcionarios de las comunidades autónomas en 90.000 personas. Las exportaciones españolas fuera de la Unión Europea no superan el 5% (frente al 20% de países como Bélgica, Irlanda o Finlandia). Para dar de alta a una empresa en España se tardan 47 días de media, según datos de la OCDE, frente a los 21 días en la Europa del norte.
Ejerciendo la prostitución macroeconómica
España es el paradigma mundial de los males que concentran los países del sur de Europa, cada vez más conocidos como PIGS (“Cerdos”, en inglés, y acrónimo de Portugal-Italy-Greece-Spain). Según Roig, existe un riesgo grave de “Argentinización”. Estos países llevan décadas viviendo por encima de sus posibilidades creyendo que se lo merecen por un supuesto esfuerzo realizado que no es tal. España, como sus compañeros de latitud, ha copiado mal el Estado del Bienestar que con tanto esfuerzo construyeron los países nórdicos con medios propios y no ajenos. Roig, empresario del sector de las tecnologías, sostiene que estos países pueden permitirse un Estado del Bienestar hipertrofiado y una economía cada vez menos competitiva porque los del norte “pagan la fiesta”.
Además, la economía del ladrillo, “vender los encantos de nuestro país”, es equiparable para Roig a vender los encantos del propio cuerpo, una suerte de prostitución. En vez de hacer como los Emiratos Árabes Unidos, que venden “un líquido que brota del suelo sin esfuerzo”, nosotros “hemos vendido playas e irradiación solar, atractivos que ya existían y que no hemos tenido que construir con nuestro esfuerzo. Esto y las ayudas del norte han creado un paquete social muy atractivo que genera un tipo de sociedad con tendencia natural a la buena vida y a la laxitud”.
Un fuerte tirón de orejas a progresistas y conservadores
No existiendo una cultura de partidos liberales en la Europa meridional, al menos tenemos a Xavier Roig, quien desde planteamientos para nada ultraliberales, sí denuncia el estatalismo social pactado entre los progresistas y la derecha para embrutecer y controlar a los ciudadanos. Desde una perspectiva ideológica liberal, siempre apoyada sobre cifras y datos, Roig critica que los progresistas hayan demonizado el liberalismo, si bien olvida que los conservadores lo han fagocitado también para anularlo. Se centra mucho en la crítica de los progresistas, dándoles más importancia a ellos que a los conservadores. Una muestra, quizás, de que ve a liberales y socialdemócratas como las corrientes políticas complementarias del futuro.
En plena fase de descrédito planetario del liberalismo a raíz de la crisis financiera, es útil recordar que no existen sectores más regulados en nuestras sociedades que el de la banca y la construcción. “Ciertamente, los aprovechados han abusado del sistema y se han hecho de oro”, asume, “pero mientras tanto, las autoridades miraban hacia otro lado”, añade. El desastre estaba cantado.
Funcionarios que defienden intereses de clase
Para este catalán, socialistas y populares se han puesto de acuerdo de modo que el Estado sea “el accionista mayoritario de la sociedad”, creando débiles y dependientes de la asistencia estatal, presentando a la administración pública como única solución, con el fin de recortar libertades. Son planteamientos liberales de libro de EGB que no tienen porque sorprendernos, pero Roig aporta un contexto que valoriza esta visión del “Estado-camello-social” fundamentado en la prevalencia de una casta de funcionarios a quienes los problemas de los demás trabajadores nunca incumben.
El 72% de los diputados españoles provienen de la función pública. ¿Alguien se fiaría de un parlamento compuesto por un 72% de banqueros? “Llamemos a las cosas por su nombre”, concluye Roig, “a los empleados del sector público no les interesa ponerse al mismo nivel que el resto de ciudadanos, que al fin y al cabo son los que los mantienen. Por eso se han buscado áreas de influencia como los parlamentos. […] ¿No es lo mismo que se le suele criticar a la aristocracia?”.
Ha que refundar el sistema en España
Tanto a nivel político como económico, Roig reclama una refundación del sistema español. El Estado social debe limitarse al que nos podamos permitir con nuestros recursos, limitando las políticas sociales a aquellos que lo necesitan, no a todos, y sin pasar por tantos intermediarios burócratas. Otro dato para el escarnio: el 35% del gasto de la sanidad pública se va en tareas de oficina. Además, sería a sus ojos imprescindible reformar la educación y a los educadores para que el país fuera más productivo.
Todo sumado a la falta de tradición democrática, a la corrupción y la opacidad endémicas, así como el apego por políticos populistas, exigen que dejemos de dar lecciones y “seamos colonizados”, es decir que recibamos más lecciones de las que damos. “La Transición”, concluye, “fue posible porque las Cortes franquistas, conscientes de que su tiempo había pasado, votaron su disolución. Ahora toca hacer lo mismo.”
Fernando Navarro Sordo Europa451
 Imagen de Tajchert /Flickr ANÁLISIS I Al estrellarse en Smolensk, el avión del Presidente de la República de Polonia, Lech Kaczynski, reactiva en el pueblo polaco un doloroso recuerdo, el de las desapariciones de sus élites, engullidas por la Historia. Dicho esto, aunque el paralelismo con 1940 pueda hacerse, Polonia, entretanto, ha cambiado mucho.
Las cifras nunca han estado del todo claras: entre 83 y 132. Entretanto se ha fijado en 96 el número de personas fallecidas en el accidente del avión presidencial polaco el 10 de abril de 2010 en Smolensk. Perder a un presidente en ejercicio es siempre una situación delicada para un Estado. La desaparición de Lech Kaczynski no es una excepción. Veinte años después de la transición polaca, este país tiene que confirmar la solidez y estabilidad de sus instituciones democráticas.
Una comparación sencilla
Lo que más impacta en este episodio trágico es la lista de las demás víctimas mortales, que incluye los mayores cargos del ejército, así como personalidades de primera fila del mundo financiero y político de Polonia. El Gobernador del banco central polaco, el Jefe del Estado Mayor, candidato a las elecciones presidenciales que se avecinaban, dignatarios religiosos, personalidades históricas, etc.
Ironía del destino que ahonda en la llaga abierta por la tragedia, todo ha sucedido a unos kilómetros de Katyn, el lugar en el que en 1940 miles de oficiales polacos fueron asesinados por la NKVD (la policía política soviética). Pareciera que la élite polaca estuviera condenada a ser decapitada cada cierto tiempo.
Hoy, los comentaristas de todos los países hablan de este “nuevo Katyn”. La comparación es inevitable, pero populista y carente de sentido. Es una respuesta desde las emociones, que no refleja la verdadera situación en la que se encuentra hoy Polonia.
 Lech Kaczynski durante su firma del Tratado de Lisboa (Foto, CE) Kaczynski o la Polonia de antes de la guerraAl asesinar en 1940 a cerca de 22.000 oficiales, los soviéticos habían alcanzado uno de sus objetivos principales: arrodillar a la élite de un Estado recién nacido tras 123 años de partición (entre 1795 y 1918, Polonia no existió como tal, y hasta entonces sólo había sido independiente hasta 1939, cuando acaeció la invasión germano-soviética). Las consecuencias para este país de 30 millones de habitantes y con un 80% de población rural, que además perdería durante la 2ª Guerra Mudial cinco millones y medio de ciudadanos, fueron devastadoras. Habrán hecho falta 40 años y Solidarnosc para que una élite independiente del comunismo pudiera emerger con fuerza. Ahora bien, la Polonia de 2010 tiene medios para hacer frente a la catástrofe. Su élite no puede sentarse entera en un avión y su población goza de un nivel educativo mucho mayor que hace 70 años. Por último, ninguna potencia extranjera amenaza con invadir su territorio. Esta tragedia sirve a los placos para hacer balance del camino recorrido entre 1945 y 1989, asi como para reajustar su sistema de pensamiento colectivo, su manera de ver a Europa, al Mundo. En este sentido hay que decir que Lech Kaczynski simbolizaba el espíritu de la Polonia de antes de 1939: católica, nacionalista, conservadora, contraria a los derechos de los homosexuales, anti rusa y anti alemana, y desconfiada con respecto de Europa occidental. Su visión de las cosas se había quedado anclada en el siglo XX. Cabe recordar que en 2007, durante las negociaciones del Tratado de Lisboa, Lech Kaczynski osó solicitar junto a su hermano –a la sazón primer ministro- un aumento de los escaños y los votos para Polonia en el Europarlamento y en el Consejo, en detrimento de Alemania, apoyando su argumentación en un deber de reparación por lo sucedido durante la 2ª Guerra Mundial y calculando que, si no hubiera habido guerra, Polonia hoy tendría 66 millones de habitantes en vez de 40.
Modernizar su éliteCon su ambición de convertirse en una potencia regional y en uno de los Grandes de la Unión Europea, Polonia debe ahora entrar de pleno en la “nueva Europa”. No puede seguir reclamando su lugar en la UE como gran nación europea mientras permanece bloqueada en su esquema mental anterior a la declaración de Robert Schuman. El reconocimiento de los asesinatos de Katyn por parte de las autoridades moscovitas es un primer paso en el largo proceso de reconciliación entre Polonia y Rusia. La reacción rápida, clara y sin ambigüedad del Presidente Medvedev, decretando que el lunes 12 de abril sería jornada de luto nacional, da muestra del cambio de actitud. Ahora resta disociar del imaginario nacional et del discurso político la fantasmada de una posible implicación de los rusos en el accidente del avión presidencial. Aunque tal cosa parezca peregrina, una fracción del partido de Kaczynski, Derecho y Justicia (PiS), está deseando lanzar el debate. En paralelo, no hay que olvidar al otro vecino: Alemania, a quien el Presidente polaco difunto acusaba de intenciones hegemónicas en Europa. Siguen abiertos muchos frentes en Polonia sobre los que hay que trabajar: el reconocimiento de la homosexualidad, la emigración y la inmigración, el papel de la religión en la vida pública, la regularización del aborto, y otros asuntos sociales que apenas tienen derecho de existencia en el espacio público en nombre de normas preestablecidas que datan de otra época y de otra sociedad. Tal es el desafío de esta Polonia, una vez supere su fase de duelo. Modernizar su élite, que no ha muerto le 10 de abril de 2010. Antes al contrario. Aligerar el peso aplastante que ejercen los líderes del mítico sindicato Solidarnosc, para dar paso a otras personalidades como el Primer Ministro, Donald Tusk, cualquiera que sea su partido. Jean-Sébastien LefebvreFoto niños con banderas polacas: Tajchert/FlickrEuropa451
 Foto, dipchi1/flickr REVISTA DE PRENSA I El pasado 31 de marzo, los diputados de la comisión de Interior de la Cámara de representantes belga aprobaron una ley que prohíbe llevar el velo integral en el ámbito público. La ley será votada en la Cámara el próximo 22 de abril. Bélgic a puede ser el primer país europeo que adopte esta medida.
“Más unanimidad sería de morirse”, titulaba el diario belga La Libre Belgique. La comisión encargada de elaborar la norma votó por unanimidad el 31 de marzo presentar el texto para su adopción final ante el conjunto de la Cámara de Representantes de Bélgica. Quien se encuentre en lugares públicos ataviado con un velo integral de los pies a la cabeza se arriesgará a recibir una multa o a sufrir una pena de prisión de uno a siete días.
El Movimiento Reformista (MR, el partido mayoritario de la cámara) se felicita del resultado en palabras de su portavoz Daniel Bacquelaine: “La ley permitirá a la mujer liberarse de un fardo” a la vez que lanzar “un mensaje fuerte a los islamistas”. Bélgica se convertiría, de esta manera, en el primer país europeo a llegar hasta el final en esta práctica.
Isabelle Praile, responsable del consejo musulmán belga, ha reaccionado de la siguiente manera: “Estoy en contra de la imposición de esta vestimenta, pero también contra una prohibición que violente a las mujeres. Conozco a mujeres que han elegido ellas mismas llevar el velo integral y que le han dicho a su marido: ‘si no estás de acuerdo, coge la puerta y vete’. Además, si el porte de esta prenda le ha sido impuesto a algunas otras mujeres, tampoco se cambiará la situación, pues se confinará a estas mujeres al espacio familiar, haciéndose invisibles por completo.” Según el Consejo Belga de los Musulmanes, residen en este país alrededor de 500.000 musulmanes, de los que sólo una veintena lleva el burka. En Bélgica se interviene dos días después de la decisión del Consejo de Estado francés, la más alta institución administrativa del país, que considera que la prohibición del velo integral de la mujer no se sustenta en base jurídica alguna, salvo e determinados lugares y determinadas circunstancias que exijan la prevalencia y la protección del orden público. El Primer Ministro de Francia, François Fillon, fue quien llamó al Consejo de Estado a pronunciarse sobre la cuestión, con el objetivo de legislar más tarde tras el preceptivo informe de la comisión parlamentaria iniciada en febrero pasado. Caroline Sägesser, científica colaboradora de la Universidad Libre de Bruselas, durante una entrevista concedida al diario galo Libération, afirma que “se trata de una ley oportunista que persigue agradar a un electorado cada vez más sensible a los cantos de sirena de la extrema derecha. El debate en la Cámara se ha desarrollado muy deprisa [la propuesta de ley fue presentada el 1 de diciembre, ndr]. Ningún incidente ha justificado entretanto optar por la votación de urgencia”. El diario español El Pais se ha dirigido, con respecto a esta cuestión, a Riay Tatary, Presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), según la cual “el gesto belga es una maniobra política, lo mismo que sucede en Francia”. Tatary, al igual que Mansur Escudero, Presidente de la Junta Islámica Española, opina que “el nikab y la burka no se usan apenas en Europa”. Para estas dos personalidades, la medida “quiebra e principio de convivencia fundado en el respeto y en la libertad religiosa. (...) La decisión la deben tomar las mujeres, ya sea en base a principios religiosos o personales, pero nunca el Estado”. Giuliana Sgrena –quien fuera corresponsal italiana en Irak y víctima de un secuestro sonado a manos de la Yihad Islámica– sostiene en su son blog del diario de izquierdas Il Manifesto que “Se trata ante todo de una medida que garantiza la dignidad de las mujeres. Muchos han subrayado la cuestión de la libertad de expresión, pero ¿acaso ha visto nadie los ojos de estas mujeres veladas de la cabeza a los pies? (...) Hay gente que habla de seguridad. Sin embargo, la seguridad tiene dos facetas: por un lado la de los países occidentales, y por otro la de los países de origen de estas mujeres. En Occidente, la derecha utiliza el tema del velo como el casco de toda la vida, para mantener el orden. En los países de origen de estas mujeres se impone el burka, pues debe garantizar la integridad del cuerpo de la mujer (léase controlar su sexualidad). (...) La interdicción del burka no debe acompañarse de sanciones o de detenciones, sino de apoyos que garanticen los derechos de las mujeres: a la educación, a la formación al aprendizaje de nuestras lenguas, el derecho a un trabajo y a participar en la vida social y política de los países en los que residen”. El pasado 2 de octubre, la Liga Norte presentó en Italia una propuesta de modificación de una ley de seguridad pública que se remonta a 1975. Según esta ley, se puede perseguir a las personas que “sin justificación alguna” vistan ropas y accesorios que impida reconocerles. Bajo el pretexto de la "pertenencia religiosa" y suprimiendo la mención a la “causa justa” la ley podría aplicarse al burka. Francesca Barca Europa451
|