 ¿para quién soplarán mejor los vientos electorales holandeses? ANÁLISIS I Holanda acude a las urnas el 9 de junio en elecciones anticipadas tras la caída del gobierno de centro izquierda liderado por el democristiano Jan Peter Balkenende. Tras la desbandada de las jóvenes promesas de la política nacional, son los elefantes de siempre quienes compiten a izquierda y derecha. En la campaña, el tema principal ya no es la integración de los inmigrantes y los musulmanes, como en un principio se temió, sino las medidas que tomar contra la crisis. Los liberales de derecha de Mark Rutte pueden dar la sorpresa de última hora y hacerse con la victoria frustrando la vuelta de los socialdemócratas a la presidencia del gobierno tras más de 8 años sin acariciarla.
En Holanda se confirma una tendencia competitiva. “Los votantes, sobre todo los más jóvenes, deciden su voto 3 días antes de la jornada electoral, y sólo un día antes de la cita deciden si finalmente saldrán de casa para votar o se quedarán sentados leyendo el periódico”, comenta Arrie Vies, joven portavoz de las Juventudes Democristianas, el partido del Primer Ministro saliente Jan Peter Balkenende. Es lo que los analistas conocen ahora como el “Obama Spare”, el tirón del final de campaña.
 Mark Rutte, líder de los liberal-conservadores holandeses Los debates televisados y retransmitidos a través de la prensa no deparan sobresaltos entre los candidatos en las elecciones holandesas del 9 de junio. Socialdemócratas, Democristianos y Liberal-conservadores siguen dominando una escena cada vez más fragmentada. El resultado final se decidirá en las últimas 72 horas de liza. Como viene siendo recurrente durante los últimos años en las elecciones nacionales –sin contar las británicas-, las campañas adoptan cada vez más un perfil de baja intensidad, sólo trastornado durante los últimos 3 días antes de las elecciones.
La pauta, en todo caso es la fragmentación y la imprevisibilidad del voto. “Sobre todo los jóvenes de hoy deciden su voto como si en un restaurante decidieran entre vino o cerveza”, apunta el sociólogo Bob van den Bos. “No vienen con el voto decidido ni se sienten comprometidos por el voto anteriormente emitido. Cada vez se vota más por instinto que en base a razonamientos o valores, no como en generaciones anteriores. Es lo que tiene la cultura de la televisión instantánea y de las redes sociales”.
Peces grandes que pueden ser comidos por los más pequeños
Los tres grandes partidos siguen dominando los sondeos, pues son quienes mejor controlan el debate sobre la economía y los más fiables a la hora de adoptar políticas impopulares que los holandeses consideran necesarias. Retrasar la edad de la jubilación, recortar los presupuestos y la inversión pública, congelar los salarios de los funcionarios o aumentar los impuestos, son cuestiones en las que los radicales xenófobos de Geerd Vilders (PVV), los izquierdistas del Partido Socialista o los ecologistas de Groenen, no puden competir. “Nosotros nos opondremos a cualquier recorte preconizado en la política ecológica por los democristianos”, amenaza Henk Najhof, presidente de Los Verdes (Groenen), que luego confiesa: “La gente busca candidatos fiables y de momento el socialdemócrata Job Cohen está logrando dar una imagen de hombre de Estado capaz de hilvanar consensos entre diferentes fuerzas políticas y actores económicos”.
 Geerd Wilders, líder del Partido para la Libertad, islamófobo Hasta hace pocos meses, los Países bajos vivían bajo la histeria del discurso machacón del Partido de la Libertad (PVV) de Geerd Wilders, favorable a prohibir la inmigración, expulsar a los musulmanes y extraer al país de la Unión Europea. Un cóctel de nacionalismo, xenofobia y pinceladas de tolerancia con el colectivo gay contra el que otras formaciones minoritarias habían logrado sacar ventaja al oponerse frontalmente a ellas: los Verdes y, sobre todo los liberales de izquierda del D66. Entretanto los socialdemócratas y los democristianos, desgastados por la acción de gobierno en plena crisis, bajaban en las encuestas.
Esta tendencia se ha frenado desde que los grandes partidos han logrado colocar en el corazón del debate la necesidad de buscar fórmulas para atajar la creciente deuda pública y evitar situaciones como las que viven Grecia, Portugal o España. La única novedad es que el discurso de los liberal-conservadores –duros con la inmigración y el vandalismo y propensos a los drásticos planes de austeridad sin aumentar los impuestos- está calando en el electorado y podría convertirse por primera vez en el primer partido de Holanda. Lo que determinaría que el futuro gobierno fuera de centro derecha, pues su jefe de filas, Mark Rutte, afirma que “los acuerdos con los socialdemócratas son imposibles”.
 El Primer Ministro democristiano holandés, Jan Peter Balkenende Confluyen la hora de la austeridad y la de la justicia
La amenaza de un aumento de la edad de jubilación hasta los 67 años podría movilizar a última hora el electorado izquierdista del Partido Socialista, de los socialdemócratas y de los liberales de izquierda del D66, por lo general más jóvenes. Precisamente porque les parece injusto el modelo que se le quiere imponer a la juventud griega. “Es injusto aumentar la edad de jubilación general porque los jóvenes pagarían por los desmanes de la generación del babyboom que lleva unos años jubilándose”, arremete Arrie Vies desde los democristianos. “En Grecia, la edad media de jubilación era hasta ahora de 55 años, lo cual es un escándalo y por eso la sociedad griega es la menos productiva de Europa. Ahora bien, no son los jóvenes los que tienen que pagar la factura. Que le aumenten la edad de jubilación a los más mayores, que son quienes nos han metido en esta crisis”, espolea el joven centrista.
 El socialdemócrata Job Cohen, apreciado por ser hombre de consensos “El punto central del debate”, analiza Kees Aarts, politólogo de la Universidad de Twente, “es si la deuda acumulada para contrarrestar los efectos de la crisis hay que saldarla en los próximos 20 años, en los próximos 10 años, o en los próximos 5 años”. Bob van den Bos, un veterano sociólogo y antiguo europarlamentario y parlamentario nacional por las listas del D66, estima que para Wilders “estas elecciones serán un fracaso y no volverá a levantar cabeza”. A su entender, “Wilders ha exagerado el problema del vandalismo de los inmigrantes y eso a la gente no le ha gustado. Aunque los electores estén de acuerdo en que hay que ser estrictos con el vandalismo y los problemas de integración, saben que los socialdemócratas de Job Cohen o los Liberal-Conservadores podrían atajar el problema con menos halaracas islamófobas”. Fernando Navarro SordoEuropa451Fotos: Molinos: Peter Fend'a/flickr; Job Cohen & Jan Peter Balkenende: News Photo/Flickr; Mark Rutte: Sebastien ter Burg/Flickr;Geerd Wilders: Screenpunk/flickr.
 ENFOQUE I Bélgica sigue en crisis: quién sabe cuánto durara unido este país. Tras la enésima caída de un gobierno por cuestiones identitarias y lingüísticas, el país vuelve a las urnas el 13 de junio próximo. Los propios alcaldes de Halle y Vilvoerde han anunciado que boicotearán estas elecciones, pero he aquí que surgen las iniciativas para todo lo contrario: para calmar los ánimos, un grupo de amigos francófonos y flamencos ha lanzado la iniciativa “adopta un falmenco”. Las elecciones anticipadas se han fijado para el 13 de junio. El asado 6 de mayo, el congreso y el senado, tras haber liquidado los asuntos más urgentes (medidas anti crisis para fomento del empleo y desocupación, ayudas para Grecia, etc.) se disolvieron. Si bien en el plano económico se ha allanado el campo de las reformas, no sucede lo mismo en cuanto a los artículos constitucionales que someter a revisión durante la próxima legislatura. Entre ellos, una vez más, la cuestión de la región Bruselas-Halle-Vilvoerde (BHV), que muchos quisieran ver escindido. Sobre todo los separatistas flamencos del partido Vlaams Belang (extrema derecha nacionalista) y la Nueva Alianza Flamenca (Nieuw-Vlaamse Alliantie), partido flamenco que sostiene también la independencia de Flandes. Su presidente, Bart De Wewer, es según los sondeos, el político más popular de Flandes. De omento, cosecharía el 22,9% de los votos, contra el 18,9% del Partido Democristiano Flamenco (CD&v) del primer ministro salilente Yves Leterme, que siempre había liderado la política flamenca. Son los mismo resultados que se dan en la región de BHV, que ciertos flamencos desean escindir. De los 29 alcaldes que dependen de la circunscripción electoral BHV, 17 –según el diario De Morgen- han anunciado su boicot a las próximas elecciones, que consideran “ilegales”. Su postura es simbólica, pues el escrutinio será organizado por el gobernador del Brabante flamenco, Lodewijk De Witte, quien sustituirá a los alcaldes para esta tarea, tal y como prevé la Ley. La postura de los alcaldes “anti-elecciones”, al igual que la de los partidos secesionistas, reposa sobre una sentencia del Tribunal Constitucional en 2003, quienes sostienen que la región BHV es una anomalía del sistema electoral belga. ¿Por qué? Oh my God: un intento de explicación“ Oh, my God!” es la respuesta que el corresponsal en Bruselas del diario New York Times ha dado a un periodista del diario holandés Volkskrant a la pregunta de cómo explicaba a sus lectores norteamericanos la cuestión de BHV. Corría el año 2005. Cinco años después, la situación no ha cambiado. La protesta de los alcaldes –al igual que las demandas de los partidos flamencos– descansa sobre una reforma electoral que aprobó el gobierno federal belga en 2002, según la cual las viejas circunscripciones electorales se transformaban en distritos electorales (salvo Bruselas y Lovaina). Aquello se hizo para ofrecer la posibilidad a los francófonos que viven en la región BHV de votar por representantes francófonos. La Corte Constitucional, llamada a deliberar, estableció en 2003 que el mantenimiento de la circunscripción BHV es “incompatible” con la división electoral en provincias para las elecciones administrativas. Y ello porque viola el principio de equidad: a tal punto que algunos belgas votan por provincias, y otros (BHV y Lovaina) por “medias provincias”. El motivo es que la región de BHV no se subdivide por provincias, sino según criterios lingüísticos. En otras palabras, es como si en el norte de España se votara en circunscripciones electorales basadas en la región, mientras en el sur, la circunscripción electoral fuera la provincia. Según el Tribunal Constitucional belga, el sistema electoral del país debe ser homogéneo. Aunque el verdadero problema es la interpretación de la sentencia. Para los partidos flamencos se trata de una vía libre para la escisión de los municipios neerlandófonos de BHV, y tal es lo que reivindican en la precampaña electoral. Para los francófonos es un motivo para una nueva reforma que retrotraiga al país al sistema precedente. Adopta un flamenco, un francófono o un germanófonoEn medio de este caos, el 16 de mayo nació el sitio web “ Adopta un flamenco”, a manos de la sociedad belga Eyes Editing, dirigida por Laurent Ingels. El principio es simple: “Un francófono puede adoptar solamente un flamenco, y viceversa. Sólo los germanófonos pueden elegir entre ambos otros”. Sta web sin ánimo de lucro surgió de la mente de un grupo de amigos empleado del sector del cine, la música y las artes en general. La intención de Ingels, “es mostrar que vivimos en una Bélgica unida. Es como un pequeño sondeo social”. De momento ya hay más de 400 francófonos inscritos cien flamencos. ¿Adoptarán los belgas un país unido el 13 de junio que viene? Francesca BarcaEuropa451
 Foto, Bénédicte Salzes ENTREVISTA I Tras 15 años de militancia en el PP y 7 como edil, Fátima Mohamed abandona la nave del partido en Gines (Sevilla) llevándose una sensación agridulce. A sus 45 años, esta ciudadana musulmana originaria de Melilla y rociera, luce con coquetería su pañuelo alrededor de la cabeza, pero su formación política le ha prohibido hablar del velo. Hoy, perteneciente ya al grupo misxto de Gines, da fe de la doble vida a la que se ha sometido en el PP.
“Son muchos los que se sorprenden al ver a una política musulmana luciendo velo y militando en el PP. En mi partido me siento integrada, respetada y querida. Mienten quienes dicen que el PP es un partido racista. Su batalla con la inmigración es para que los que vengan tengan un contrato y vivan como todos los demás.” Tales eran declaraciones de Fátima Mohamed Kaddur en abril de 2008. Ahora, tras la polémica en torno a la adolescente Najwa, expulsada de su Instituto en Alcorcón por no quitarse el velo en clase, ha entregado su carné de militante.
Su figura saltó a la palestra nacional en plena campaña electoral de marzo de 2008, cuando Mariano Rajoy lanzó la idea de copiar a Francia y prohibir el velo y otros símbolos religiosos en las escuelas públicas y en los centros de trabajo de la función pública. En estos dos años transcurridos, lo que era un símbolo de integración de una musulmana en un partido de tendencia católica parece haber muerto.
“Hace dos años, dije que no había ningún problema en mi partido con relación al velo. Pues bien, era mentira. Me llamaron del partido, tras aparecer en una entrevista concedida al diario Público, conminándome a no realizar ninguna entrevista más sobre el velo. Desde entonces me he sentido vetada y discriminada. Ya no contaba nada para ellos. Los dirigentes del partido dejaron de hablarme. A raíz de lo que ha sucedido con la joven Najwa y de las declaraciones de Esperanza Aguirre me digo que tengo que marcharme, pues no puedo compartir mis ideales con esta gente”. Ha sido, en sus propias palabras, “la gota que colma el vaso” de unos años de contradicción interior.
¿Por qué ha actuado como si no pasara nada e incluso defendiendo al PP durante estos dos últimos años?
“Tras la entrevista que concedí a Público esperaba que alguien diera un paso en mi dirección. Pero en realidad me han usado para hacerse la foto y venderse como un partido integrador. Ahora que ya no les sirvo, me han dado de lado. Lo digo públicamente: voy a continuar en política, en el grupo mixto, pero estoy abierta a integrarme en otros partido, aunque no he hablado con ninguna formación de momento.”
¿Considera ahora que en el PP hay actitudes islamófobas o racistas?
No. Lo que hay en el PP es ignorancia de lo que significa el Hiyab. El hiyab no es sumisión al hombre. Antiguamente, sólo mostraban su cuerpo las esclavas y las prostitutas y este uso fue recogido por los escritos religiosos musulmanes. El hiyab es sólo sumisión a dios, nada de sumisión al hombre.
¿Le quedan ganas de ir como acostumbra a la romería del Rocío este año vestida de peregrina y con el hiyab puesto?
¡Por supuesto! Y con la flor puesta en el cabello. Así es la integración y el respeto.
¿Cree de verdad compatible la fe musulmana con votar a un partido de raíz católica como el Partido Popular?No me gusta mezclar la política con la religión. Siempre he respetado los demás credos religiosos y pido que se haga lo mismo con el mío. ¿Haría falta crear en España un partido de raíz musulmana, a imagen y semejanza de los partidos islamistas, para representar a los musulmanes?En realidad ya existe [se trata de Renacimiento y Unión] y se van a presentar a las elecciones municipales de 2011 y nacionales de 2012. Por ahora no me planteo militar en este partido. Necesito tiempo para reflexionar mi futuro político, sabiendo que quiero seguir en política. ¿En política hay que definirse religiosamente?Rotundamente digo que no. El respeto religioso es la mejor línea de convivencia según reza nuestra constitución de 1978. Francesca Barca & Fernando Navarro SordoEuropa451 Foto: Bénédicte Salzes
 Las Velas de Scampia, Nápoles ENFOQUE I La Plaza telemática de Scampia, en Nápoles, suele saltar a la palestra de los diarios italianos de forma recurrente. Esta semana, lo hace porque la Comisión europea pide al municipio de Nápoles devolver 360.000 euros por no haberlos empleado a tiempo. Una cuestión, la de los fondos europeos muertos de risa, que acucia a muchas regiones italianas.
La Corte de Justicia Europea (sita en Luxemburgo) ha rechazado el recurso de las autoridades locales napolitanas contra la decisión de la Comisión europea de rebajar su contribución financiera para la construcción de “plazas telemáticas” en la capital de Campania. Hace años que se habla de estos fondos en la región: ya en junio de 2000, la Comisión quería saber cómo se estaban empleando los fondos acordados para dicha acción. Las autoridades napolitanas lograron dos prórrogas para la puesta en marcha de la acción en 2001 y en 2002. Visto que a pesar de todo nada se movía, la Comisión le exige a Nápoles la devolución de 362.789,02 euros.
Hasta aquí, esto es sólo un capítulo más –y no de los más onerosos- de los retrasos que acumula la administración en Italia para poner en marcha los proyectos financiados por la Unión Europea. Los casos de Nápoles y su región, Campania, no son aislados. En enero de 2010, la región de Sicilia ha debido devolver 55 millones de euros de los Fondos Estructurales europeos por no usarlos a tiempo. El Lazio, la región cuya capital es Roma, ha debido restituir nada menos que 198 millones de euros durante el periodo 2007-2009.
Italia no es la única que suspende en esta materia. En 2010, España, tendrá que devolver 17 millones de euros a la UE, correspondientes a las subvenciones agrícolas que no se han sabido distribuir a tiempo. Francia, país considerado más eficiente en cuanto a la administración pública, solo empleó entre 2000 y 2006 el 86% de los fondos europeos que le habían sido acordados. En general, en Europa se devuelve cada año una media de 227 millones de euros.
El caso napolitano con el que abrimos titulares es interesante, porque ha sido destapado por uno de los medios que debían beneficiarse del plan “Plazas telemáticas”. Se trata de Agoravox Italia, un portal de información participativa que había solicitado de la región campana en 2009 fondos para poder transferirse desde París –donde se halla su actual redacción- a Scampia. Es más, a la propia Plaza Telemática que por ahora no existe.
¿En qué consiste una Plaza Telemática? “No sólo es un centro de investigación y desarrollo de nuevas tecnologías, sino además u espacio público de Nápoles en el que pueda desarrollarse la Nueva Economía y, sobre todo, la capacidad de los napolitanos de competir en profesiones y actividades que van a definir el futuro del empleo”, reza la presentación del proyecto en el año 2000. El reto en Nápoles partía de Scampia por ser el barrio local con mayores tasas de desocupación: casi el 60% de desempleo y una fuerte presencia de las actividades de la Camorra. Es, de hecho, el barrio en el que se inspira la novela Gomorra, de Roberto Saviano.
Francesca Barca Europa451 Foto: Viabonito/Wikipedia
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