![]() Foto: globovisión / Flickr CRÓNICA I Lo de los Países Bajos no tiene parangón. Primero, los partidos han desechado la posibilidad de una gran coalición a la alemana entre grandes de derechas e izquierdas. Luego, parece fracasar la fórmula Violeta Plus para un gobierno de izquierdas presidido por liberales de derechas. El país aborda ahora la idea de un gobierno “compacto” de todos con todos. Toca arremangarse la camisa para gobernar todos juntos, parece ser la voz de mando en Holanda. ¿Todos? No exactamente. Aún existe un reducto de parlamentarios de extrema derecha a los que no se da pábulo en el banquete del reparto del poder en los Países Bajos: los miembros del partido de Geert Wilders. “Que haya un gobierno compacto o lo que sea, no nos impresiona: vamos a batirlo”, asegura Wilders al saberse de nuevo excluido de las negociaciones para entrar en un gobierno de unidad nacional. Su hábil mezcla de liberalismo (favorable a los derechos de gays y lesbianas, al aborto, a la eutanasia, etc.) y de ultraderechismo (nacionalismo antieuropeo, islamofobia e individualismo económico) va camino de erigirse como única alternativa posible a medio plazo a un gobierno de concentración nacional. Title Text. Haz clic aquí para modificar.Title Text. Haz clic aquí para modificar.Title Text. Haz clic aquí para modificar.![]() Geert Wilders durante un acto de campaña electoral Uri Rosenthal (liberal conservador) y Jacques Wallace (laborista), los informadores encargados por la reina Beatriz de Holanda de sondear las distintas fuerzas políticas con vistas a la formación de un gobierno, no dan con la solución. Las pasadas elecciones del 9 de junio han deparado un nuevo paisaje parlamentario muy fragmentado que requiere de muchos partidos políticos para asegurar una mayoría estable de gobierno. Nadie quiere gobernar con Wilders y la fórmula de un gobierno Violeta Plus de liberales de derechas e izquierdas junto con verdes y laboristas sigue encallada. En una Holanda en busca de consensos amplios para aprobar urgentes medidas de reforma en el terreno de las pensiones, la edad de jubilación, los impuestos y el gasto público, la política parece forzar a la mayoría de partidos a sumarse a los acuerdos de gobierno. Ante la necesidad de no perder el marchamo de sociedad abierta y tolerante, los partidos políticos arrinconan a una ultraderecha exultante que, convertida en la tercera fuerza del país, reclama participar en una coalición imposible con los vencedores liberal-conservadores y los derrotados democristianos. El país, llevado en volandas hacia la euforia de la unidad por su equipo de fútbol, clasificado para la final del campeonato mundial que se celebra en Sudáfrica, vive teñidas sus calles de naranja desde hace un mes y quizá extienda a la política la ilusión del juego en equipo más allá de las efemérides deportivas. Si en su selección de fútbol colaboran once jugadores más los reservas, ¿quién dice que once partidos en el gobierno no lo harían bien para sacar al país de la crisis presupuestaria y financiera?. Fernando Navarro Sordo Europa451 Add Comment | Infórmate con E451
AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es CategoríasAll ArchivosFebrero 2012 Mención Legal
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