Cine: la segunda guerra mundial revisitada 11/16/2009
CRÍTICA I El panorama del cine europeo nos ofrece en los meses venideros dos cintas de censo histórico sobre el rol que Noruega y Checoslovaquia jugaron en la resistencia al nazismo. Checoslovaquia fue invadida en 1938 por las tropas de Hitler sin ofrecer resistencia al invasor. Un par de años más tarde, Noruega, ante el temor que provocaba a su gobierno democrático que las tropas soviéticas estuvieran a tan sólo 150 kilómetros de su frontera, decidió dejar invadirse por la Alemania nazi. La mala conciencia es un asunto muy molesto, sobre todo cuando se trata de competir con las historias a veces heroicas de otros pueblos de Europa. Este año, las industrias cinematográficas de Chequia y Noruega han decidido quitarse una espinita y hacerse un lifting histórico para presumir de héroes antinazis. ![]() Fotograma de Max Manus Con la cinta Max Manus, de los directores Roening y Sandberg, descubrimos la figura del resistente más famoso del grupo de Oslo, que entre otras cosas se dedicaba a sabotear los barcos nazis fondeados en su puerto. Se trata de una película muy costeada en la que durante dos horas nos cuentan de forma lineal cómo Manus escapa una y otra vez de las garras de intendente alemán de la zona, mientras adiestra a compatriotas en el arte del boicot y la resistencia. Una historia más, si no fuera por un final de victoria matizada en la que por fin se plantean las verdaderas cuestiones en la vida de un soldado de la resistencia: “Todos mis amigos se han muerto, no tengo estudios, no tengo trabajo y ni siquiera te tengo a ti”, exhala Aksel Hennie enfundado en el personaje protagonista. ![]() Fotograma del filme Tobruk Tobruk, la cinta checa, es aún más banal. Relato lineal de estructura errática sobre los batallones checos que mantuvieron sus posiciones frente a las líneas del nazi Rommel en Egipto, en las inmediaciones de Tobruk. Quizá el único detalle interesante sea la comparación entre el idealismo con el que se alistan los jóvenes Jiri y Jan, y el espíritu del ex legionario Kohàk, para quien la guerra es una profesión. Demasiadas veces, cuando el cine europeo se aventura en relatos históricos, cae en el moralismo y el nacionalismo fácil, lacrimógeno o sencillamente falto de riesgo alguno. No sorprende, no alimenta, ni siquiera ilustra. Fernando Navarro Sordo Europa451 |