
DEBATE I Mientras en Francia suceden más de 120 suicidios carcelarios al año, en España, con una saturación de presidios aún mayor, sólo se quitan la vida al año 20 presos. El nuevo sistema de “ángeles de la guarda” y la introducción de punteros ópticos podrían ser la solución al descontrol en las cárceles europeas. Fernando Navarro, de Europa451, participó en el canal France 24 TV en un debate monográfico especial.
El francés Jean-Pierre Treiber llevaba meses encarcelado en Fleury-Mérogis a la espera de juicio. Se le acusaba de homicidio múltiple y los familiares de las víctimas contaban los días para conocer la verdad de lo sucedido a partir de abril de 2010. Sin embargo, se quedarán con las ganas. Treiber apareció ahorcado el sábado por la mañana con evidencias de suicidio. “Las familias de las víctimas están destrozadas”, asegura su abogado. El martes pasado, dos jóvenes en la veintena de años se suicidaron también, uno de ellos, se auto-degolló.
En busca de un cabeza de turco
Francia, con un nivel de saturación de las cárceles del 115% según las organizaciones locales de observación de prisiones o del sindicato CGT, se escandaliza por los más de 120 suicidios al año en sus cárceles y busca tanto culpables como soluciones. En un principio se señalo al sistema deficiente de rondas nocturnas, que en teoría obliga a los centinelas a echar un vistazo en cada celda especial cada dos horas durante la noche.
El sindicato francés de funcionarios de prisiones se apresuraba el fin de semana pasado a defender el buen cumplimiento de las misiones de sus representados. En España, media docena de prisiones están probando el llamado “lápiz óptico”. Cada uno de estos funcionarios debe pasar cada dos horas un lápiz óptico delante de un lector situado en cada puerta de las celdas de los prisioneros especiales.
Esta medida está suscitando no poco rechazo entre los funcionarios de prisiones, que acusan al gobierno de “mobbing” contra ellos, y de “imponer esta tecnología con el sólo objetivo de controlar nuestro trabajo y de evitar asumir la responsabilidad civil subsidiaria de los suicidios en las cárceles”. En ambos países se ha puesto en duda de manera extraoficial el buen cumplimiento de las rondas nocturnas de los vigilantes.
Prisiones viejas y grandes
No obstante, “estas rondas no garantizan que el preso que se quiere suicidar no lo logre”, afirma Stéphanie Djian, del observatorio internacional de prisiones, durante el debate en la cadena internacional France24. “Las cárceles son viejas en Francia, y sus condiciones de temperatura y humedad, muy deficientes”, explica Mahalia Grillot, del sindicato Confédération Générale des Travailleurs (CGT).
“Habría que renovar las prisiones”, propone. Algo que en el país vecino, España, se viene haciendo en las últimas décadas tras heredar una red penitenciaria arcaica y lúgubre de la dictadura franquista. “Dicho esto”, retoma Mahalia Grillot, “no pensemos en que las nuevas prisiones deben ser muy grandes. 900 presos en un solo centro son demasiados. Los internos no logran conocerse bien y es difícil orientarse entre tanto preso”. Es bien sabido que la sociedad que se forma de manera espontánea en las prisiones es muy sofisticada y se estructura a su vez sobre la base de relaciones de poder y de sumisión informales muy eficaces. Situaciones estresantes a las que durante los primeros meses o años de internamiento muchos presos no logran adaptarse.
Con todo, no habría que idealizar la renovación y desmasificación de las cárceles como la solución perfecta. En España, las cárceles, nuevas o viejas, están saturadas al 175% según datos del sindicato de funcionarios de prisiones. Una masificación que en teoría debería conducir a un mayor nivel de presión y una menor calidad de vida entre los presos. En cambio, desde 2004 a 2009, los suicidios han pasado de 41 a 20.
Los ángeles de la guarda vienen de España
De este modo, las miradas se vuelven hacia un reciente experimento puesto en marcha en España: los ángeles guardianes. Las autoridades penitenciarias han decidido formar con habilidades y conocimientos en psicología a determinados presos. A estos se les encomienda la misión de vivir en la celda de los presos con riesgo de suicidio para acompañarles y hacerles menos deprimente su estancia en prisión, sobre todo para aquellos que desarrollan un profundo sentimiento de culpa, o quienes están pendientes de juicio aún. Estos “ángeles de la guarda” pasan las 24 horas del día con los presos bajo especial vigilancia y les ayudan a integrarse en el centro penitenciario, a desahogarse y a asimilar su nueva situación. Asimismo logran comprender el mundo interior de los presos con riesgo de depresión para que los especialistas psicólogos puedan ejercer mejor su tarea para con los presos. Estos ángeles de la guarda no sólo escuchan, sino que también protegen al compañero preso de las presiones primeras al entrar en la sociedad de una prisión. La implicación de los “ángeles de la guarda” suele ser muy intensa y, a cambio, suelen obtener beneficios penitenciarios e incluso rebajas de sus penas.
Pincha en las siguientes imágenes para ver el debate televisado en France 24 TV con Fernando Navarro como invitado.
Europa451