![]() DEBATE I “España y los países del sur de Europa no me dan pena”, escribe el empresario Xavier Roig, quien en La dictadura de la Incompetencia, recién publicado en castellano, denuncia los vicios de los países del sur de Europa. “Tienen lo que se merecen y se veía venir.” Ayer, el Fondo Monetario Internacional estableció que España tardará más que los demás países de Europa en salir de la crisis. “Nos comportamos como nuevos ricos que no saben de dónde le vienen los privilegios”, y hay razones para pensar que el sistema español actual debe hacerse el hara-kiri, como lo hicieron en su día los diputados franquistas. “Págame poco y mal y no me exijas que trabaje demasiado.” Tal es el pacto tácito entre los funcionarios públicos de la educación y el Estado, que se extiende cada vez más en todos los sectores públicos y privados meridionales. Por mucho que los españoles se escandalicen con las cifras nacionales del paro (20%), la falta de crédito, o la educación que no funciona, siguen en su mayoría sin entender las causas estructurales del batacazo español. Esta evidencia se basa en que estos mismos españoles aceptan una cultura de la improductividad que resumen unas cifras de escándalo. Frente a los 15 millones de trabajadores del sector privado existen otros 15 millones de parados, funcionarios y pensionistas. Sólo en el tercer trimestre de 2009, aumentaron los funcionarios de las comunidades autónomas en 90.000 personas. Las exportaciones españolas fuera de la Unión Europea no superan el 5% (frente al 20% de países como Bélgica, Irlanda o Finlandia). Para dar de alta a una empresa en España se tardan 47 días de media, según datos de la OCDE, frente a los 21 días en la Europa del norte. Ejerciendo la prostitución macroeconómica España es el paradigma mundial de los males que concentran los países del sur de Europa, cada vez más conocidos como PIGS (“Cerdos”, en inglés, y acrónimo de Portugal-Italy-Greece-Spain). Según Roig, existe un riesgo grave de “Argentinización”. Estos países llevan décadas viviendo por encima de sus posibilidades creyendo que se lo merecen por un supuesto esfuerzo realizado que no es tal. España, como sus compañeros de latitud, ha copiado mal el Estado del Bienestar que con tanto esfuerzo construyeron los países nórdicos con medios propios y no ajenos. Roig, empresario del sector de las tecnologías, sostiene que estos países pueden permitirse un Estado del Bienestar hipertrofiado y una economía cada vez menos competitiva porque los del norte “pagan la fiesta”. Además, la economía del ladrillo, “vender los encantos de nuestro país”, es equiparable para Roig a vender los encantos del propio cuerpo, una suerte de prostitución. En vez de hacer como los Emiratos Árabes Unidos, que venden “un líquido que brota del suelo sin esfuerzo”, nosotros “hemos vendido playas e irradiación solar, atractivos que ya existían y que no hemos tenido que construir con nuestro esfuerzo. Esto y las ayudas del norte han creado un paquete social muy atractivo que genera un tipo de sociedad con tendencia natural a la buena vida y a la laxitud”. Un fuerte tirón de orejas a progresistas y conservadores No existiendo una cultura de partidos liberales en la Europa meridional, al menos tenemos a Xavier Roig, quien desde planteamientos para nada ultraliberales, sí denuncia el estatalismo social pactado entre los progresistas y la derecha para embrutecer y controlar a los ciudadanos. Desde una perspectiva ideológica liberal, siempre apoyada sobre cifras y datos, Roig critica que los progresistas hayan demonizado el liberalismo, si bien olvida que los conservadores lo han fagocitado también para anularlo. Se centra mucho en la crítica de los progresistas, dándoles más importancia a ellos que a los conservadores. Una muestra, quizás, de que ve a liberales y socialdemócratas como las corrientes políticas complementarias del futuro. Crisis: en Francia siguen cociendo habasCrisis: vídeo español ganador del último concurso de la BBC80.000 listas de Forbes para los más pobresGrecia podría vender islas para saldar su deudaEn plena fase de descrédito planetario del liberalismo a raíz de la crisis financiera, es útil recordar que no existen sectores más regulados en nuestras sociedades que el de la banca y la construcción. “Ciertamente, los aprovechados han abusado del sistema y se han hecho de oro”, asume, “pero mientras tanto, las autoridades miraban hacia otro lado”, añade. El desastre estaba cantado. Funcionarios que defienden intereses de clase Para este catalán, socialistas y populares se han puesto de acuerdo de modo que el Estado sea “el accionista mayoritario de la sociedad”, creando débiles y dependientes de la asistencia estatal, presentando a la administración pública como única solución, con el fin de recortar libertades. Son planteamientos liberales de libro de EGB que no tienen porque sorprendernos, pero Roig aporta un contexto que valoriza esta visión del “Estado-camello-social” fundamentado en la prevalencia de una casta de funcionarios a quienes los problemas de los demás trabajadores nunca incumben. El 72% de los diputados españoles provienen de la función pública. ¿Alguien se fiaría de un parlamento compuesto por un 72% de banqueros? “Llamemos a las cosas por su nombre”, concluye Roig, “a los empleados del sector público no les interesa ponerse al mismo nivel que el resto de ciudadanos, que al fin y al cabo son los que los mantienen. Por eso se han buscado áreas de influencia como los parlamentos. […] ¿No es lo mismo que se le suele criticar a la aristocracia?”. Ha que refundar el sistema en España Tanto a nivel político como económico, Roig reclama una refundación del sistema español. El Estado social debe limitarse al que nos podamos permitir con nuestros recursos, limitando las políticas sociales a aquellos que lo necesitan, no a todos, y sin pasar por tantos intermediarios burócratas. Otro dato para el escarnio: el 35% del gasto de la sanidad pública se va en tareas de oficina. Además, sería a sus ojos imprescindible reformar la educación y a los educadores para que el país fuera más productivo. Todo sumado a la falta de tradición democrática, a la corrupción y la opacidad endémicas, así como el apego por políticos populistas, exigen que dejemos de dar lecciones y “seamos colonizados”, es decir que recibamos más lecciones de las que damos. “La Transición”, concluye, “fue posible porque las Cortes franquistas, conscientes de que su tiempo había pasado, votaron su disolución. Ahora toca hacer lo mismo.” Fernando Navarro Sordo Europa451 CommentsComprendo y comparto la intención de Xavier Roig: ¡hay que espabilar!
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AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es CategoríasAll ArchivosFebrero 2012 Mención Legal
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