Bélgica: elecciones en un país deslenguado 06/12/2010
![]() ANÁLISIS I Bélgica vuelve a las urnas de modo anticipado el 13 de junio con la perspectiva de un ascenso de los partidos extremistas y separatistas perpetuando la ingobernabilidad de este Estado. El 22 de abril, la enésima crisis de gobierno propiciada por los enfrentamientos lingüísticos entre neerlandófonos y francófonos en la última década parece haber sellado para siempre la división del país que debe hacerse cargo de la presidencia europea de turno el 1 de julio. El complejo sistema político federal belga y la composición híbrida –pero cada vez más segregada- de su población dificultan las políticas y los acuerdos de Estado. En ausencia de un diccionario que explique el funcionamiento de sus crisis de gobierno, la desorientación cala entre los propios ciudadanos belgas, cada vez más insensibilizados ante la falta de compromiso de sus representantes. “Los políticos flamencos saben que el primero de ellos que acepte el ensanche de la región de Bruselas terminará linchado por los demás”, sugiere Ludovic Bol, parlamentario federal belga de Los Verdes. La cuestión lingüística en Bélgica alcanza temperaturas de crispación política inéditas en un país que no es bilingüe y cuyas comunidades lingüísticas se dan cada vez más la espalda. Bélgica está siendo víctima de una subasta para demostrar quién tiene más pedigrí flamenco, y lo paradójico es que la principal víctima política de la última crisis, el primer ministro en funciones Yves Leterme, flamenco y democristiano, había sido su primer propulsor. Fue él quien en 2007 había declarado que “bastarían cinco minutos de valentía política” para terminar con los derechos lingüísticos de la minoría francófona en Flandes. Comprender el laberinto federal belga Bélgica se divide tres en regiones federales: la Walonia francófona que incluye cantones germanófonos, el Flandes neerlandófono, y la Bruselas bilingüe aunque muy francófona. Cual un condado español de Treviño, Bruselas se encuentra encajada como una pieza de puzle dentro de Flandes. Le separan de Walonia apenas 30 kilómetros flamencos moteados de ciudades –el extrarradio de la capital- en las que el idioma francés se extiende poco a poco como una “mancha de aceite”. Es lo que a pie de calle se conoce como el corredor BHV o Bruselas-Halle-Vilvoerde. Las autoridades flamencas exigen que los francófonos en Flandes hablen, estudien, trabajen o realicen sus trámites administrativos en flamenco, mientras que Bruselas y Walonia proponen que ese extrarradio bruselense en territorio flamenco se agregue a la región de Bruselas. Tal es la disputa que ha tumbado a finales de abril al segundo gobierno de coalición liderado por el democristiano Yves Leterme tras seis meses desde su formación. Tal es el nudo gordiano que impide desde hace un lustro la existencia de gobiernos estables en Bélgica. Tal es el oráculo que anticipa la inestabilidad tras las nuevas elecciones. Esta tendencia al desgobierno viene reforzada por la fragmentación política del paisaje de Flandes. Más de media docena de partidos se reparten a partes casi idénticas el pastel electoral. “No hay espacio para concesión política alguna, pues la presión por parte del parlamento flamenco es enorme. Demasiadas elecciones cada año, demasiados partidos en la oposición deseando que caiga el gobierno. Un par de puntos más o menos en las estimaciones de voto cuentan una barbaridad”, apostilla Ludovic Bol. Los que salen ganando El partido qué más avanza en los sondeos es el NVA, el partido separatista flamenco que, por vez primera en la Historia belga, se sitúa a la cabeza de las intenciones de voto en Flandes con más del 22% de intenciones declaradas. No es casualidad que esté en el gobierno de Flandes y en la oposición del parlamento federal. Su aspiración es entrar en el gobierno federal para promover un Estado belga Confederal. Frente al NVA, los liberales flamencos del Open VLD –presentes en la coalición saliente- han hecho saltar por los aires el gobierno tras pasar del 24% al 14% en intención de voto. Si bien han pretextado su oposición frontal a que el corredor BHV se anexe a la región de Bruselas, su objetivo inconfeso es pisarle el territorio ideológico al NVA para que no alcance su supremacía. Otra victoria, pues, del NVA, que logra así extremar las posiciones de los partidos flamencos a su imagen y semejanza. “Esta operación política, en cambio, me deja perplejo”, explica Pascal Delwitt, politólogo titular de la Universidad Libre de Bruselas. “El tema de las luchas identitarias no es el espacio ideológico predilecto de los liberales flamencos, ni de su electorado, más bien urbanita, licenciado universitario y de profesión liberal. Los liberales nunca podrán rivalizar en unas elecciones con los partidos de la derecha nacionalista, mucho más creíbles en la materia. Además, al abandonar el gobierno, el Open VLD se ha convertido en una mala compañía y ha perdido toda credibilidad como socio serio de coalición.” Un país y dos lenguas para no entenderse La cuestión BHV seguirá encima de la mesa y las dos comunidades lingüísticas continuarán con su lógica de confrontación. Sobre todo ahora que todos se han lanzado a la carrera de las promesas electorales a uno u y otro lados de la frontera lingüística. “Uno de los principales problemas de Bélgica es el monolingüismo de las regiones y de la política, que ha conducido a una escisión del espacio público. Cada región, por ejemplo, posee su partido socialista independiente, o su partido democristiano o liberal o ecologista. Los políticos sólo se deben a una parte de los belgas, en vez de a todo el país. Así es casi imposible llegar a acuerdos a nivel federal”, precisa Pascal Delwit. “En Bélgica, los jefes de los partidos concentran mucho poder a causa del sistema parlamentario y de las coaliciones frágiles, de modo que puede afirmarse que Bélgica vive bajo una especia de partitocracia”. Se trata de una opinión refrendada por el parlamentario verde Ludovic Bol, quien considera que en Bélgica “hay una dictadura de los partidos”. Reformar en tiempos revueltos Para muchos observadores de la vida política belga, la única solución a este círculo vicioso es reformar en profundidad las instituciones. BHV es sólo el símbolo de la profundización o aceleración del conflicto identitario en un sistema que favorece la lucha bilateral entre francófonos y neerlandófonos. El renombrado filósofo y economista belga Philippe Van Parijs preconiza un federalismo basado en cuatro regiones (en vez de las tres actuales): Flandes, Walonia, Bruselas y la región de los cantones germanófonos, a la vez que se suprimirían las comunidades lingüísticas. En paralelo, considera necesaria la creación de una circunscripción electoral federal a través de la cual elegir a un porcentaje determinado de diputados. “La ventaja de este sistema radica en que se obliga a una parte de los candidatos a hacer campaña electoral en todo el país y no sólo en su zona lingüística o región. Es así como emergerá de nuevo una dinámica de proyectos comunes y de vida política federal”. Herman Van Rompuy, ex primer ministro belga y actual Presidente del Consejo Europeo ya se ha mostrado favorable a tal reforma, lo mismo que los partidos liberales y los ecologistas. “El único obstáculo consiste en demostrar a los políticos que estas reformas son también de su interés.” A todo esto, el 1 de julio de 2010, Bélgica sucede a España en la presidencia de turno de la Unión Europea, dando al traste con las reformas impulsadas en estos seis meses por nuestro país y con la imagen de unidad en las instituciones que el José Luís Rodríguez Zapatero ha tratado de dar desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. La nueva crisis belga corre el riesgo de durar hasta la formación del próximo gobierno apoyado en la mayoría que surja de las urnas. Es muy posible que no haya gobierno durante la presidencia belga de la Unión, puesto que tras las últimas elecciones federales, celebradas en 2007, hicieron falta 148 día a Yves Leterme para formar gobierno. Un récord que ahora puede quedar pulverizado. Jean Sébastien Lefèbvre Europa451 Foto: historic.brussels/Flickr CommentsLeave a Reply | Infórmate con E451
AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es CategoríasAll ArchivosFebrero 2012 Mención Legal
Reservados todos los derechos de reproducción, representación y cesión, así como la propiedad exclusiva en favor de Europa451, incluidos los de los documentos descargables y las representaciones iconográficas y fotográficas, salvo mención específica en contrario.
El uso, reproducción, transmisión, modificación, redifusión o venta de todas o parte de las informaciones reproducidas en este sitio web (artículos, fotos, texto, o logos) sobre cualquier otro soporte, incluida la difusión en otro sitio Internet a través de hiperenlaces, grupos de discusión, foros u otros sistemas o redes informáticas, para su explotación comercial está terminantemente prohibida sin la autorización previa y expresa de Europa451. |