
Esta petición forma parte de una ofensiva lanzada por Rabat contra España. De hecho, Driss Radi, también ha solicitado a su ejecutivo de controles especiales y visados para los ciudadanos españoles que solicitan entrar en Marruecos. Radi se acoge al principio de reciprocidad y quiere que se suspendan todos los programas de cooperación bilateral en materia de control de la inmigración ilegal, narcotráfico y terrorismo. Por último, ha lanzado la idea de crear una comisión de investigación sobre las víctimas de crímenes contra la humanidad cometidos por el ejército español durante la guerra que enfrentó a ambos países en la tercera década del siglo pasado.
La ofensiva marroquí es la medida de retorsión directa contra la posición adoptada por el Congreso español de los Diputados el 2 de diciembre pasado en la que se exhortaba al Gobierno a “a condenar los incidentes violentos” acaecidos durante los disturbios del mes de noviembre en el campo saharaui vecino a El Aaiún. Esta posición también exigía al Gobierno expresar a las autoridades marroquíes “preocupación por las posibles violaciones de derechos humanos en el Sáhara occidental”. Todo ello, no obstante, poniendo máxima atención para no atacar directamente a Rabat.
El pasado 8 de noviembre, el ejército marroquí entró en Agdam Izikm, un campo de saharauis a 12 kilómetros de El Aaiún, la capital administrativa del Sáhara Occidental, causando trece muertos según los activistas, dos (del ejército) según Rabat.
El 25 de noviembre, el Europarlamento adoptó idéntica posición, con una moción promovida por el italiano Luigi de Magistris, en la que se expresava la condena del asalto armado marroquí contra el campo Izik Gdeim, solicitando qie las Naciones Unidas elaborara un informe sobre lo sucedido.
Francesca Barca
Fotos: chodaboy/flickr; Carlos Capote / Flickr











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