En los casi cuatro siglos de decadencia económica, política y cultural casi ininterrumpidos que vivió España hasta el inicio de la actual democracia, nunca han faltado los enemigos externos. El Gran Turco, los protestantes, los piratas ingleses, Napoleón y los afrancesados, los norteamericanos de 1898, los soviéticos, la conspiración judeo-masónica, suma y sigue. Es más, cabe establecer una relación entre el sentimiento de victimismo colectivo de un país con respecto a lo extranjero y la incapacidad de resolver sus problemas. Francia siempre ha dado mucho juego a pesar de haber sido la nación con la que España más ha colaborado en toda su historia, por motivos geográficos, dinásticos, intelectuales o puramente estratégicos. Nada nuevo bajo el sol cuando los medios de España se rasgan las vestiduras desde hace 24 horas por una sátira aparecida en una cadena de televisión francesa que usa la imagen del ciclista Alberto Contador y del tenista Rafael Nadal para dudar de los controles antidopaje en España. Ambos campeones hispanos forman parte de una generación de deportistas ibéricos que conjuran sin miramientos los fantasmas del eterno derrotismo patrio y los complejos de un país que atávicamente había confundido sus ambiciones deportivas y su reputación internacional con repetidos arrebatos e ínfulas taberneras seguidas sin descanso de sonados gatillazos. Una vez más, en sus horas más bajas el país de la piel de toro prefiere echar balones fuera. Cuando trampeaba con la burbuja inmobiliaria resulta que se reía de los italianos a quienes “adelantaba”. En 2011, Merkel nos decía que “un pepino” y se desataba contra su país toda la furia contenida del españolito mosqueado con las lecciones de la crisis económica. Y hoy, resulta que los franceses nos tienen envidia porque ni en sueños conquistan las competiciones deportivas que sí coronan los españoles. | los españoles deben recordar que cuando se han mirado en el espejo de Europa –en todos los planos, político, cultural, social, académico o comercial- han ido sistemáticamente a más. Si el espejito les dice hoy que ellos no son Blancanieves, que no pierdan el tiempo envenenándose con manzanas podridas |
Europa451
Foto: scarlatti2004/flickr













RSS Feed