![]() Las garantías obtenidas por Irlanda tras las negociaciones con los demás Estados de la Unión son las que pedían los euroescépticos de la isla celta: respeto de su neutralidad militar, conservación de un comisario europeo irlandés y muchas otras. Sin embargo, prosigue el enconado combate de los partidarios del No, al denunciar una Europa que quisiera supuestamente acabar con su identidad, su sistema fiscal y su moral. No obstante, si releyeran el Tratado, se convertirían en sus más fervorosos partidarios. No sólo porque Irlanda gana influencia y un derecho de veto. Ni porque se vayan a devolver competencias a los Estados, con lo que la soberanía de los parlamentos nacionales sale reforzada. Sino por una nueva disposición, muy innovadora prevista en el Tratado de Lisboa: el artículo 49 A. Este último mantiene lo siguiente: “Todo Estado miembro puede decidir, conforme a sus reglas constitucionales, apartarse de la Unión”. Por primera vez en la Historia de la construcción europea, se toma en consideración la voluntad de que un Estado no desee pertenecer más a la “gran familia europea”. Desde Roma 1957, entrar en la UE era un viaje sin retorno posible. Mientras que con el Tratado de Lisboa salir de la Unión será una opción más. Una cláusula que debería entusiasmar a los euroescépticos y aquellos que consideran la pertenencia de su país a la UE como algo negativo. Si entre estos últimos está el Presidente en funciones, los que no quieren saber de Europa deberían ratificar el Tratado de Lisboa para poner en marcha el proceso que se detalla en las líneas siguientes del artículo: “El Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo europeo. A la luz de las orientaciones del Consejo europeo, la Unión negociará y concluirá con el Estado un acuerdo que fije las modalidades de su retirada, teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión. El acuerdo se negociará conforme al artículo 188 N, párrafo 3, del Tratado acerca del funcionamiento de la Unión europea. Lo firmará en nombre de la Unión el Consejo europeo, tras su aprobación por mayoría cualificada, y después de la aprobación por parte del Parlamento europeo”. Una vez fuera, nada les impediría crear a su vez otra Unión que se corresponda más con sus deseos. Para aquellos que sintieran haber cometido un error al separarse de la esfera comunitaria, todo ha sido de nuevo previsto por el legislador: “Si el Estado que se ha retirado de la Unión solicita adherirse de nuevo, su petición será sometida al procedimiento previsto por el artículo 49”. Una posibilidad divertida y algo delirante que, sin embargo será perfectamente legal. Como muchos han afirmado ya, el No necesita al Sí para ganar contra el No. Jean-Sébastien Lefebvre Europa451 This is your new blog post. Click here and start typing, or drag in elements from the top bar. A Europa le caen otros cinco años 09/16/2009
Julio César hubiera soltado un Alea Jacta Est. Jean Quatremer, el gurú francófono de la información europea se conforma con un “¡Joder, cinco años más!” en su Twitter. Tras tres meses de negociaciones a escondidas o con altavoces, el Europarlamento acaba de ratificar a José Manuel Barroso para otros cinco años al frente de la Comisión europea. Sólo Jacques Delors enganchó dos mandatos seguidos. ![]() Zapatero y Barroso (Foto, PE) Hasta el último minuto, Daniel Cohn Bendit, íder del grupo de Los Verdes, ha tratado que se aplazara la votación. Incluso unos segundos antes de la votación, al solicitar un examen del mecanismo electrónico del voto que hubiera retrasado el acto al menos cinco minutos. Y es que había dos escaños en los que no funcionaba. Nadie le puede reprochar vehemencia a Dani el Rojo, famoso ya en 1968 por liderar la revuelta de París. La situación, más que kafkiana era de dilema corneliano: o Barroso 2.0 o nada. Han sido 382 votos contra 219 y 117 abstenciones, sobre 718 eurodiputados presentes. Mayoría aplastante para el único candidato apoyado por los 27 gobernantes nacionales de la Unión. La “aventura exaltante” de Barroso 2.0 Acto seguido, el Presidente de la Cámara de la UE, el conservador Jerzy Buzek, solicitó al recién electo Presidente de la Comisión unirse a los diputados en pie que le dedicaban una fervorosa ovación. Como buen perdedor, Daniel Cohn Bendit hasta le ofrece un ramo de flores, quizá obligado por su función de jefe de la bancada Verde. Aún con la sonrisa en los labios, el conservador José Manuel Durão Barroso ha agradecido a la Asamblea la confianza otorgada (menor que la de 2004). Abrumado por la emoción ha llegado incluido a calificar la construcción europea como una “aventura exaltante”. Pero es de esperar que se active y libere de la sumisión a los gobiernos nacionales de sus cinco primeros años…, si no, este soplo lírico corre el riesgo de volverse en una cascada de frases vacías y fórmulas sin acción. Kilos de solidaridad ibérica en vísperas de elecciones portuguesas Cabe destacar en su discurso del 16 de septiembre su agradecimiento abierto al apoyo recibido por parte del gobierno portugués que, notémoslo, es socialista. Una decisión asumida por Lisboa que traduce el deseo de su primer ministro, José Socrates, de ver la sombra de Barroso alejarse de la política nacional otros cinco años. A dos semanas de las elecciones generales en Portugal, este agradecimiento es también el precio acordado para desactivar a la candidata conservadora opositora a Sócrates. De este modo, Sócrates gana un set crucial para repetir como primer ministro y posicionar a su Partido Socialista en buen ángulo para optar a la presidencia de la República dentro de dos años. Otro factor importante que ha jugado en favor de Barroso es la división de la izquierda europea, que no ha sabido crear una verdadera oposición. Aunque el Partido Popular Europeo (conservador) sea el grupo político más grande del Parlamento, no tenía por sí mismo la mayoría necesaria para volver a entronizar a su candidato, incluso recibiendo los apoyos del grupo euroescéptico Conservadores Reformistas de Europa. Es sobre todo gracias al apoyo de delegaciones socialistas como la española y la portuguesa junto con la mayoría de los liberales, que lo ha logrado. Servicio mínimo europeo Dicho lo anterior, no hay entusiasmo entre quienes le apoyan. En 2004, este ex primer ministro portugués fue elegido en el último minuto frente al liberal Guy Verhofstadt, ex Primer ministro belga demasiado federalista a ojos de Londres aunque apoyado por Alemania y Francia. Hoy, Barroso ha sido renovado en su cargo porque presenta el perfil del hombre que no genera turbulencias entre socios, concentrado sobre todo en conciliar las posturas de los gobiernos nacionales, afirmando cualquier cosa y su contrario para agradar a propios y extraños, y por lo tanto no reforzando el carácter supranacional de la Comisión europea. Representa algo así como el servicio mínimo europeo. Recordemos el famoso plan barroso de reactivación económica, que en realidad consistía en sumar las acciones de cada uno de los 27 planes nacionales dentro de la Unión. Ello sin pasar por alto que su insistencia actual en echar mano de la regulación del mercado frente a la crisis contrasta con cinco años en los que se ha negado a regular el mercado. Por último, su origen portugués le ha valido también una ventaja. No proviene ni de un pequeño país, ni de uno grande, ni de un miembro fundador, ni de un recién llegado al club. Una solución para calmar rivalidades latentes. A partir de hoy, José Manuel Barroso tiene otros cinco años para demostrar que posee la estatura de un verdadero estadista de la Unión como Jacques Delors, él único que anteriormente había repetido mandato al frente de la UE. Jean-Sébastien Lefebvre Europa451 Comisión Barroso II: Mercado 75, Social 39 09/14/2009
La Eurocámara votará el 16 de septiembre sobre la reelección de Barroso. El conservador portugués ha presentado un programa que retoma viejos proyectos frustrados. La llave de la reelección pende de los socialistas y los liberales. ![]() Durao barroso (Foto, PE) Bajo el eslogan “orientar y guiar la mundialización”, Durão Barroso, que aspira a la reelección como presidente de la Comisión europea, ha presentado un programa para un nuevo quinquenio, apostando formalmente por la Europa Social. De entrada, asegurará sus apoyos en un parlamento que ha girado aún más a la derecha. La novedad histórica es que, por primera vez, un aspirante a presidente de la Comisión presenta un documento de intenciones, que el portugués Durão Barroso prefiere llamar “orientaciones”. El PPE y los euroescépticos del Partido Conservador Reformista apoyan su reelección sin esperar a que se ratifique el Tratado de Lisboa, que exigiría una mayoría absoluta, en vez de una mayoría simple. ![]() El socialista Martin Schulz ( Foto, PE) “La respuesta a los desafíos de hoy no puede provenir sólo del mercado o del Estado. A corto plazo hay que apoyar la demanda y el consumo, ayudar a los parados y mantener los tipos de interés muy bajos”, sugiere el aspirante a la reelección. A Martin Schulz, presidente del grupo de los Socialistas y Demócratas, que aspira a obtener la presidencia del Europarlamento dentro de dos años con la ayuda del centro-derecha y para quien lo importante es tener poder dentro de la futura Comisión en vez de quedarse en la oposición, parece que le ha bastado el toque social del discurso de Barroso para prometerle el apoyo de la mayoría de su grupo, según Joseph Daul, jefe de filas del Grupo Popular europeo, principal de la cámara y valedor del portugués. Éste ha prometido también apoyar la reforma de los mercados financieros que tanto exige Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido Socialista Europeo. ![]() P.N. Rasmussen, Presidente del PES (Foto, PE) De qué dependen las negociaciones Rasmussen, escenificando la división en el PSE, sin embargo estima que “Barroso no ha pasado el test” tras la audiencia a puerta cerrada entre el presidente saliente y los eurodiputados socialistas. La delegación socialista española y portuguesa han anunciado su apoyo a Barroso por “solidaridad ibérica”, mientras que los socialistas británicos, italianos y franceses se opondrán a su reelección. Los alemanes, que dependen de Martin Schulz, esperan a que su jefe logre la promesa de Barroso de apoyar a un socialista como futuro Alto Representante de Asuntos Exteriores, el sucesor de Javier Solana. ![]() Daniel Cohn-Bendit, líder de los Verdes ( Foto, PE) Los Verdes son el único grupo que ha decidido que su audiencia con Barroso el 9 de septiembre fuera pública. Son quien con más energía se oponen a su reelección. Cohn-Bendit, su jefe de filas en la Cámara europea, no quiere que se vote al nuevo Presidente antes de la ratificación del Tratado de Lisboa y considera a Barroso como uno de los peores presidentes de la Comisión. El portugués le respondía el 9 de septiembre que “los Verdes se equivocaban de objetivo en su disparadero”, pues su Comisión europea había propuesto reformas ecológicas mucho más ambiciosas de lo aprobado por el Consejo europeo más tarde, es decir la reunión de los jefes de Estado y Gobierno de la UE. ![]() Guy Verhofstadt, Lider de los liberales (Foto, PE) 49 páginas inconsistentes Las famosas orientaciones son un refrito de iniciativas evaporadas durante su primer mandato, que además no hubiera sido publicado de no insistir los patrones de los grupos socialista, liberal, ecologista y comunista antes de darle su apoyo. Los Verdes, Izquierda Unitaria Europea y parte de los nacionalistas de Independencia y Democracia de momento no le darán su apoyo. Nigel Farage, presidente de estos últimos, no se anda con rodeos y asegura a este medio que el documento de Barroso es “un odioso manifiesto megalómano para la destrucción de la democracia en los Estados cliente de la Unión”, anunciando una oposición rabiosa durante otros cinco años. “Prefiero y preferiré siempre las realizaciones concretas a los discursos vacíos” se atreve a entonar Durão Barroso antes de desgranar su lista de intenciones para el quinquenio 2009-2014. Nadie lo diría y para muestra un botón: “Hay que mantener el plan de reactivación”, afirma el conservador por un lado, al tiempo que añade unas páginas más abajo que “es necesario corregir los déficits excesivos”. En su documento presentado en francés –a los angloparlantes ya los tiene de su lado- Barroso establece dos puntos de partida en su plan de gobierno. Por un lado, da por hecho haber consolidado la Europa de los 27, obviando que el presupuesto para la solidaridad comunitaria no ha aumentado, que entre los nuevos socios no deja de crecer el euroescepticismo y el bloqueo a la construcción y que sigue habiendo una brecha económica y política abismal entre el este y el oeste de Europa. Por otro lado, repite a menudo que sus objetivos serán llevados a cabo con la ayuda “de la probable ratificación del Tratado de Lisboa”. Frágil premisa: no le había dado tiempo a leer las nuevas encuestas que predicen que el Sí pierde terreno de cara al referendo en Irlanda del 2 de octubre. Más de lo mismo y de paso un Erasmus Garantizar la seguridad energética, apoyar al pequeño comercio, consolidar la política europea de inmigración, estimular la formación continua, revisar la Agenda de Lisboa, alcanzar una tasa de empleo del 70% de la población, apoyar a la industria europea, reformar la Política Agrícola Común y relanzar la iniciativa de las autopistas del mar…, objetivos y recetas que no aportan gran novedad y que hasta ahora la Comisión presidida por Barroso no ha sabido llevar a cabo ni siquiera en la cresta de la bonanza económica. Todo, convenientemente aderezado con dosis de programa Erasmus, que parece ser la improbable varita mágica con la que resolver los problemas de imagen de la Comisión. Es cierto que “seguir liderando la lucha contra el cambio climático y arbitrar nuevas reglas para el sistema financiero” son propuestas creíbles de cara al futuro inmediato, visto el acompañamiento que existe por parte de las potencias mundiales, pero de nuevo no componen un plan que pueda ilusionar a los europeos tras las elecciones más abstencionistas de la historia del Europarlamento (43% de participación). En realidad, Barroso deja entrever una cierta preocupación por los objetivos no cumplidos. El más importante, el del mercado interior inaugurado en 1992 y sin realizaciones que llamen la atención del consumidor. “Quiero lanzar un análisis profundo de los eslabones que le han faltado al mercado interior para determinar por qué éste no ha producido todo su potencial”, anuncia. Mercado 75, Social 39 Analizado con lupa el programa de Durão Barroso, es fácil intuir que de quien reclama más apoyo es de la derecha y los liberales, es decir los vencedores en las elecciones de junio de 2009 a pesar de la profunda crisis económica que atraviesa el planeta. Frente a las 75 menciones al término “mercado” contenidas en su documento de orientaciones para ser reelegido de nuevo presidente de la Comisión, sólo introduce 39 veces la palabra “social”. Hay motivos para sorprenderse al leer los titulares de la prensa internacional que alaban, casi por unanimidad la presencia del factor social en el discurso del portugués. Además, la palabra “seguridad” se menciona 19 veces, por delante de “Innovación” (18 veces), “medio ambiente” (14 veces) y una abandonada “familia” con sólo dos entradas en 49 páginas. Fernando Navarro Europa451 Periodista europeo: ¡multiplícate por tres! 09/07/2009
Las mujeres y la transparencia pierden peso en la Comisión europea. Tres nuevos comisarios –todos hombres- sustituyen a otros tres que se retiran a la política nacional. Sólo estarán en sus cargos 3 meses, hasta que a finales de noviembre se nombre la que podría ser la Comisión Barroso II. Según predice la norma europea, cada nuevo comisario debe someterse a una audición ante el Parlamento europeo antes de tomar posesión de sus cargos. Las audiciones pueden ser maratonianas. Pero en este caso, los tres nuevos comisarios ya aparecen junto a sus equipos en la web de la Comisión y se someterán a una audición light de sólo una hora y media. Problema para los periodistas que tratamos de hacer visible lo mucho que se cuece en la política europea: las audiciones se desarrollan a la misma hora, con lo que se hace muy complicado cubrirlas para un mismo medio. De nuevo, una muestra de que Comisión y Parlamento interpretan la transparencia como una carga y no tienen el reflejo de pensar en la información a la prensa. Tres nuevos comisarios europeos han desembarcado en vacaciones sin que nadie se de cuenta: el belga Karel de Gucht se ocupará de la cartera de Desarrollo y ayuda humanitaria, el polaco Pawel Samecki de la Política regional, y el lituano Algirdas Šemeta de Presupuestos y Planificación financiera. Sustituyen a otros tres que han decidido reincorporarse a la política nacional: Son el belga Louis Michel, la polaca Danuta Hübner y la Lituana Dalia Gribauskaité. Fernando Navarro Europa451 |