 Los jefes de Estado conservan el poder en la UE (EC) EDITORIAL I Las negociaciones de pasillo y cena duraron menos de lo previsto. En algo más de una hora, los jefes de Estado y de gobierno de la UE designaron al primer presidente del Consejo europeo y al Alto Representante para su política exterior. Una noticia, en cambio, poco entusiasta para el futuro de Europa.
En los pasados años noventa emergió en el mundo académico de las relaciones internacionales, un nuevo concepto. El de soft power o "poder blando" en castellano. Este término designa la capacidad de influir o de obtener algo de un actor político en la escena internacional sin tener que recurrir a medios coercitivos. En el lado opuesto se encuentra el hard power o “poder duro”, que usa de medios directos militares para lograr sus fines.
 La UE necesita más visibilidad global (Consejo europeo) Una potencia sin potencia
La entidad política que mejor representa en el mundo el poder blando es la Unión europea. Como primera potencia económica mundial en términos de PIB, que agrupa a 500 millones de individuos, la UE trata por encima de todo de influir en las negociaciones internacionales usando las reglas del derecho, o favoreciéndolas allí donde han sido conculcadas. Las numerosas misiones de paz patrocinadas por la UE son la prueba más tangible de esto último.
Esta particularidad se debe en parte a que los medios coercitivos escapan aún del ámbito de Bruselas, pues los gobiernos nacionales conservan el poder sobre la política exterior y el uso de la fuerza, ya sea civil o militar.
Muerta antes de nacer
Dicho esto, la Unión europea aspira a ocupar una plaza de honor en el concierto global, por medio de sus miembros, que ven cómo su influencia disminuye a medida que nuevas potencias emergen en el planeta. Desde que el cambio climático se ha convertido en una cuestión de discusión global, la UE trata de imponerse como líder y ejemplo para el resto del planeta. Lo mismo sucede en el plano de la seguridad: intervención en el Chad con la Eufor, u operación Atalanta a lo largo de las costas somalíes. Las señales son todavía más claras, pero las viejas naciones de Europa aún quieren que se les tome en serio.
Estas expectativas han sido frustradas el 19 de noviembre de 2009 cuando, durante una cena del Consejom europeo, los nombres de Herman Van Rumpuy y Catherine Ashton han sido aceptados para los puestos principales de la nueva Unión. Tenerlos como Presidente de la Unión y Alta Representante de la política exterior es afirmar la voluntad de debilidad de la UE, una dimisión en nombre de la salvaguarda de los poderes personales de nuestros jefes de Estado que no desean que se les importune en sus pequeñas componendas. La UE acaba de inventar un nuevo concepto: el weak power… El aislacionismo europeo consiste en tener la posibilidad de decidir parte del juego global, quererlo hacer y aniquilar todas las posibilidades de lograrlo. Nos auto-neutralizamos mediante el rechazo o el temor que demuestran los jefes de Estado a avanzar en la integración europea, único medio para poder seguir siendo un "poder". Europa se niega a asumirse y armarse de valentía política.
Todo el mundo está de acuerdo en que necesitamos volver a impulsar el proyecto, pero nadie se pone manos a la obra. El Tratado de Lisboa no resolverá nada por sí mismo. Nos hacen falta los hombres y mujeres que estén a su altura.
 ¿Los jefes de Estado tutelarán a Ashton? (Consejo E.) La debilidad, nueva cualidad política
Nadie pretende que el soft power sea un poder débil. Pero eso es lo que representan Van Rompuy y Ashton. El primero, como futuro ex primer ministro belga es el símbolo de la cultura del compromiso, del consenso, de la ausencia garantizada de marejadas o de iniciativas demasiado revolucionarias. Ha logrado hacer vivir a flamencos y valones juntos durante un año. ¿Por qué no lograría hacer lo mismo con 27 países?
En cuanto a Catherine Ashton, la debilidad es más flagrante. Puro producto de los años de Tony Blair, es sobre todo una especialista en educación y negocios. ¿Por qué colocar a una persona sin experiencia en relaciones internacionales al frente de un puesto tan estratégico si no es para torpedearlo y convertirlo en insignificante desde el primer minuto de juego? Javier Solana, el actual Alto representante tenía al menos el mérito de ser el patrón de la OTAN y el ministro de asuntos exteriores de Felipe González. Es más que probable que una británica a la cabeza de la diplomacia europea telefoneará a Londres o a Washington antes de mover cualquier dedo, de modo que se contentará con coordinar la política exterior, en vez de dirigirla.
Ninguno de estos dos personajes es carismático, ni conocidos por el público europeo o de los demás jefes de Estado del planeta. Representan la debilidad y han sido designados por este defecto convertido en cualidad en nuestro continente. ¿Alguien se cree de verdad que Obama o Putin llamarán a Van Rompuy o Ashton para hablar con Europa? Berlín, Londres y París seguirán siendo los tres números que marcar para empezar a hablar con la Unión. Bruselas seguirá en su gueto, aislada.
La hipocresía del Muro
En ello reside toda la hipocresía de nuestros dirigentes, jefes de cantera de la construcción europea. Con los veinte años del 9 de noviembre de 1989 hemos podido escuchar los más adornados discursos imaginables sobre Europa, su unidad recuperada, su futuro común y los desafíos a los que debe enfrentarse para que sus ideales perduren en el siglo XXI. Merkel y Sarkozy han ido más allá, el 11 de noviembre, proponiendo la creación de un ministro común.
Sin embargo, ahora han mostrado su verdadero rostro: la UE les interesa sólo para los fondos regionales y agrícolas, y para los discursos lacrimógenos bajo la lluvia. Nada más. La amistad y la solidaridad europea sin pura fachada. La desconfianza reina entre todos. Los polacos siguen recelando de las ambiciones polacas, los británicos son miembros por defecto y le temen al federalismo como a la peste, los franceses ven su liderazgo y su pareja franco-alemana amenazados por el Este, los países pequeños temen que los grandes les devoren, y los países que sufrieron el comunismo viven acomplejados con respecto a los países del Oeste.
El vasallaje que viene
Todos ellos saben que solos no pintarán nada en el concierto internacional, que Obama les cpnsidera insignificantes, que los Rusos les menosprecian y que los chinos sólo se muestran interesados por la tecnología europea. Aun así, se agarran a su orgullo y su pretendido derecho nacional para taparse los ojos ante la oportunidad que representa la Unión y ante la evidencia de que han desaprovechado una ocasión histórica.
Una ocasión histórica para relanzar un proyecto sin fuelle tras diez años de negociaciones y reformas institucionales cojas y ampliaciones sucesivas que han doblado el número de sus miembros. Una ocasión histórica para aupar a la UE en la escena internacional, convertirla en un actor real y responsable, que asuma su papel en el mundo.
Con estos dos últimos nombramientos, sumados a la elección de José Manuel Durão Barroso como presidente de la Comisión en septiembre, lo que se anuncia es una Europa vasalla de sus miembros, de los míseros intereses personales y nacionales. Una Europa sin proyecto de futuro como no sea vivir de las rentas del pasado y presentarse como un espacio geográfico repleto de buenas intenciones y en donde se vive a gusto. Una Europa que no tardará en verse marginada por actores mucho más serios que ella.
Una abdicación con sabor a Múnich.
Jean-Sébastien Lefebvre Europa451
 El presidente polaco, Kaczynski, uno de los últimos en firmar el Tratado de Lisboa (Foto, CE) ENFOQUE I Si el virus del nacionalismo y los intereses personales de los gobernantes de Europa no lo impide, el Tratado de Lisboa que entrará en vigor el 1 de enero de 2010, inaugura una nueva era en la integración de los países europeos.
En términos generales, el sistema introducido por Lisboa está pensado para ser duradero y estable. Es decir que, si no hay sobresaltos, vivirá quizá veinte años, hasta 2030. La Unión gana en democracia, en capacidad de decisión y en eficacia a la hora de aplicar y controlar la aplicación del derecho comunitario.
 Por fin una democracia europea que respeta los estándares
El Parlamento europeo triplica sus competencias legislativas, que comparte casi al 100% con la especie de cámara alta que representa el Consejo europeo, es decir la reunión de jefes de Estado y de gobierno. Es lo que se llama la codecisión: para aprobar leyes, deben pasar por el Consejo y por el parlamento. Éste último además, pasa además a representar a “los ciudadanos de la Unión europea”, en vez de a “los pueblos de los Estados europeos”.
El Consejo europeo, por su parte, abandona la regla de la unanimidad para su toma de decisiones y adoptará, a partir de 2014, la de la mayoría cualificada, más justa y eficaz. Esta mayoría implica que las leyes se adoptan en su seno por mayoría de 55% de los Estados miembro que además representen el 65% de la población de la UE. Salvo en materia de fiscalidad, seguridad social, ciudadanía, lenguas, sede de las instituciones y política exterior y de seguridad, todo lo demás se legislará mediante este nuevo sistema fuera de la unanimidad. Eso sí, se crea la figura de la minoría de bloqueo: si cuatro Estados miembro se oponen a una ley, se tendrá que revisar antes de su aprobación.
Los ciudadanos de la Unión podrán intervenir de manera directa en la proposición de leyes, mediante la figura del la iniciativa popular. Cuando un millón de ciudadanos de la UE provenientes de un número significativo de países firmen una petición de ley, la Comisión deberá tomarla en cuenta y tomar la iniciativa para que se discuta y regule en el parlamento y el Consejo. Por último, el derecho de los ciudadanos a dirigirse al Tribunal Europeo de Justicia se amplía a más situaciones y materias. En concreto, conocerá de las causas relacionadas con la Carta Europea de Derechos Fundamentales
Decisiones sin brindis al sol
Hasta ahora, la eficacia en la aplicación y respeto del derecho europeo dejaba mucho que desear. En adelante, los poderes conferidos a la Comisión europea y al Tribunal Europeo de Justicia relativos a la imposición de sanciones en caso de incumplimiento serán mayores.
La creación del puesto de Presidente de la Unión y del Alto Representante para la política exterior con poderes reforzados marca un antes y un después en la Historia de la UE. Estas figuras tienen poderes de coordinación, impulso y representación de la UE en el exterior.
De la misma manera que un Estado se puede retirar de la UE si considera que no le conviene seguir integrándose, nueve Estados o más pueden decidir integrarse más deprisa que los demás: es la llamada cooperación reforzada. Lo mismo pueden hacer en materia militar y de defensa, lo que se conoce como cooperación permanente. En este sentido, se flexibiliza mucho la asunción o devolución de competencias por parte de la UE. Si la Unión considera en ciertas materias que la acción comunitaria es más eficaz que la nacional, puede asumir esas competencias. Si considera ineficaz ocuparse de ciertas competencias actuales, podrá devolverlas a los Estados.
El tamaño de la Comisión será reducido a partir de 2014, proveyendo más eficacia a sus trabajos y evitando gastos y burocracia. Los escaños del Parlamento europeo se repartirán a partir de ahora de un modo más proporcional a la población de cada miembro.
 Bandera del Reino Unido (foto, CE) Reino Unido, miembro por defecto
Durante todo el proceso de negociación del nuevo Tratado de Lisboa, el reino Unido ha desarrollado una postura tendente a descafeinar dicho tratado. Debido a su presión, el Alto Representante, no se llama “ministro de asuntos exteriores”. Además, ha decidido quedarse fuera del espacio de jurisdicción de la Carta Europea de Derechos Fundamentales o el espacio Schengen. Además, este país ha forzado a sus socios a levantar barreras contra la libre circulación de los trabajadores “si esta ataca a los aspectos importantes del sistema de seguridad social”.
Fernando Navarro Sordo Europa451
 Van Rompuy, Reinfeldt y la baronesa Ashton EDITORIAL I Van Rompuy y la baronesa Ashton. Conservadores católicos y laboristas británicos a la cabeza de la Unión Europea. Un binomio que no puede ser menos representativo de la realidad social de la Unión. Los gobernantes optan por una fórmula descafeinada para representar la UE en el mundo.
Empezamos mal la era de la Unión Europea 2.0. Se suponía que el Tratado de Lisboa debía superar el intergubernamentalismo que lastraba la toma de decisiones políticas bajo un sistema a puerta cerrada. Sin embargo, la elección de un dúo de perfil más que bajo –el belga van Rompuy y la baronesa británica Ashton- para ocupar la presidencia y la cartera europea de Exteriores, confirman que el Consejo europeo va a seguir dominando a unos dirigentes comunitarios que son sencillos hombres de paja.
 El Primer Ministro británico Gordon Brown y Ashton Medalla de oro para Gordon Brown
Los británicos –da igual que sean conservadores, liberales o laboristas, pues antes que la ideología lo que defienden son los intereses nacionales británicos- son los que mejor han sabido jugar, una vez más. Avanzaron desde hace meses el vistoso señuelo de Tony Blair para presidir la UE, aunque en realidad nunca ha sido ese su verdadero objetivo, pues un británico a la cabeza de la UE es un lastre electoral para cualquier partido británico.
Lo que el Reino Unido ha monopolizado desde siempre es la interlocución entre Europa y los Estados Unidos. Ya saben, la “relación especial” de los británicos con la superpotencia atlántica. Y eso es lo que han querido conservar presionando –acongojando- con la figura de Blair para poder avanzar otro peón hasta el puesto de responsable de la política europea de seguridad y el servicio exterior de la Unión. Controlar la interlocución con los EE UU es como controlar el comercio en el estrecho de Gibraltar. Una cuestión de supervivencia económica para el Reino Unido.
 El zorro, a cuidar de las gallinas
Con Ashton, que nunca se ha presentado a unas elecciones, y con el conservador y nacionalista flamenco van Rompuy a la cabeza de la Unión, se consagra la idea de una Europa gris y retranqueada en lo institucional, sin ningún gancho con la mayoría social que le da la espalda elecciones tras elecciones. Van Rompuy incluso ha contradicho en Bélgica varias veces los valores de la Unión, pues ha sido en el pasado un ferviente militante de que los francófonos se fueran de Flandes si no se adaptaban a la lengua flamenca.
Esto se parece cada vez más a la Francia de los años sesenta, con una élite con aires de casta mojigata y conservadora en todos los sentidos, que no entiende los cambios culturales que proceden por debajo. Lo desagradable de todo esto es que ya tenemos la experiencia de divorcios entre el pueblo llano y sus dirigentes: suelen terminar con violencia y desagregación.
 Democracia cero
El encaje de cada personaje en cada puesto responde a un reparto de poderes en equilibrio entre países y tendencias políticas. La presidencia (van Rompuy, del Partido Popular) para un país pequeño. La cuota socialista y femenina se salda de una sola vez con la laborista Ashton, que además confiere un poder especial a otro de los grandes, el reino Unido, que no lo merece, pues ha puesto palos en las ruedas del Tratado de Lisboa hasta el último momento y ha impedido que la Unión tenga un ministro de Exteriores, manteniendo la figura híbrida del Alto Representante. La cuota de los países del este se va para el polaco Buzek en la presidencia del Parlamento europeo (Partido Popular Europeo) y, por último, los países del sur siguen con la presidencia de la Comisión con el portugués conservador Durão Barroso a la cabeza.
A todo esto, ¿cómo es posible que los promotores de esta componenda a puerta cerrada y “sin verdadera y transparente competición”, como señalaba el líder de Los Verdes Daniel Cohn-Bendit, Francia y Alemania, no se lleven nada? Pues porque sí que se lo llevan y, además, sin discusiones de por medio, atado y bien atado. La Secretaría General del Consejo europeo, es decir, el que de verdad organiza la agenda del Consejo europeo, se va para un francés, Pierre de Boissieu, mientras es sabido que la alemana Merkel ya ha pactado con Sarkozy que el sustituto de Jean Claude Trichet al frente del Banco Central Europeo sea un alemán.
 Zapatero y Solana durante la cumbre informal Europa sigue si número de teléfono
¿Y España en todo esto? Salvo la buena voluntad de Zapatero a favor de la presencia de las mujeres, no se percibe capacidad de influencia alguna, ni como país ni como país gobernado por socialistas. Las intenciones aparentes del Presidente del Gobierno consisten en que Almunia repita como comisario europeo de Economía. ¿Para seguir dándole caña a España con las reformas inconclusas y la crisis? Una vez más, en Europa ha imperado la filosofía desfasada del consensualismo . Con ello, quien más pierde es la fuerza de la voz con la que Europa debe hacerse oír en el mundo. De nuevo, nos vamos a encontrara con dirigentes que, antes de tomar decisiones o manifestar una postura ante, digamos los Estados Unidos, Rusia o China, llamarán de nuevo a los 27 jefes de gobierno para pedir permiso antes de declarar.
Contra los que deseaba Henry Kissinger en los años sesenta, Europa sigue sin tener un número de teléfono y ahora lo que se ha dotado si acaso es de una centralita con un bedel encorbatado. Eso sí, que escribe poesía. El no va más.Fernando Navarro Sordo Europa451
(Fotos: Consejoe europeo)
 INFORMACIÓN I La extrema derecha es quien más partido saca fuera de sus fronteras a las comunidades políticas en Internet. La francesa es la sociedad más activa en cuanto a debate político europeo a través de la web.El viernes 20 de noviembre, en Barcelona, la agencia linkfluence ha presentado el primer mapa de las redes sociales políticas de Europa. En un principio, este mapa muestra que los líderes de opinión política en Internet interactúan unos con otros dentro de las fronteras nacionales y lingüísticas en las que viven, si bien se aprecia el nacimiento de una comunidad on-line sobre asuntos europeos. Según Anthony Hamelle, que ha presentado este estudio estadístico y gráfico, “los resultados demuestran la existencia de una verdadera comunidad virtual sobre actualidad europea compuesta por líderes de opinión y expertos, así como por webs de información oficial sobre los recursos de Europa, sus desafíos y sus actividades. Las comunidades políticas nacionales han encontrado en esta comunidad virtual europea un lugar de encuentro para obtener información y quizá entablar conversación sobre actualidad europea”. La comunidad política francesa es la que presenta mayor interactividad con la europea, gracias a determinadas webs líderes de opinión que combinan las dos esferas nacional y europea. En este punto, cabe destacar la aportación de Coulisses de l’Europe, editada por el periodista de Libération Jean Quatremer. Por otro lado, sólo las comunidades de euroescépticos y de extrema derecha interactúan más allá de sus fronteras nacionales, creando su propia esfera de debate público paralela. Fernando Navarro SordoEuropa451
 El ex primer ministro belag Reynders con Artur Mas CRÓNICA I Enchaquetados y encorbatados, jóvenes y veteranos liberales en su congreso anual de 2009, en Barcelona, se mueven sin complejos, ajenos a los eslóganes de la derecha y la izquierda que pretenden que la crisis mundial está relacionada con un exceso de liberalismo.
“Es un error pretender que el Estado no se inmiscuya en la cuestión de la remuneración de los altos cargos de la banca. El cometido de las empresas es ganar dinero y no tanto auto regularse. Las hipotecas basura han sido el resultado de una política empresarial consistente en remunerar generosamente los resultados de los altos cargos de la banca, y estos, para tocar a más, se han sacado de la manga productos cuyo valor era irreal. Para evitar que esto vuelva a pasar, es necesaria la intervención de una autoridad neutra. Lo contrario es una falta total de ética y no tiene nada que ver con el liberalismo, sino con el capitalismo salvaje”. Son palabras pronunciadas por Louis Michel, eurodiputado y ex comisario europeo durante los debates del congreso liberal europeo que termina hoy.
 El Primer Ministro liberal de Finlandia, Matti Vanhanen El tercero en discordia
El grupo liberal es el tercero más grande del Parlamento europeo, con 84 diputados. De los 27 comisarios europeos, 10 son liberales, un récord nunca visto. Cuatro gobernantes europeos pertenecen a partidos liberales, aunque en total son ocho los países de la UE en cuyos gobiernos están participando. Es, además, el segundo grupo parlamentario europeo con más mujeres, con un 44% de los escaños, detrás sólo de Los Verdes que ostentan un 54% de mujeres.
Es decir, que los liberales, a pesar de la mala prensa que a menudo padecen en amplios sectores sociales europeos y globales, gozan de buena salud y además parecen estar bastante en fase con su tiempo. ¿Cuáles son sus prioridades políticas para los próximos años en Europa? A continuación, un resumen de las propuestas debatidas y adoptadas en el seno del ELDR, el partido de los liberales y los reformistas europeos.
 Discutiendo emiendas del programa de los liberales La UE no debe ser nuestro Gran Hermano. Los liberales consideran que “la guerra contra el terrorismo debe ser ante todo una guerra ideológica”, por lo que no habría que renunciar a los ideales de la democracia. Lo cual implica que Europa no emplee medios en crear bases de datos biométricas ni controle las llamadas telefónicas, los movimientos en Internet o las operaciones financieras. Para ellos, una policía bien entrenada basta para luchar contra la criminalidad y el terrorismo.
En cuanto a las descargas por Internet, los liberales se oponen a las tecnologías de filtro para vigilar a los usuarios de Internet, y aún más a las sanciones o restricciones impuestas a los usuarios sin que medie una autorización previa de un juez nacional. Es decir, que están a favor de la famosa enmienda del socialista Guy Bono que el futuro Paquete Telecom se va a saltar a la torera.
En el terreno económico, defienden a muerte la polémica Directiva de servicios y exigen que haya una “directiva de servicios Bis, pues hay sectores que se han quedado fuera de la primera, como los servicios de transporte o el cuidado de menores".
En la lucha contra la degradación del medioambiente abogan por reducir un 30% las emisiones de CO2 de aquí a 2030, incluso ayudando a los países en desarrollo con un fondo anual de 110.000 millones de euros entre 2013 y 2017. En paralelo, defienden la introducción de los organismos vegetales genéticamente modificados “para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la salud pública”, así como la supresión de las subvenciones a la exportación de productos agrícolas y de las tasas de aduana, en especial en Europa y los Estados Unidos.
 La eurodiputada Sharon Bowles moderando el debate Por supuesto, los liberales execran de los totalitarismos, advirtiendo sobre todo de los riesgos en Venezuela o Rusia, pero obviando más de la cuenta los casos de los países africanos y otros asiáticos.
Tras las elecciones de 2009, el reto para esta familia política europea es gestionar la estabilidad y la buena salud de sus resultados electorales esperando que escampe la crisis y poder sacar pecho más tarde en cuanto a los beneficios de sus planteamientos políticos y económicos. Unas bases que desean que inspire el proceso de globalización, en el que la mayoría de los liberales tienen puestas sus esperanzas de progreso mundial.
Fernando Navarro Sordo Europa451
ENTREVISTA I Barcelona acoge del 18 al 20 de noviembre el congreso de los liberales y reformistas europeos (ELDR). La belga Neyts será reelegida presidenta por tercera vez de este partido europeo que ha resistido muy bien en las elecciones europeas a pesar de la crisis económica achacada a menudo a planteamientos ultraliberales.  Neyts, elegida presidenta del ELDR por tercera vez “No estoy a favor de la paridad sistemática en los puestos de responsabilidad política europea, pero como estamos muy lejos de alcanzarla, hay margen para exigir que haya más mujeres”, explica la presidenta del ELDR, Annemie Neyts. Estamos en el Hilton Diagonal Mar, en Barcelona. Por primera vez, los liberales y reformistas europeos celebran un congreso en España. Esta vez es uno de sus miembros españoles, Convergencia Democrática de Cataluña, quien organiza un evento que se desarrollará sin sobresaltos a nivel interno y se caracterizará por la celebración de los resultados que los liberales cosechan en los últimos tiempos. Sobre todo en las elecciones alemanas, rumanas y europeas.
“La solución de los liberales para que haya mujeres en la Comisión pasa por que cada país proponga dos personas para el puesto de comisario, un hombre y una mujer. Si no, los países que se han apresurado a proponer un hombre para el puesto de comisario obligan a los restantes a proponer a mujeres para dar la impresión de que hay equilibrio en la Unión”, razona Annemie Neyts.
Si algo caracteriza a los liberales es su sincera apuesta por las mujeres en política. Detrás de los Verdes, su grupo en la Eurocámara es el más feminizado, con un 42,5% de diputadas. En la Comisión europea también, es quien más mujeres aporta, como Neelie Kroes (Competencia), Meglena Kuneva (Consumidores), Marian Fischer-Boel (Agricultura) o Androula Vassiliou (Sanidad). Sin embargo, no suenan nombres de liberales para los puestos en de presidente de la UE y responsable de la Política Exterior, que se deciden a partir del jueves 19 de noviembre.
 ¿Estarían los liberales dispuestos a apoyar a alguna mujer aunque no sea liberal con tal de favorecer la presencia femenina en las instituciones? “Conozco bien a las candidatas. Tarja Halonen y Vikke-Freiberga me parecen bien; no tanto Mary Robinson, que respeto mucho por su trayectoria como primera ministra irlandesa, pero no por su labor en Naciones Unidas para la defensa de los Derechos Humanos”, afirma Neyts. “Ahora bien”, sentencia, “si hubiera un candidato hombre liberal me colocaría ante una disyuntiva de conciencia, pero apoyaría al candidato liberal”.
El grupo de liberales y demócratas (ALDE) en el Parlamento europeo ha pasado de 101 a 84 diputados en las elecciones de 2009. ¿Le satisface el resultado?
Le tengo que corregir. Los miembros electos liberales han pasado de 74 a 73. Son sobre todo los reformistas quienes se han descalabrado: los italianos del Partido radical, los franceses del Modem y los italianos de Francesco Rutelli que se han mudado con los socialistas. En cambio, el partido liberal de Italia, Italia dei Valori, ha logrado un resultado magnífico.
A pesar de la crisis económica que la opinión pública relaciona con el ultraliberalismo, los electores no les han pasado factura.
Ciertos intelectuales o dirigentes de izquierda que piensan que el liberalismo está muerto tras esta crisis. Pero no es así y los electores así lo han demostrado.
¿Cómo interpreta desde el partido liberal el descalabro de los socialistas en Europa?
La socialdemocracia no alcanza a articular un discurso coherente y se ve adelantada por la izquierda, por los utopistas y los ex comunistas o los marxistas. Incluso por los verdes en países como Francia o Bélgica.
Aún no se ha aprobado una regulación europea para evitar los desmanes pasados del sector financiero. ¿Ya no hace falta ahora que la Unión está saliendo de la crisis?
Sí que hace falta, pero los Estados no se ponen de acuerdo porque no es fácil. Cada cual tiene una visión muy distinta de lo que ha sucedido. Deben ponerse de acuerdo sobre si lanzan una reforma integral con una sola norma al mismo tiempo o si lo hacen de forma progresiva, empezando, por ejemplo, por regular las operaciones financieras entre distintos países.
¿Cree de verdad que esa regulación llegará a aprobarse?
Por supuesto. Hay que reforzar los mecanismos de control.
¿Y la remuneración de los directivos de la banca?
Confieso mi ignorancia sobre este tema. Reconozco el problema moral que supone que las instituciones financieras apoyadas a todo riesgo por los poderes públicos con medios económicos públicos ofrezcan salarios altísimos a sus directivos. Ahora bien, eso no ha provocado la crisis.
¿Una vez que los poderes públicos han rescatado a los bancos, hay que rescatar a los parados del desempleo ?
El Estado ya paga subsidios a los desempleados
Entonces, ¿puede hablarse de salida de la crisis cuando aumenta el PIB aunque el desempleo no disminuya?
En efecto, ambos factores no siempre van en paralelo. La recuperación económica no se traduce de inmediato con un aumento del empleo. Bien porque las empresas guardan el dinero el mayor tiempo posible, bien porque el mercado de trabajo en ciertos países esté candado y los empresarios no vuelvan a contratar hasta no estar seguros de que la crisis ha pasado.
¿En qué países piensa?
En España o Bélgica
Estamos todo el día hablando de la caída del muro de Berlín, un acontecimiento importante en la historia de la Unión europea. ¿Qué hay que festejar: la derrota del comunismo o la derrota de la dictadura?
Hay que celebrar la derrota de los sistemas autoritarios y el hecho de que sean esos pueblos europeos quienes se hayan liberado ellos mismos.
¿Cómo encajar en la historia de ls Unión europea a esos partidos comunistas que lucharon contra dictaduras en los países del sur europeo?
Depende de cómo se hayan situado ellos mismos. En España y Portugal, los comunistas aún no han abandonado el marxismo. No como en Italia. [En España y Portugal es donde más fuerza tienen aún los partidos comunistas comparados a los italianos] Cada uno es dueño de su propia vida y su propia muerte.
Fernando Navarro Sordo Europa451
ANÁLISIS I Europa sale de la crisis y se percibe el alivio en la esfera política. Sin embargo, el paro seguirá aumentando y, por ahora, no hay nueva regulación de los mercados financieros.  (Imagen: charlie_cva / Flickr) Salvo en el caso del Reino Unido y España –los dos países europeos que habían basado su medole de crecimiento económico en la especulación financiera o inmobiliaria- los grandes países de la UE salen de la crisis. Alemania y Francia encadenan dos trimestres de crecimiento positivo e Italia inaugura su primer trimestre fuera del negativo. El riesgo consiste en creer que las reformas ya no son necesarias en el sector financiero y el del mercado de trabajo.
Los electores se acordarán de los banqueros insolidarios
Los gobiernos de toda tendencia política se muestran favorables a una nueva regulación de los mercados financieros, con el fin de reforzar el control de ciertas operaciones de riesgo. De momento no hay fumata blanca, entre otras cosas porque el sector chantajea a los hombres políticos. Los bancos no quieren que se les controle bajo la amenaza de no alimentar la economía doméstica con la liquidez que han recuperado y que relanzaría el consumo y la inversión. Es decir, que los gobiernos, con los medios financieros públicos, han salvado a los bancos de caer en la quiebra por falta de liquidez, pero estos bancos ahora amenazan con no transferir el dinero a la gente de a pie.
No hace falta ser marxista para entender una cosa fundamental de la democracia. Los bancos creen poder salirse con la suya, pero parecen ignorar que si los partidos políticos que han puesto su mano y sus electores en el fuego por los bancos no cosechan resultados para la ciudadanía, esta habrá sido la última vez que acudirán a la voz de socorro de la banca en quiebra. Y entonces todos los partidos políticos aplicarán el liberalismo que exige dejar caer al débil, en vez de aplicar el keynesianismo social-demócrata al que se han abonado propios y extraños. Sería, pues, un suicidio para los bancos que puedan verse en dificultades en el futuro. Permitiendo una regulación del sector, la banca debería compartir los beneficios del plan público de salvamento de bancos con los gobiernos para garantizarse la fidelidad de los políticos. Además, la regulación es necesaria, pues hay que permitir que un banco, tomado individualmente, quiebre sin que ello suponga un problema. Hasta hoy, un banco que quiebra arrastra a demasiados actores.
 (Imagen: Comisión europea) ¿Para cuándo la flexiseguridad europea?
En segundo lugar, en algunos países, el paro ha experimentado una subida espectacular digna de la crisis de los años veinte y treinta del siglo pasado. Sobre todo en España, los países bálticos o Irlanda. Cada país cuenta con un mercado de trabajo distinto, y los tres tienen problemas para venir en ayuda de la enorme masa de nuevos desempleados. A menudo, escuchamos hablar de reformas para facilitar el despido de trabajadores. Sin embargo, no son los mercados más liberalizados en este sentido los que se recuperan antes. Baste el ejemplo del Reino Unido.
Son los empresarios quienes deberían dar un paso adelante e invertir de manera directa en un sistema flexible de despidos, formación y contratación de asalariados, antes que pedir a estos que asuman en solitario las consecuencias de la crisis. Es el sistema de la flexiseguridad danesa que habría que revisitar de una vez e intentar adaptar en los demás países de la Unión, ya que no es que garantice los puestos de trabajo, sino el empleo mismo, gracias a un sistema de formación de parados que, es más, permitiría a los europeos mantenerse a la cabeza de los mercados generadores de alto valor añadido.
Fernando Navarro Sordo Europa451
 El presidente checo, Vaclav Klaus (F. Consejo europeo) El presidente francés, Nicolas Sarkozy, no parecía feliz durante la rueda de prensa que dio en el Consejo europeo de la semana pasada al confesar que había cedido ante el presidente checo acerca de la aplicación a Chequia de la Carta de Derechos Fundamentales. Sin embargo, debería dar saltos de alegría, pues Vaclav Klaus acaba de contradecirse, lo mismo que sus colegas euroescépticos.
Los eurodiputados aún lo recuerdan. En febrero de este año, cuando la República Checa asumía la presidencia de la Unión europea, su Presidente, un tal Vaclav Klaus, había pronunciado un discurso de marcado acento euroescéptico ante la Eurocámara. Una de sus acusaciones era que Europa se dirigía hacia una economía centralizada y burocrática y un régimen que privaría a los pueblos de su libertad y su democracia. Varios diputados abandonaron el hemiciclo. Enconado opositor al Tratado de Lisboa a pesar de que lo haya ratificado su parlamento nacional, Vaclav Klaus ha mantenido e suspense hasta el último segundo, al negarse a firmar el Tratado en representación de Chequia. Al final, deberá aponer su garabato al texto, porque ha obtenido lo que pedía, que su país no esté sujeto a la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Klaus pretendía que dicha Carta contradecía los decretos Benes de los años cuarenta, que permitieron a Chequia expulsar a los más de dos millones de alemanes de Chequia tras la segunda Guerra Mundial.
Los protagonistas de la partida
Ante el riesgo de ver la ratificación del Tratado de Lisboa hundirse, el Consejo europeo reunido en Bruselas los días 29 y 30 de octubre ha dado satisfacción a Klaus. Ahora bien, ¿Vaclav Klaus no se habría traicionado con ello?
Quien denunciara que Europa es un rodillo que aplasta desde Bruselas a los Estados, acaba de demostrar que esos Estados son los verdaderos protagonistas de la partida. El intergubernamentalismo no ha muerto. Al contrario, todo lo que sea supranacional es más frágil hoy que ayer. Y es que un solo Estado, por diminuto que sea, puede bloquear la maquinaria europea. Además, habría que preguntarse cuántos opt-out como el concedido a Chequia la semana pasada permitía la Unión Soviética a sus Estados satélite antes de enviar sus tanques. En Europa, todo se resuelve alrededor de una mesa de negociaciones.
Klaus se contradice incluso al presentarse como el defensor de la democracia en el mundo, pues con su negativa a firmar el Tratado estaba oponiéndose a una decisión adoptada por el parlamento checo. Sólo le faltaba decir que los parlamentarios checos son también unos eurócratas a quienes nadie ha elegido. Por último, la derogación que ha obtenido para Chequia se la han dado los Jefes de Estados de la Unión, pues los pilares de la democracia europea son múltiples.
Excusas para salvar el honor
Vaclav Klaus ha tensado la situación para salvar su honor de euroescéptico, aun contradiciéndose. Bruselas ni quiere ni puede destruir los Estados nación, porque se construye en base a ellos.
Lo que ha demostrado Klaus, este antiguo disidente contra el poder comunista, es su rechazo al progreso de d la protección de los derechos fundamentales que promueve la Unión Europea y sus Estados miembro. Se le va a hacer complicado defender ante sus electores la no aplicación de esta carta de derechos fundamentales en Chequia. Sobre todo cuando todo el mundo sabe que la Carta no amenaza la validez de los decretos Benes, al no tener la primera un efecto retroactivo.
Lo que todo el mundo conoce del presidente checo es su credo ultraliberal en materia económica. Lo mismo que todos saben que el artículo 51 del Tratado precisa que “la Carta sólo se aplica a las instituciones y los órganos de la UE en el respeto del principio de subsidiariedad”. Ahí está el detalle: la Carta existe más que nada para las instituciones europeas o cuando un Estado miembro pone en marcha una disposición comunitaria.
El páramo ideológico y político en el que se encuentra la UE sólo se podrá resolver cuando exista una verdadera oposición política digna de ese nombre en el Parlamento europeo. El Tratado de Lisboa pondrá a prueba la buena voluntad de los partidos y los líderes europeos.
Jean-Sébastien Lefebvre Europa451
 El escritor holandés Harry Mulish (F. Harry Mulish) El Tratado de Lisboa entrará en vigor el 1 de diciembre de 2009. Cabe pensar que el proceso de selección del presidente y del jefe de la diplomacia de la UE se acelerará. La elección es difícil pero necesaria. Onno Quist, el personaje principal de la novela El descubrimiento del cielo, del holandés Harry Mulisch, nos da su teoría.
Cuando Onno Quist se exilia en Roma, tras una vida y una carrera sembradas de duros fracasos y trágicos episodios, su última misión consiste en escribirle una carta-novela a su padre ya fallecido. En esta carta formula su concepción particular del poder y del carisma físico del hombre o la mujer de poder. “Allí donde las casas reales han desaparecido, la continuidad del poder sólo ha sido garantizada por los funcionarios, emanados de la corte y cuya presencia jamás ha conocido interrupción desde Babilonia y el Antiguo Egipto. Los funcionarios son eternos, sobreviven al faraón, a los monarcas y a los presidentes, pero sin un jefe nada funciona; unos funcionarios sin dirección so ropajes sin emperador. De hecho es lo que podría hacer que la unificación de Europa se fuera al garete. Lo único que es más importante que la competencia de un jefe, es el hecho de que esté ahí. Con un jefe incompetente, las cosas van a mal, pero sin jefe todo se hunde en el arbitrario abstracto del que siempre emerge un nuevo jefe –tal es, contra lo que desea el optimismo de los anarquistas, el principio fundamental del ADN.” Fernando Navarro SordoEuropa451Consulte la obra de Harry Mulish.¿Aquién votarías como primer presidente de la Unión?
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