![]() ANÁLISIS I La presidencia semestral de la UE que corresponde a Bélgica desde el 1 de julio tiene todos los visos de convertirse por fin en la presidencia de Herman van Rompuy, el verdadero presidente de la UE. No hay mal que por bien no venga. La crisis institucional belga, que deja al país sin gobierno como mínimo hasta septiembre, es una oportunidad para reforzar la autoridad de las nuevas instituciones instauradas por el Tratado de Lisboa. La paradoja que todos temían se ha convertido en un golpe de suerte para la imagen de la UE. Bélgica asume la presidencia semestral de la UE el 1 de julio. Inmersa en su enésima crisis de identidad política y al borde del abismo de la segregación entre flamencos y valones con la capital Bruselas en disputa de por medio, este país seguirá gobernado por un ejecutivo en funciones hasta septiembre, esto es, hasta la mitad de la presidencia semestral de la UE que le corresponde en teoría. El beneficiado es otro belga, Herman van Rompuy, Presidente de la UE. “Esta es su ocasión de oro para forjarse un protagonismo definitivo a la cabeza de la construcción europea, al asumir responsabilidades y liderazgos que de manera tradicional le hubieran correspondido al país que ostenta la presidencia rotatoria”, estima el eurodiputado liberal Andrew Duff. ¿De Señor Don nadie a Sar-ko-rrecaminos? Herman van Rompuy es el primer presidente de la UE. Su carácter de aparente perfil bajo no ha jugado a su favor en los primeros compases de su mandato, debido a que los europeos esperaban gozar de una personalidad carismática y visible en todo momento en la escena internacional. Esto no ha sido así y las demás potencias globales, como los Estados Unidos, Rusia, China, Brasil, etc, siguen sin saber a quién llamar cuando desean hablar con Europa. Resultado: siguen priorizando las relaciones con los jefes de Estado como Nicolas Sarkozy o Angela Merkel. Y eso que, como subraya el editorial de ayer del Frankfurter Allgemeine Zeitung, “la presidencia semestral española que ahora se ha acabado ha sido de adorno”, valorando el papel secundario que Rodríguez Zapatero ha adoptado de forma voluntaria para cederle el máximo protagonismo a van Rompuy. No obstante la dificultad de este político gris de mirada huidiza para concentrar los focos de la prensa y la credibilidad política internacional, de lo que sí ha sido capaz es de urdir en la sombra un número considerable de consensos en el seno de la UE con el fin de reformar los mercados europeos y la gobernanza frente a la crisis. Bajo su tutela se ha logrado en un tiempo récord instaurar un gobierno económico de la Unión, pergeñar la estructura del flamante servicio diplomático europeo que trabajará a sus órdenes, forzar la organización de cumbres extraordinarias para tomar decisiones contra la crisis de la deuda griega o española y pacificar las relaciones tumultuosas entre Francia y Alemania. Van Rompuy y Ashton: dos hombres de paja para EuropaDel poder blando al poder débilFarage multado por insultar al Presidente van RompuyLa dictadura de la incompetenciaLa presidencia española de la UE cosecha fracasosBélgica: promesas imposibles entre socialistas e independentistasAunque van Rompuy prefiere trabajar en la sombra que copar las portadas de la prensa internacional, sí es cierto que lo que requiere la UE para reafirmar su imagen de potencia global es contar con una cara visible y reconocible por todos dentro y fuera de la Unión. La tendencia a aumentar de protagonismo irá a más durante la presidencia belga fantasma que se inicia hoy. De las críticas recibidas por parte de los federalistas o incluso el apelativo hiriente de “Señor Don Nadie” que le dedica el ex canciller socialista alemán Helmut Schmidt, deberíamos pasar a la figura de “superpresidente” presente en todos los frentes a imagen y semejanza del francés Sarkozy. Las prioridades del semestre belga 2010 Yves Leterme, presidente en funciones de Bélgica ya a anunciad que le cederá todo el protagonismo a van Rompuy, quien deberá tomar personalmente las riendas de los dosieres prioritarios de la presidencia belga semestral. Esto significa pasearse por todas las capitales europeas para entrevistarse con los jefes de gobierno y tomar nota de sus demandas y aspiraciones, significa convertirse en el interlocutor único con los Estados. Las prioridades confesas de este periodo que irá hasta el 31 de diciembre de 2010 son ambiciosas. Se pretende por un lado que la UE, por primera vez en la Historia, cuente con recursos presupuestarios propios; es decir que instauraría un impuesto europeo. Tras esto, van Rompuy organizará en octubre la primera cumbre europea dedicada en exclusiva a las políticas de innovación, investigación y patentes con la vista en forzar la mano de los Estados y obligarles a modificar su modelo económico y recuperar la competitividad perdida frente al resto del planeta. En este sentido, su colega portugués Durão Barroso, Presidente de la Comisión, desea que cada miembro dedique el 3% de su PIB a Investigación y desarrollo, sabiendo que la media actual no supera el 2%. Además de esto, van Rompuy se las tendrá que ver con una Europa levantada contra los recortes sociales a la vista de la huelga general europea del próximo 29 de septiembre, que se presenta caliente. Todo ello a pesar de que la presidencia semestral belga ha puesto un énfasis especial en desarrollar la agenda social europea, a pesar de los drásticos recortes que se han producido y seguirán produciéndose en 2010. ¿Sabrá van Rompuy presentarse ante os agentes sociales trans-europeos como un actor sensible a sus demandas? Por último, van Rompuy deberá relanzar las acciones con vistas a combatir el cambio climático, olvidadas por un momento ante las dificultades presupuestarios de varios países miembro, a la vez que templar gaitas con relación a los dosieres de adhesión croata, turco e islandés. Los croatas tienen prisa, los turcos desconfían y los islandeses van de farol. Fernando Navarro Sordo Europa451 Foto: Parlamento europeo Add Comment El mosqueo del soldado de Luxemburgo 03/01/2010
![]() Jean Claude Juncker (Foto, PE) ANÁLISIS I Para muchos analistas, el nombramiento del portugués Vito Constancio como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) es la alfombra roja que necesita el alemán Alex Weber para suceder al francés Jean-Claude Trichet en la presidencia de esta entidad crucial para la economía europea. A menos que otro Jean-Claude, esta vez Juncker, se oponga. En nombre del equilibrio geográfico (una especie de “qué hay de lo mío” a la europea), los nombramientos a la cabeza de las instituciones europeas son más o menos previsibles. Por ejemplo, si un Portugués préside la Comisión, hay escasa probabilidad de que uno de sus compatriotas presidan el Europarlamento. Para el BCE, a pesar de su independencia teórica de los gobiernos, sucede lo mismo. Soplar no significa tocar la flauta En 2011, el Francés Jean-Claude Trichet abandonará sus funciones. El candidato favorito para sucederle es desde hace tiempo el alemán Alex Weber, actual presidente del Bundesbank. Su especialidad es la lucha contra la inflación, como todo buen economista alemán que se precie. Cuando a finales de febrero el portugués Vito Constancio fue nombrado vicepresidente de la institución monetaria europea, los pronósticos parecían fáciles: un hombre del sur en la vicepresidencia = un hombre del norte o del centro a su cabeza. Salvo que cierta voz disonante ha venido a perturbar el concierto. El primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, que también presiden el Eurogrupo, ha declarado en la radio Deutschlandfunk que "Alemania tendrá que batirse el cuero para obtener el puesto de presidente", al tiempo que denunciaba un cálculo "de pocas miras. (…) No abogaré por que Alemania obtenga sin pagar un precio la presidencia del BCE”. El mensaje está claro : Alemania tendrá que saber negociar. ¿Falso suspense o verdadera rrebelión? Queda saber por qué Juncker ha lanzado semejante amenaza mientras la cancillería alemana se mantiene prudente, sin querer precipitar las cosas. Aunque algunos sólo vean una tentativa por conservar el suspense hasta el final, quizá se trate de otra cosa. Desde hace más de un año, Luxemburgo ha sido el aliado fiel de Alemania en el conjunto de los dosieres europeos. Cuando en otoño de 2008, en plena crisis financiera, Francia propuso un plan europeo de reactivación de la economía, Juncker apoyó la propuesta alemana del cada uno por su lado. Un año más tarde, durante las negociaciones acerca del futuro Presidente de la UE, Luxemburgo de nuevo disparó contra la candidatura de Tony Blair en nombre de Berlín. En el seno del Eurogrupo las posturas del elefante y el ratón son siempre coincidentes. A cambio de estos apoyos, el veterano dirigente de la política luxemburguesa (gobierna el país desde 1995) espera obtener un puesto en las instituciones europeas. En concreto, el de Presidente del Consejo europeo. Como muestra un botón: poco antes de la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno europeos de noviembre de 2009 que designó a Herman Van Rompuy como Presidente, Juncker delegó sus funciones de ministro de finanzas a su delfín, Luc Frieden. Era para poder mudarse sin dificultad a Bruselas. Sin embargo, la oposición de Nicolas Sarkozy a la candidature de Jean-Claude Juncker y las pocas ganas de apoyarle de Angela Merkel acabaron con las ambiciones de este luxemburgués euroconvencido. Para el Banco Central Europeo pasa algo similar. El candidato luxemburgués, Yves Mersch ha sido apartado de la vicepresidencia y en cambio todos hablan de un alemán para ocupar la presidencia de aquí a un año. Segundo revés en menos de un seis meses. Habrá consecuencias Juncker sigue presidiendo el Eurogrupo desde hace cinco años, pero aspiraba a más. Primero para sí mismo: a pesar de llevar 15 años gobernando sólo tiene 55 años y deseaba una segunda carrera en Bruselas. En segundo lugar, para su país, que no necesita probar su serio compromiso pro-europeo. El Gran Ducado era, antes de la crisis, uno de los pocos países en respetar los criterios de Maastricht. El « Bokassa » luxemburgués –como le denominan algunos diarios locales- deja en el aire su intención. Nadie sabe qué quiere obtener mediante su presión. Juncker no puede ahora volverse hacia Francia, pues se lleva bastante mal con Sarkozy y las prácticas económicas de estos dos vecinos son diametralmente opuestas. En cuanto al Benelux, entre unos Países Bajos sin gobierno y una Bélgica minada por años de crisis políticas y querellas lingüísticas, se ha debilitado. Pocas alternativas para las ambiciones de Luxemburgo. Jean-Sébastien Lefebvre Europa451 Los eurodiputados del PPE quieren más dinero 01/29/2010
![]() Joseph Daul en el parlamento Europeo (Foto. PE) ANÁLISIS I Como anunciaba ya European Voice la semana pasada, los diputados europeos votarán en las próximas semanas un aumento del sobre mensual que se les asigna para remunerar a sus asistentes. La cifra negociada de aumento rinda el 7%, aunque las peticiones eran al principio del 15%. El debate ha durado varias semanas en el seno de la comisión de Presupuesto del Europarlamento. ¿Es necesario aumentar la dotación de la que disponen los eurodiputados para pagar a sus asistentes y secretarios cada mes? En la actualidad, cada uno recibe 17.540 euros para contratar a un máximo de cuatro empleados a su cargo (Tres asistentes y un secretario). Además, perciben otros 4.220 euros mensuales para gastos de funcionamiento de su despacho. Enmienda Daul Con el actual Tratado de Lisboa y la aplicación de la codecisión a muchas nuevas competencias, algunos diputados solicitan revisar los medios de que disponen debido al aumento de su carga de trabajo. Los diputados han pasado de 785 a 754 y sus competencias se han triplicado. La semana pasada, European Voice manejaba cifras en torno al 8,7% de aumento presupuestario. Según un documento disponible en línea en la web el Europarlamento, en octubre y noviembre pasados la propuesta del Partido Popular Europeo (enmienda Joseph Daul, presidente del PPE) fijaba en más del 15% el aumento con respecto al presupuesto previsto (que ya disminuía en comparación con el de 2009 por la reducción del número de eurodiputados). Se trataba, en suma, de solicitar un aumento de 2.500 euros por diputado y mes. Su dotación hubiera alcanzado los 20.000 euros. Ante la oposición de otros grupos políticos, la suma se revisó a la baja quedándose en el 8,7%, para luego reducirse al 5,5%, o sea unos 1.000 euros mensuales más. Multiplicado por 754 diputados, el coste ascendería a 8,8 millones de euros anuales. ¿Un aumento para qué resultado? Cabe cuestionar lo acertado o no de la reforma. Según el reglamento interior del Parlamento Europeo, cada diputado puede emplear como mucho a cuatro personas, con lo que cada una obtendría un salario medio de 4.835 euros mensuales. Si la carga de trabajo se hace imposible de sobrellevar, ¿por qué no cambiar en su lugar el reglamento para poder emplear a más personas? Aumentar la partida presupuestaria por sí sola no arregla nada a menos que se recurra una vez más a los sufridos becarios. Eso sí, los despachos de los diputados tampoco son muy grandes. Los gastos de los europarlamentarios, incluidos sus salarios, sus gastos de viaje, despachos y remuneración de asistentes, representó alrededor del 25 % del presupuesto de esta institución en 2009: unos 1.500 millones de euros. En un artículo publicado el 28 de enero de 2010, European Voice señala con el dedo un presupuesto que no cesa de crecer año tras año. Jean-Sébastien Lefebvre Europa451 Carpetazo a Yeleva, que pase la siguiente 01/20/2010
![]() Yeleva durante una entrevista (F. Comisión Europea) ANÁLISIS I Es oficial. Yeleva Rumiana renuncia al puesto de Comisaria europea para la Ayuda Humanitaria. En su artículo profético, Jean Quatremer explica los motivos de este fiasco, pero olvida que esta infortunada aspirante ha sido también víctima de luchas partidistas de la propia Bulgaria. Por descontado, detrás del rechazo a Yeleva Rumiana está la voluntad del Europarlamento de afirmarse frente al Consejo europeo y sus decisiones unilaterales. Es también la prueba de que son posibles las alianzas en el hemiciclo sin contar con el Partido Popular Europeo. No obstante, si los socialistas, los verdes y los liberales pueden felicitarse por su victoria en esta batalla, deberían percatarse asimismo de que los verdaderos ganadores han sido los diputados socialistas y liberales búlgaros. Durante las dos ofensivas concernientes a posibles conflictos de intereses y la empresa creada por los servicios secretos búlgaros de la era comunista en propieda de Yeleva, el asalto ha sido liderado por la bancada de los opositores búlgaros Ivaylo Kalfin –socialista- y Antonyia Parvanova –del Movimiento nacional Simeón II-. Su objetivo principal no era la emergencia de una comisión europea impoluta e irreprochable, sino desacreditar al gobierno búlgaro de centro-derecha presidido por Boiko Borisov, del movimiento Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB, en sus siglas búlgaras) por motivos de política nacional. La táctica del rebote El GERB arrasó en las elecciones búlgaras en junio de 2009, dejando a los socialistas con el peor resultado de su historia (18%), y al partido del antiguo monarca Simeón II fuera de juego. Gobernaban desde 2005. Desde entonces, Borisov goza de una cota de popularidad nacional casi indecente, reservando apenas migajas a la oposición. Estos partidos de la oposición búlgara han usado las audiciones a los comisarios aspirantes como caja de resonancia para recuperar la iniciativa política en Bulgaria, país del que Yeleva era ministra de Asuntos Exteriores. Hurgando en su pasado, han encontrado algunas disonancias menores pero suficientes para el delicado estómago de Bruselas. Atacar denunciando conflicto de intereses ha resultado una táctica sutil y eficaz, pues toda la campaña de Borisov –y su imagen de hombre nuevo e íntegro- se centraba en la lucha contra la corrupción. Tumbar a Yeleva en este plano significa desacreditar ante los ojos de la opinión pública búlgara al GERB y ponerlo al nivel de los demás partidos búlgaros gangrenados por la corrupción, sobre todo el Partido Socialista Búlgaro. Al destruir la buena reputación del partido en el poder, la oposición espera rehabilitar la suya propia al precio de degradar cada vez más la imagen de Bulgaria en el seno de la UE. La incompetencia no era tan importante El búlgaro es un pueblo que se manifiesta como muy pro-europeo. Ven en este nuevo nivel de poderes y competencias una oportunidad de escapar de su clase política centrada en defender intereses particulares antes que los colectivos. Ahora, Borisov será visto como quien ha intentado corromper a Bruselas. El frágil currículum de Yeleva era el escenario en el que se ha desarrollado el acto, pero no es el fondo del problema si se compara su caso con la flagrante escasez de experiencia de la británica Ashton para el puesto de Comisaria de Exteriores, cuestionada por muchos pero impuesta a toda costa. Georgieva al rescate Con la retirada de Yeleva, Borisov encaja su primer fracaso. La oposición búlgara grita victoria, pues Yeleva también ha dimitido de su cargo ministerial. Boiko Borisov tendría que habérselo pensado antes de proponerla para comisaria, a menos que haya sido su estrategia para aparcarla de su gobierno, pues todo el mundo sabe cuán sensible es la UE a los casos de conflicto de intereses y a la mentira. El nombre de Kristalina Georgieva circula ya como repuesto búlgaro en la Comisión europea. Se trata de la Vicepresidenta del Banco Mundial. Muchos la daban por ministra de hacienda en el gobierno búlgaro, pero fue Simeón Diankov, otro economista de la institución nombrada y familiar de Georgieva, el que se llevó aquel gato al agua. Esperemos que no surjan nuevos fantsasmas de corrupción y nepotismo. Jean-Sébastien Lefebvre Europa451 ANÁLISIS I Europa sale de la crisis y se percibe el alivio en la esfera política. Sin embargo, el paro seguirá aumentando y, por ahora, no hay nueva regulación de los mercados financieros. ![]() (Imagen: charlie_cva / Flickr) Salvo en el caso del Reino Unido y España –los dos países europeos que habían basado su medole de crecimiento económico en la especulación financiera o inmobiliaria- los grandes países de la UE salen de la crisis. Alemania y Francia encadenan dos trimestres de crecimiento positivo e Italia inaugura su primer trimestre fuera del negativo. El riesgo consiste en creer que las reformas ya no son necesarias en el sector financiero y el del mercado de trabajo. Los electores se acordarán de los banqueros insolidarios Los gobiernos de toda tendencia política se muestran favorables a una nueva regulación de los mercados financieros, con el fin de reforzar el control de ciertas operaciones de riesgo. De momento no hay fumata blanca, entre otras cosas porque el sector chantajea a los hombres políticos. Los bancos no quieren que se les controle bajo la amenaza de no alimentar la economía doméstica con la liquidez que han recuperado y que relanzaría el consumo y la inversión. Es decir, que los gobiernos, con los medios financieros públicos, han salvado a los bancos de caer en la quiebra por falta de liquidez, pero estos bancos ahora amenazan con no transferir el dinero a la gente de a pie. No hace falta ser marxista para entender una cosa fundamental de la democracia. Los bancos creen poder salirse con la suya, pero parecen ignorar que si los partidos políticos que han puesto su mano y sus electores en el fuego por los bancos no cosechan resultados para la ciudadanía, esta habrá sido la última vez que acudirán a la voz de socorro de la banca en quiebra. Y entonces todos los partidos políticos aplicarán el liberalismo que exige dejar caer al débil, en vez de aplicar el keynesianismo social-demócrata al que se han abonado propios y extraños. Sería, pues, un suicidio para los bancos que puedan verse en dificultades en el futuro. Permitiendo una regulación del sector, la banca debería compartir los beneficios del plan público de salvamento de bancos con los gobiernos para garantizarse la fidelidad de los políticos. Además, la regulación es necesaria, pues hay que permitir que un banco, tomado individualmente, quiebre sin que ello suponga un problema. Hasta hoy, un banco que quiebra arrastra a demasiados actores. ![]() (Imagen: Comisión europea) ¿Para cuándo la flexiseguridad europea? En segundo lugar, en algunos países, el paro ha experimentado una subida espectacular digna de la crisis de los años veinte y treinta del siglo pasado. Sobre todo en España, los países bálticos o Irlanda. Cada país cuenta con un mercado de trabajo distinto, y los tres tienen problemas para venir en ayuda de la enorme masa de nuevos desempleados. A menudo, escuchamos hablar de reformas para facilitar el despido de trabajadores. Sin embargo, no son los mercados más liberalizados en este sentido los que se recuperan antes. Baste el ejemplo del Reino Unido. Son los empresarios quienes deberían dar un paso adelante e invertir de manera directa en un sistema flexible de despidos, formación y contratación de asalariados, antes que pedir a estos que asuman en solitario las consecuencias de la crisis. Es el sistema de la flexiseguridad danesa que habría que revisitar de una vez e intentar adaptar en los demás países de la Unión, ya que no es que garantice los puestos de trabajo, sino el empleo mismo, gracias a un sistema de formación de parados que, es más, permitiría a los europeos mantenerse a la cabeza de los mercados generadores de alto valor añadido. Fernando Navarro Sordo Europa451 Alemania es la primera economía de la Unión. Su fuerte economía está orientada por completo a la exportación de bienes industriales y servicios financieros. Tiene enormes intereses que defender no sólo fuera de sus fronteras nacionales, sino de las de la Unión europea. Indicios que invitan a pensar que, tras sus elecciones, habrá un asalto alemán al puesto de Ministro europeo de Asuntos Exteriores. La prensa europea empeña mucha tinta desde hace semanas en especular sobre qué líder europeo obtendría más apoyos para auparse al puesto de Presidente de la UE. Esta figura, que nunca ha existido, está instituida en el Tratado de Lisboa que los irlandeses acaban de ratificar hace unos días. Suenan los nombres del democristiano holandés Jan Peter Balkenende, de la independiente irlandesa Mary Robinson o del laborista británico Tony Blair, toda vez que Felipe González se ha auto descartado. Sin embargo, nadie habla de la nueva figura de lo que vendrá a ser una especie de ministro de Asuntos Exteriores de la UE y vicepresidente de la Comisión a la vez. Un cargo también de nueva creación vía el Tratado de Lisboa, y que comporta un servicio diplomático o “de Acción Exterior” con cientos de personas a sus órdenes repartidas por el planeta. Es decir, una suculenta ocasión de influir en las relaciones institucionales –con implicaciones comerciales, es inevitable- con los actores globales de cuyos mercados depende Alemania para salir de su grave situación económica tras la brutal caída del consumo internacional debido a la crisis financiera. De hecho, parece que Alemania ya hubiera preparado con discreción sus armas para la conquista del cargo. En todos los frentes políticos. Tres fuertes personalidades políticas alemanas con perfil europeo aparecen en el mejor momento para optar al cargo. Los socialistas Frank Walter Steinmeier y Martin Schulz, y el ex capitán de Los Verdes Joshka Fischer. ![]() Joscka Fischer (F. Spreepix / Flickr) Tres novios alemanes para una Europa con una sola voz Joschka Fischer, que fue ministro de Asuntos Exteriores durante 8 años en el gobierno presidido por Gerardt Schröder, lleva dos años viviendo en los Estados Unidos. En teoría da conferencias, lo que significa perfeccionando su inglés y desarrollando redes personales y políticas con las élites gobernantes en la superpotencia norteamericana ahora presidida por los demócratas de Barack Obama. Los Estados Unidos son el tercer socio comercial de Alemania. ![]() Frank-Walter Steinmeier (F. nrwspd / Flickr) Recién derrotado en las elecciones federales, Frank Walter Steinmeier, no tiene visos de seguir liderando su partido, el socialdemócrata, tras los peores resultados de su historia. No obstante tiene sobrada experiencia como ministro de Exteriores en el pasado gobierno de la democristiana Angela Merkel. Contactos de sobra y una imagen sin aristas. ![]() Martin Schulz (F. Parlamento europeo) Por último, no podemos ignorar que el jefe del grupo socialista en el Parlamento europeo, Martin Schulz, aspira a todo. En principio, su grupo y el Grupo Popular Europeo, se reparten la presidencia del Parlamento europeo al 50% cada mandato. Él quiere ser quien ocupe el puesto a partir de 2012, sucediendo al conservador Jerzy Buzek. Sin embargo, a lo que de verdad parece aspirar Schulz es a hacerse con el control del Partido Socialdemócrata alemán, hecho trizas tras sus malos resultados electorales. Para ello, hoy por hoy, lo más seguro es cultivar una imagen internacional favorable y no meterse de lleno en asuntos nacionales. De modo, que no sería de extrañar verle optar también a la función de ministro de Exteriores de Europa y vicepresidente de la Comisión. Un trampolín inmejorable para pasar a encabezar el SPD cuando Merkel esté amortizada en el gobierno y el SPD haya cicatrizado sus heridas y remontado el vuelo. Fernando Navarro Sordo Europa451 Comisión Barroso II: Mercado 75, Social 39 09/14/2009
La Eurocámara votará el 16 de septiembre sobre la reelección de Barroso. El conservador portugués ha presentado un programa que retoma viejos proyectos frustrados. La llave de la reelección pende de los socialistas y los liberales. ![]() Durao barroso (Foto, PE) Bajo el eslogan “orientar y guiar la mundialización”, Durão Barroso, que aspira a la reelección como presidente de la Comisión europea, ha presentado un programa para un nuevo quinquenio, apostando formalmente por la Europa Social. De entrada, asegurará sus apoyos en un parlamento que ha girado aún más a la derecha. La novedad histórica es que, por primera vez, un aspirante a presidente de la Comisión presenta un documento de intenciones, que el portugués Durão Barroso prefiere llamar “orientaciones”. El PPE y los euroescépticos del Partido Conservador Reformista apoyan su reelección sin esperar a que se ratifique el Tratado de Lisboa, que exigiría una mayoría absoluta, en vez de una mayoría simple. ![]() El socialista Martin Schulz ( Foto, PE) “La respuesta a los desafíos de hoy no puede provenir sólo del mercado o del Estado. A corto plazo hay que apoyar la demanda y el consumo, ayudar a los parados y mantener los tipos de interés muy bajos”, sugiere el aspirante a la reelección. A Martin Schulz, presidente del grupo de los Socialistas y Demócratas, que aspira a obtener la presidencia del Europarlamento dentro de dos años con la ayuda del centro-derecha y para quien lo importante es tener poder dentro de la futura Comisión en vez de quedarse en la oposición, parece que le ha bastado el toque social del discurso de Barroso para prometerle el apoyo de la mayoría de su grupo, según Joseph Daul, jefe de filas del Grupo Popular europeo, principal de la cámara y valedor del portugués. Éste ha prometido también apoyar la reforma de los mercados financieros que tanto exige Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido Socialista Europeo. ![]() P.N. Rasmussen, Presidente del PES (Foto, PE) De qué dependen las negociaciones Rasmussen, escenificando la división en el PSE, sin embargo estima que “Barroso no ha pasado el test” tras la audiencia a puerta cerrada entre el presidente saliente y los eurodiputados socialistas. La delegación socialista española y portuguesa han anunciado su apoyo a Barroso por “solidaridad ibérica”, mientras que los socialistas británicos, italianos y franceses se opondrán a su reelección. Los alemanes, que dependen de Martin Schulz, esperan a que su jefe logre la promesa de Barroso de apoyar a un socialista como futuro Alto Representante de Asuntos Exteriores, el sucesor de Javier Solana. ![]() Daniel Cohn-Bendit, líder de los Verdes ( Foto, PE) Los Verdes son el único grupo que ha decidido que su audiencia con Barroso el 9 de septiembre fuera pública. Son quien con más energía se oponen a su reelección. Cohn-Bendit, su jefe de filas en la Cámara europea, no quiere que se vote al nuevo Presidente antes de la ratificación del Tratado de Lisboa y considera a Barroso como uno de los peores presidentes de la Comisión. El portugués le respondía el 9 de septiembre que “los Verdes se equivocaban de objetivo en su disparadero”, pues su Comisión europea había propuesto reformas ecológicas mucho más ambiciosas de lo aprobado por el Consejo europeo más tarde, es decir la reunión de los jefes de Estado y Gobierno de la UE. ![]() Guy Verhofstadt, Lider de los liberales (Foto, PE) 49 páginas inconsistentes Las famosas orientaciones son un refrito de iniciativas evaporadas durante su primer mandato, que además no hubiera sido publicado de no insistir los patrones de los grupos socialista, liberal, ecologista y comunista antes de darle su apoyo. Los Verdes, Izquierda Unitaria Europea y parte de los nacionalistas de Independencia y Democracia de momento no le darán su apoyo. Nigel Farage, presidente de estos últimos, no se anda con rodeos y asegura a este medio que el documento de Barroso es “un odioso manifiesto megalómano para la destrucción de la democracia en los Estados cliente de la Unión”, anunciando una oposición rabiosa durante otros cinco años. “Prefiero y preferiré siempre las realizaciones concretas a los discursos vacíos” se atreve a entonar Durão Barroso antes de desgranar su lista de intenciones para el quinquenio 2009-2014. Nadie lo diría y para muestra un botón: “Hay que mantener el plan de reactivación”, afirma el conservador por un lado, al tiempo que añade unas páginas más abajo que “es necesario corregir los déficits excesivos”. En su documento presentado en francés –a los angloparlantes ya los tiene de su lado- Barroso establece dos puntos de partida en su plan de gobierno. Por un lado, da por hecho haber consolidado la Europa de los 27, obviando que el presupuesto para la solidaridad comunitaria no ha aumentado, que entre los nuevos socios no deja de crecer el euroescepticismo y el bloqueo a la construcción y que sigue habiendo una brecha económica y política abismal entre el este y el oeste de Europa. Por otro lado, repite a menudo que sus objetivos serán llevados a cabo con la ayuda “de la probable ratificación del Tratado de Lisboa”. Frágil premisa: no le había dado tiempo a leer las nuevas encuestas que predicen que el Sí pierde terreno de cara al referendo en Irlanda del 2 de octubre. Más de lo mismo y de paso un Erasmus Garantizar la seguridad energética, apoyar al pequeño comercio, consolidar la política europea de inmigración, estimular la formación continua, revisar la Agenda de Lisboa, alcanzar una tasa de empleo del 70% de la población, apoyar a la industria europea, reformar la Política Agrícola Común y relanzar la iniciativa de las autopistas del mar…, objetivos y recetas que no aportan gran novedad y que hasta ahora la Comisión presidida por Barroso no ha sabido llevar a cabo ni siquiera en la cresta de la bonanza económica. Todo, convenientemente aderezado con dosis de programa Erasmus, que parece ser la improbable varita mágica con la que resolver los problemas de imagen de la Comisión. Es cierto que “seguir liderando la lucha contra el cambio climático y arbitrar nuevas reglas para el sistema financiero” son propuestas creíbles de cara al futuro inmediato, visto el acompañamiento que existe por parte de las potencias mundiales, pero de nuevo no componen un plan que pueda ilusionar a los europeos tras las elecciones más abstencionistas de la historia del Europarlamento (43% de participación). En realidad, Barroso deja entrever una cierta preocupación por los objetivos no cumplidos. El más importante, el del mercado interior inaugurado en 1992 y sin realizaciones que llamen la atención del consumidor. “Quiero lanzar un análisis profundo de los eslabones que le han faltado al mercado interior para determinar por qué éste no ha producido todo su potencial”, anuncia. Mercado 75, Social 39 Analizado con lupa el programa de Durão Barroso, es fácil intuir que de quien reclama más apoyo es de la derecha y los liberales, es decir los vencedores en las elecciones de junio de 2009 a pesar de la profunda crisis económica que atraviesa el planeta. Frente a las 75 menciones al término “mercado” contenidas en su documento de orientaciones para ser reelegido de nuevo presidente de la Comisión, sólo introduce 39 veces la palabra “social”. Hay motivos para sorprenderse al leer los titulares de la prensa internacional que alaban, casi por unanimidad la presencia del factor social en el discurso del portugués. Además, la palabra “seguridad” se menciona 19 veces, por delante de “Innovación” (18 veces), “medio ambiente” (14 veces) y una abandonada “familia” con sólo dos entradas en 49 páginas. Fernando Navarro Europa451 | Infórmate con E451
AutoresPedro Picón y Fernando Navarro son editores de Europa451.es ArchivosDiciembre 2011 CategoríasAll Mención Legal
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