La derecha italiana cuenta con su doberman ultracatólico y anticomunista en Europa. Mario Mauro acusa a los periodistas y los comunistas de unirse en una estrategia política común. Sus compañeros del PPE dudan de la honestidad de muchos periodistas.

Mario Mauro dutrante una intervención en el europarlamento (Foto, PE)
No hay rueda de prensa de Berlusconi o de sus ministros en las que la prensa internacional e italiana no haga preguntas acerca de sus escarceos con prostitutas de lujo o sus escándalos con la Justicia. “Vamos a jugar esta partida al ataque, no a la defensiva”. Tal es el aviso para navegantes a modo de respuesta de Mario Mauro, el jefe de filas de la delegación de eurodiputados del partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad.
Como buen perro fiel, Mauro enseña las garras ante los periodistas, entre quienes tiene “tendencia a ver muchos comunistas debido a su acendrada condición de derechista”, según sus propias palabras en tono irónico. La ofensiva, de todos modos, la lleva a cabo desde hace varias semanas la derecha italiana. El gobierno de Berlusconi se ha querellado contra los diarios y revistas que informan de sus desmanes políticos o personales: pide un total de 3 millones de euros de indemnización por daños y perjuicios a El País, La Repubblica, L’Unità y Nouvel Observateur.
La ministra italiana de Igualdad de oportunidades, Mara Carfagna, también se ha querellado personalmente contra La Repubblica. Le pide 900.000 euros por haber publicado unas declaraciones públicas realizadas por la humorista Sabina Guzzanti, y por referirse a noticias reveladas por Le Nouvel Observateur. Todas estas informaciones habían sido previamente publicadas por el diario Il Foglio, propiedad de Berlusconi, contra el cual no ha sido interpuesta demanda alguna.
Mikolos Haraszti, responsable para los medios de comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), advierte en uno de sus informes críticos con Berlusconi que “el papel del periodista es hacer preguntas continuamente”, y pide que retire las querellas contra los periodistas.
“La prensa tiene un proyecto de poder”

Antonio Di pietro es el supuesto beneficiario de los ataques a Berlusconi (Foto, Europa451)
Haciendo oídos sordos a todas las peticiones en este sentido, como la de los liberales de Guy Verhofstadt, Mario Mauro asegura que “el grupo de L’Espresso y La Repubblica actúa como un partido cuyo objetivo es destruir el proyecto democrático y político de Berlusconi”. Sabido es que la democracia para Berlusconi pasa por cambiar deliberadamente la programación de cadenas privadas y públicas para concentrar la atención de los televidentes en la figura del Primer ministro.
Mauro, replica sin descanso: “El verdadero riesgo para la democracia existe cuando un medio de comunicación tiene un proyecto de poder como estrategia”, atiza acusando a La Repubblica y obviando que medios como El País o Nouvel Observateur no tienen ningún interés político en la escena italiana.
Más parece que la intención de los políticos de la derecha italiana es desviar la atención hacia otros objetivos. Por ello, Mauro lamenta con más de una dosis de hipocresía política que “la verdadera víctima de todo este revuelo mediático es el Partido Democrático italiano, de Dario Franceschini, que sale discriminado por La Repubblica a favor del partido Italia de los Valores, del juez Antonio di Pietro”. Un clásico del divide y vencerás.
La disciplina de Mario Mauro tiene un precio político

mauro escruta la prensa con detenimiento (Foto, Europa451)
Mario Mauro lleva una década trabajando como eurodiputado. Es un referente del ala más conservadora del Pueblo de la Libertad, partido fundado por Berlusconi, y en Italia se le conoce entre otras cosas por sus posturas homófobas. “Las resoluciones contra la homofobia de la Unión europea son documentos ideológicos que tienen poco que ver con la concreta tutela de los derechos humanos y más con la destrucción de los valores que han originado la UE como proyecto político”, asegura este político que clama contra “la dictadura laica totalitaria”.
Hasta el pasado verano, Mauro aspiraba a presidir el Parlamento europeo con el apoyo de Berlusconi y Frattini, pero sus posturas católicas radicales empujaron a los partidos a optar por el polaco protestante Jerzy Buzek. Luego, Mauro se mostró interesado en birlarle el puesto de presidente del grupo popular al francés Joseph Daul, pero la derecha europea no quiere ni oír hablar de picas berlusconianas en Flandes, y volvieron a optar por Daul.
A Mauro no se le puede achacar falta de coherencia política, pero sus fidelidades personales e ideológicas le han valido el ostracismo a la derecha italiana en Europa. En los congresos europeos del Partido Popular, los únicos discursos en los que los compromisarios salen de la sala a fumarse un pitillo son los de Berlusconi.
Aunque la solidaridad no hay que escasearla por cuanto pudieran hacer falta los votos italianos. Así, Mauro, ante el acoso mediático y judicial que sufre Berlusconi a escala internacional, le ha pedido ayuda a Daul, quien raudo ha declarado a la prensa que “estamos ante un proceso injusto contra el gobierno italiano. Vosotros, los periodistas, cuando se habla de este tema que os toca de manera directa, no tenéis la misma actitud que cuando os limitáis a hacer información. Yo dudo de la honestidad deontológica de muchos periodistas”. Hoy por mí, mañana por ti.
Fernando Navarro Sordo
Europa451