Julio César hubiera soltado un Alea Jacta Est. Jean Quatremer, el gurú francófono de la información europea se conforma con un “¡Joder, cinco años más!” en su Twitter. Tras tres meses de negociaciones a escondidas o con altavoces, el Europarlamento acaba de ratificar a José Manuel Barroso para otros cinco años al frente de la Comisión europea. Sólo Jacques Delors enganchó dos mandatos seguidos.
Picture
Zapatero y Barroso (Foto, PE)
Hasta el último minuto, Daniel Cohn Bendit, íder del grupo de Los Verdes, ha tratado que se aplazara la votación. Incluso unos segundos antes de la votación, al solicitar un examen del mecanismo electrónico del voto que hubiera retrasado el acto al menos cinco minutos. Y es que había dos escaños en los que no funcionaba. Nadie le puede reprochar vehemencia a Dani el Rojo, famoso ya en 1968 por liderar la revuelta de París.

La situación, más que kafkiana era de dilema corneliano: o Barroso 2.0 o nada. Han sido 382 votos contra 219 y 117 abstenciones, sobre 718 eurodiputados presentes. Mayoría aplastante para el único candidato apoyado por los 27 gobernantes nacionales de la Unión.

La “aventura exaltante” de Barroso 2.0

Acto seguido, el Presidente de la Cámara de la UE, el conservador Jerzy Buzek, solicitó al recién electo Presidente de la Comisión unirse a los diputados en pie que le dedicaban una fervorosa ovación. Como buen perdedor, Daniel Cohn Bendit hasta le ofrece un ramo de flores, quizá obligado por su función de jefe de la bancada Verde.

Aún con la sonrisa en los labios, el conservador José Manuel Durão Barroso ha agradecido a la Asamblea la confianza otorgada (menor que la de 2004). Abrumado por la emoción ha llegado incluido a calificar la construcción europea como una “aventura exaltante”. Pero es de esperar que se active y libere de la sumisión a los gobiernos nacionales de sus cinco primeros años…, si no, este soplo lírico corre el riesgo de volverse en una cascada de frases vacías y fórmulas sin acción.

Kilos de solidaridad ibérica en vísperas de elecciones portuguesas

Cabe destacar en su discurso del 16 de septiembre su agradecimiento abierto al apoyo recibido por parte del gobierno portugués que, notémoslo, es socialista. Una decisión asumida por Lisboa que traduce el deseo de su primer ministro, José Socrates, de ver la sombra de Barroso alejarse de la política nacional otros cinco años. A dos semanas de las elecciones generales en Portugal, este agradecimiento es también el precio acordado para desactivar a la candidata conservadora opositora a Sócrates. De este modo, Sócrates gana un set crucial para repetir como primer ministro y posicionar a su Partido Socialista en buen ángulo para optar a la presidencia de la República dentro de dos años.

Otro factor importante que ha jugado en favor de Barroso es la división de la izquierda europea, que no ha sabido crear una verdadera oposición. Aunque el Partido Popular Europeo (conservador) sea el grupo político más grande del Parlamento, no tenía por sí mismo la mayoría necesaria para volver a entronizar a su candidato, incluso recibiendo los apoyos del grupo euroescéptico Conservadores Reformistas de Europa. Es sobre todo gracias al apoyo de delegaciones socialistas como la española y la portuguesa junto con la mayoría de los liberales, que lo ha logrado.

Servicio mínimo europeo

Dicho lo anterior, no hay entusiasmo entre quienes le apoyan. En 2004, este ex primer ministro portugués fue elegido en el último minuto frente al liberal Guy Verhofstadt, ex Primer ministro belga demasiado federalista a ojos de Londres aunque apoyado por Alemania y Francia. Hoy, Barroso ha sido renovado en su cargo porque presenta el perfil del hombre que no genera turbulencias entre socios, concentrado sobre todo en conciliar las posturas de los gobiernos nacionales, afirmando cualquier cosa y su contrario para agradar a propios y extraños, y por lo tanto no reforzando el carácter supranacional de la Comisión europea. Representa algo así como el servicio mínimo europeo. Recordemos el famoso plan barroso de reactivación económica, que en realidad consistía en sumar las acciones de cada uno de los 27 planes nacionales dentro de la Unión. Ello sin pasar por alto que su insistencia actual en echar mano de la regulación del mercado frente a la crisis contrasta con cinco años en los que se ha negado a regular el mercado.

Por último, su origen portugués le ha valido también una ventaja. No proviene ni de un pequeño país, ni de uno grande, ni de un miembro fundador, ni de un recién llegado al club. Una solución para calmar rivalidades latentes.

A partir de hoy, José Manuel Barroso tiene otros cinco años para demostrar que posee la estatura de un verdadero estadista de la Unión como Jacques Delors, él único que anteriormente había repetido mandato al frente de la UE.

Jean-Sébastien Lefebvre
Europa451

 


Comments




Leave a Reply